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“Las fiestas patrias son dignas de festejar”: Fernando de la Mora

CIUDAD DE MÉXICO (apro).- “Las fiestas patrias son dignas de festejar a pesar de los problemas económicos y políticos que tiene el país”, tal como lo considera en entrevista para Apro el tenor Fernando de la Mora, quien se presentará la noche de este 15 de septiembre en el Auditorio Nacional.

Una fiesta mexicana y el Grito de Independencia, así como un recorrido por los temas tradicionales del país, es lo que se ofrecerá en esta presentación especial en el foro de Reforma, donde actuará el intérprete, según la nota solicitada por Apro a César Muñoz Valdez.

“Una de las cosas importantes y bellas de nuestro país es la música, quiero llevar lo mejor de mí y rescatar las canciones de mi país, lo cual es digno de festejar, aunque el país atraviese por infinidad de problemas”, comenta el tenor.

Luego de participar recientemente en los homenajes al fallecido Juan Gabriel, recalca que precisamente lo importante es rescatar la música y a los compositores que hacen grandioso a México.

“México requiere de músicos y compositores que se comprometan con México, que se partan el alma por México, por eso necesitamos de este tipo de espectáculos, como el del 15 de septiembre, para mandar un mensaje de responsabilidad social y dejar una semilla en el público”, dice.

Parte de este compromiso, asegura De la Mora, lo demuestra realizando conciertos gratuitos a nivel operístico, como el que se efectuó el sábado 3 en la explanada de la delegación Iztapalapa con la ópera Payasos (Pagliacci), de Ruggiero Leoncavallo.

“Llevamos cultura gratuitamente con toda la tecnología para gente que quizá nunca se ha acercado a Bellas Artes”, destaca.

Luego señala que actualmente su interés está con los jóvenes, los cuales están ávidos de las redes sociales:

“Cada año tengo más público joven, siempre llevo un mensaje de buena música, me gusta ver cómo se comprometen por la responsabilidad social en las redes, y se atreven a delatar desde un político hasta personas que comentan errores y actos injustos. Me encanta ese poder de la gente, vale la pena lo que se hace, porque podemos restaurar la conciencia de convertirnos en guerreros de la honestidad y de un México de valores. Juntos podemos lograrlo.”

Sobre los problemas políticos y económicos del país, el tenor reconoce que “lo primero que se debe resolver es la pobreza y después la educación; los sindicatos se deben revisar hacia dentro y poner en alto el derecho de los niños, tienen que enarbolar sus valores en pro de México o un país, y no de intereses personales; al igual que las instituciones de cultura deben existir nuevas leyes en la materia para que den la prioridad al amor por México y no el de unas cuantas personas e intereses”.

En cuanto a su carrera artística, explica que se siente satisfecho con lo logrado y que su mayor interés es estar en la cercanía de la gente y de sus seres queridos:

“Tengo el privilegio de que he podido cantar las óperas que he querido, cantar y en los lugares donde he querido, me encuentro satisfecho con mi carrera. He estado junto a estrellas como Luciano Pavarotti o Plácido Domingo, he cantado para las mejores orquestas y por eso ahora mi deseo es estar con mi familia, sólo salir dos veces al año para entregarme en una ópera, pues mi deseo es poner en alto la música popular.”

A sus 58 años, Fernando de la Mora concluye a revelar que en estos instantes de su vida “mi voz está en buena salud y hago lo que me gusta. De momento no tengo a alguien que siga mis pasos, pero si no existe, lo voy a promover, porque en algún momento tiraré la toalla; en ese momento tenderé por la docencia del espectáculo como yo lo veo. El género de la ópera requiere mucha atención y preparación, pero también la música popular es un compromiso y ese es mi sueño, porque ahí el compromiso es lograr espectáculos para la gente y ponerme al servicio de mi público y toda la gente de mi patria, transmitir y, sobre todo, emocionar.”

Fernando de la Mora debutó estelarmente hacia 1986 en Xalapa en Madame Butterfly, de Puccini, interpretando el papel de Pinkerton; ese mismo año se presentó en el Teatro del Palacio de Bellas Artes como Borsa en la ópera Rigoletto, de Guiseppe Verdi.

En 1988, fue contratado por la Ópera de San Francisco como suplente de Luciano Pavarotti para el rol de Rodolfo, en La Bohème, también de Giacomo Puccini, en una carrera de fama mundial y amplio reconocimiento por parte de la crítica.

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