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Sobre la reseña “Epitafio: Los demonios de los conquistadores”

Señor director:

Escribimos este correo entristecidos profundamente por una rara crítica que se publicó en la página web de la revista Proceso el domingo 28.

Nos parece que la crítica que presenta Fausto Ponce, titulada: Los demonios de los Conquistadores, es un texto agresivo, poco profesional y absolutamente personal, que en nada hace honor a una revista que se ha ganado su respeto y lugar en la historia editorial mexicana.

Como directores de cine con cierta trayectoria, nosotros conocemos y hemos aprendido a recibir las críticas, cosa que no es sencilla en verdad. Sabemos que no somos magos y que lo que presentamos al público no es más que el fruto de nuestro trabajo, que sin duda alguna es imperfecto y cuestionable. Sin embargo siempre nos desaniman los comentarios agresivos, que aplastan nuestra labor con odio o ignorancia.

Primero que nada, el autor de la crítica apunta que la cinta es de Ruben Imaz y no menciona a Yulene Olaizola como co-directora. Eso es un grave error. Un acto absoluto de omisión informativa que la revista fomenta al darle luz verde a esta breve crítica. Incluso queda manifiesto, seguramente sin intención, un acto reflejo discriminatorio.

Al inicio del texto, el autor se presenta al público como un viejo fan del tema de la Conquista y aparentemente por ello, quiere hacer hincapié en tener un voz autorizada sobre el tema. Así, sin más, nos dice: yo sé de la Conquista. Y uno como lector se pregunta: ¿Quién es esta persona? ¿Por qué su infancia justifica su curriculum? Ruben Imaz, por ejemplo, de niño disfrutaba ampliamente los guisados de su abuela y eso no le hace un conocedor público o avalado de los matices y contenidos de la comida mexicana. Sólo lo hace un mexicano más.

Es curioso que dentro del mismo texto queda explícita la ignorancia real que el autor tiene sobre el tema de la Conquista, pues se refiere a los discursos que dan nuestros personajes para explicar el catolicismo, como pobres y superficiales, sin haber notado nunca, y aqui la evidencia de su desconocimiento, que dichos diálogos son copia fiel de textos escritos de puño y letra por los Conquistadores; particularmente el texto conocido como El Requerimento, que era un documento con el que los Conquistadores legalizaban sus actos, justificando el origen de su Dios y de su fe. Es un texto real usado hace 500 años, que pocos mexicanos conocen y que a nosotros nos pareció importante compartir, no son diálogos inventados por los guionistas y/o directores.
El autor de la crítica los asume como nuestros y los califica de superficiales. Sería bueno que leyera los textos antiguos antes de hablar en nombre de la verdad histórica.

En otro momento, el autor de la crítica invoca la saga de Star Trek para señalar en tono de burla que nuestros personajes españoles e indígenas no se entienden entre ellos, pues hablan lenguas distintas. Nuevamente muestra el autor su ignorancia sobre la Conquista, pues cuando el capitán Diego de Ordaz subió al gran volcán Popocatépetl en 1519 sólo existían dos traductores (lenguas) en medio de las campañas de Cortés; uno era Jerónimo de Aguilar y la otra era la Malinche, ambos eran parte del séquito de Cortés y no había otros traductores que hubieran podido acompañar la expedición al volcán. ¿Cómo se entendían entonces? Esa es la gran pregunta.

Nosotros sospechamos que cada uno debió decir en su idioma lo que quería decir, sabiendo que su interlocutor algo comprendería, ya sea por el tono, por una seña o por la mera insistencia. Pero el autor de la crítica prefiere mencionar una serie estadunidense de televisión como referencia para su comentario, dejando claro que su gusto por el audiovisual norteamericano le pide diálogos en un mismo idioma para quitarse el conflicto de encima. Así sea Alejandro Magno o un alien de otra galaxia, estos deben tener un traductor o hablar directamente en inglés californiano.

Por último queremos resaltar el hecho de que el autor de esta crítica ha decidido mirar la película con un ojo contrario a la mayoría de críticos y público mexicano que han visto y han hablado de nuestra película. El autor insiste en que nosotros caricaturizamos a los Conquistadores y los señalamos como simples villanos. Es gracioso saber que en general los demás críticos han observado justamente lo contrario y mencionan que nuestros personajes Conquistadores en Epitafio, han sido humanizados y exorcizados de una estigmatizacion típica. De hecho, Fernanda Solorzano, reconocida crítica mexicana, mencionó hace unas semanas que nuestra película hacía muy bien en darle dimensión humana a quienes por tradición han sido nuestros padres malditos, los Conquistadores.

Nosotros entendemos que dos visiones o lecturas distintas son siempre válidas, pero nos llama la atención la lectura de Fausto Ponce, pues en comparación con las de otros criticos, su texto publicado por Proceso parece estar hablando de otra cinta.

Tirar piedras es muy fácil, construir discursos críticos no lo es, y si uno no tiene el curriculum necesario, pues será valorado a según otras personas se hayan expresado del mismo tema, y es aquí donde el autor de la crítica Los Demonios de los Conquistadores se queda solitario e incomprendido. ¿De verdad él tuvo esa lectura sobre la película? Si es así, como lectores de su revista solicitamos explicaciones sustanciosas y profundas. Que abonen y no sólo embarren.

Finalmente queremos señalar el hecho de que el autor exclama alarmado que al final de nuestra película parece que ni la naturaleza puede detener la voluntad o deseos de estos Conquistadores.

A nosotros, ahora sí, nos da la impresión de que el autor de la crítica entendió la película y su trasfondo, aunque él mismo no se dió cuenta, pues todos sabemos el devenir de aquellos traumáticos eventos donde ni la naturaleza detuvo a los europeos en sus campañas por nuestro continente.

Ahí los motivos de hacer esta cinta. Pero aun así y nuevamente, el autor de la crítica prefiere irse por la tangente y se pregunta qué es lo que le quizo decir el cineasta, dejando claro tal vez que prefiere mensajes que vayan más acorde con sus sueños infantiles; además de que claramente Fausto Ponce no leyó ni la ficha técnica de la película pues con su pregunta vuelve a omitir a Yulene Olaizola.

Ahora somos nosotros los que nos preguntamos: ¿Tiene este crítico alguna molestia personal con Rubén? O al contrario, ¿la tiene con Yulene? O tal vez, ¿Por degustar Star Trek y tener gustos cuando se es un niño, uno esta autorizado para atacar sin inteligencia pero si con mucha saña, el trabajo de alguien más desde un medio de comunicación tan importante? ¿La redacción de la revista Proceso es consciente de que entre sus autores hay un crítico de cine que en lugar de hacer una crítica de interés general prefiere relacionarlo todo a él y a su propia historia? ¿Qué será de mayor interés para los lectores de Proceso, la crítica de una película en cartelera o el historial personal de un crítico? ¿No es una mejor crítica aquella que se relaciona con otros trabajos sobre el tema que se toca, aquella que desglosa personajes para entenderlos o lapidarlos pero usa ejemplos, aquella que invoca a grandes genios de la historia del arte para mostrar un punto; y para el caso de una película histórica, aquella crítica que para cotejo recurre a la gran Historia y no a una tierna historia personal? ¿Qué ambiente de discusion intelectual puede generar un argumento personal y visceral?

Es tiempo de manifestar nuestras opiniones con respeto y bien informados. Cualquier actitud contraria sólo abona a un país individualizado y agresivo.

Un saludo afectuoso

Los directores de Epitafio: Ruben Imaz y Yulene Olaizola

Respuesta de Fausto Ponce

Primero que nada, con respecto a mi crítica sobre la película “Epitafio”, quiero pedir una disculpa por la omisión de la co-directora. En su momento, la ficha técnica que tenía a la mano no contaba con su nombre. En cuanto al argumento que esgrimen como acto discriminatorio, no lo entiendo, perdón.

Segundo: Si los diálogos están construidos con base en documentos históricos de la época o no, sólo nos lleva a una cuestión: no funcionan dentro de la narrativa, y así solos no ayudan a comprender en su totalidad la complejidad de los personajes. Los documentos que mencionan fueron realizados con una intención, un contexto y un lenguaje distinto al lenguaje cinematográfico y narrativo (y cultural que vivimos), y por lo mismo no funcionan para una película de ficción de este siglo sin un contrapunto y un contexto, elementos de los cuales carece la cinta.

Diálogos inventados o no, ustedes tienen una visión, y utilizaron la información de los documentos y la transformaron en diálogos, y los mezclaron en una situación (y con imágenes majestuosas), y con tres sujetos luchando por sobrevivir y lograr un objetivo más grande que ellos mismos, amenazados por los demonios de la naturaleza. No comparto su visión de la condición humana de esos personajes, me parece unidimensional, no me gusta, y no tiene por qué gustarme. Sin mencionar que el final me parece desconcertante porque el mensaje resulta ambiguo.

¿Había 1 o 200 traductores para ambas partes? No importa. Mi punto es que la escena del principio sólo establece a unos salvajes buenos y a unos conquistadores enajenados por sus creencias, un cliché que no se vuelve a tocar. Esto no contribuye a un argumentación clara de lo que quisieron decir. Y no encuentro el sentido de poner a uno y a otro bando a darse consejos cuando no se entienden. ¿Así era? Puede ser pero no funciona dramáticamente, no se le ve una función narrativa en la ficción que ustedes construyeron.

Tercero: Al final, todo es cuestión de apreciación. Su película me provocó esa reacción, así como mi crítica provocó su carta.

No se enganchen conmigo ni con ninguna crítica buena o mala, y menos lo tomen personal. Al final, la gente discutirá, se emocionará, insultará o irá a ver su película y quizá en unos años la vean como la gran película mexicana… pero también puede pasar que pase sin pena ni gloria. Lo más importante es que la querían hacer y deben dejarla fluir y que reciba las alabanzas y golpes que deba recibir. Mi punto de vista es sólo un punto de vista y por supuesto no es definitivo, ni el mio ni el de nadie con más o menos trayectoria.

Les mando un gran abrazo, sé lo difícil que es hacer un proyecto creativo y más en este país.

Saludos y les deseo mucha suerte.

Fausto Ponce

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