Inglaterra: La depresión infantil

Londres (apro).- “Sentía que ya no tenía esperanzas ni fuerza alguna, lloraba todo el tiempo, se me había ido toda motivación e interés en hacer las cosas que usualmente hacía”, cuenta la inglesa Azia Singh, una joven de 17 años que desde hace cuatro batalla contra la depresión y ansiedad, un problema cada vez más común entre los menores de Inglaterra.

“Me di cuenta que no disfrutaba de la vida y comencé a tener pensamientos suicidas. Desde los 13 años comencé a sufrir también de ansiedad. Los síntomas físicos eran usualmente dolores de cabeza, calambres en las piernas, hinchazón, tembleques, pérdida del deseo sexual y cada vez más ganas de dormir”, agrega.

Singh, que vive con su familia en el condado inglés de West Yorkshire, al norte del país, debió ser tratada por especialistas en salud mental tras sufrir frecuentes episodios depresivos, de ansiedad y estrés.

“Actualmente hay muchas más presiones a los niños y adolescentes para obtener las mejores notas en el colegio y luego ir a la universidad. A veces los adultos piensan que los chicos no podemos sufrir de depresión o ansiedad, y esto dificulta mucho que haya honestidad a la hora de explicar el problema”, dice la joven, cuyos estudios se vieron afectados por sus problemas psicológicos.

Desde que la joven comenzó a recibir tratamiento psicológico del Servicio Nacional de Salud británico (NHS, en sus siglas en inglés), su condición mejoró notablemente.

“Es un trabajo lento, que llevará tiempo. Pero no todos los jóvenes y adolescentes recibimos esta ayuda”, agrega.

Otro caso fue el de Kerry Mae-Doogan, una joven de 21 años, de la ciudad inglesa de Wigan.

“Fui diagnosticada con estrés post-traumático en 2010, cuando tenía sólo 14 años. Había sido víctima de un abuso sexual y pensé que podía manejar la situación, pero cuando entré en crisis, tuve que ser derivada a los servicios de salud mental para que me ayudaran con mis problemas psicológicos”, destaca la joven.

Mae-Doogan explica que sus problemas de ansiedad y ataques de pánico le impedían salir de noche o estar sola en su casa.
Solía tener pesadillas recurrentes, y como consecuencia de ello terminó sufriendo de insomnio.

“Pero después de algunos años de tratamiento con especialistas en salud mental, mi situación mejoró”, sostiene la joven.

Ambos casos dan cuenta de una preocupante tendencia que crece cada año en Inglaterra: Al menos 250 mil niños y jóvenes son tratados por los servicios de salud mental del país debido a que sufren de problemas frecuentes como ansiedad, depresión o trastornos alimenticios.

De acuerdo con un informe oficial del NHS, dado a conocer el lunes 3, un cuarto de millón de menores de 18 años reciben tratamiento especializado por algún tipo de problema o enfermedad mental.

La investigación reveló que entre los menores afectados, 11 mil 849 son niños y niñas de menos de cinco años, 53 mil 659 de entre seis y diez, y más de 100 mil tenían edades entre los 11 y 15 años.

Del total de los menores de edad con problemas mentales, unos 70 mil eran adolescentes de entre 16 y 18 años.

La mayoría de los niños en Inglaterra que sufren de problemas mentales son varones (unos 131 mil), comparado con unas 119 mil niñas.

Los expertos sostienen que el número total de menores con problemas mentales sería incluso mucho mayor, debido a que muchos no piden ayuda a los servicios de salud mental o sus casos no son incluidos en las estadísticas oficiales.

Según el documento, los principales factores que están detrás de esa tendencia son las crecientes presiones a los jóvenes de la vida moderna, tanto por su aspecto físico (verse más flacos, esbeltos y sexualidazados) como mejor rendimiento académico y mayor popularidad entre sus amigos.

También citó problemas económicos y de vínculos familiares, o antecedentes de enfermedades mentales en sus familias.

El NHS indicó que los casos de menores de edad que se auto-lesionan o intentan suicidarse aumentó significativamente en los últimos años, especialmente entre las jóvenes de 16 a 18 años, quienes sienten que sus familiares y amigos no los entienden.

Sarah Brennan, directora ejecutiva del grupo benéfico que trabaja con niños con problemas mentales ‘Young Minds’ (Mentes jóvenes), dijo que es “realmente sorprendente” el hecho de que tantos niños y adolescentes sufran de problemas mentales y deban recurrir a servicios de ayuda especializados.

“Estas cifras deberían ser un verdadero llamado de alerta para todos”, subrayó la experta. “Las autoridades deberían tomar nota del asunto y actuar ya”, añadió.

Este año el ministro de Salud británico, el conservador Jeremy Hunt, afirmó que parte de los 2 mil millones de dólares adicionales que el gobierno prometió destinar para apoyar a niños con problemas, serán derivados para expandir los servicios de salud mental en el país, especialmente para menores de edad.

“Resolver los problemas de salud mental en niños y jóvenes es una prioridad para este gobierno y esperamos obtener resultados favorables al respecto”, dijo el funcionario, quien ha sido muy criticado por imponer nuevos contratos laborales y condiciones salariales a médicos residentes del país, y tratar de semi-privatizar al NHS.

Hunt explicó también que dos de las áreas prioritarias de ayuda serán los tratamientos contra trastornos alimenticios y psicosis en niños y adolescentes.

El NHS informó que en el último año un gran número de menores contactó al servicio de salud mental a través de una línea telefónica de emergencias, como también por correo electrónico o a través de las redes sociales.

De un total de 92 mil 891 niños y adolescentes que pidieron ayuda, 19 mil 481 dijo que pensó en algún momento en suicidarse, el doble que hace cinco años.

Los expertos indicaron que reciben en promedio 53 casos de niños o adolescentes a diario que admiten haber intentado suicidarse.

La exministra de Salud mental en la oposición, la laborista Luciana Berger, actualmente presidenta de la campaña del Partido Laborista por mejores servicios de salud mental, sostuvo que las nuevas cifras “dan cuenta de la gran demanda que existe entre los menores para recibir tratamientos de salud mental”.

“Sabemos que hay miles de niños que son rechazados por los servicios de salud debido a que no cumplen con requisitos impuestos por las autoridades”, destacó la parlamentaria.

Tras el informe, el NHS de Inglaterra destacó que desde hace algunos años “creció significativamente el número de niños y adolescentes que acceden a los servicios de salud mental en el país.

“Es una prioridad absoluta para nosotros que estos niños y jóvenes vulnerables reciban los mejores servicios posibles. Los fondos adicionales que recibimos en 2015 están ayudando a mejorar estos tratamientos”, afirmó.

De todos modos, expertos del sector expresaron preocupación por el gran número de niños y adolescentes con depresión y ansiedad que aún no reciben tratamiento.

Paul Farmer, director ejecutivo del grupo benéfico ‘Mind’ que trabaja con adolescentes con problemas mentales y jefe del grupo de tareas para el área de salud mental del NHS, afirmó que aunque es positivo que más niños y adolescentes reciban tratamientos por problemas psicológicos, el número creciente de casos de menores que no se tratan con especialistas “es muy preocupante”.

“Está claro que no es suficiente el número de jóvenes que recibe ayuda psicológica, de hecho más menores que nunca están quedando fuera del sistema de ayudas por problemas mentales”, señaló.

Al respecto, el profesor Simon Wessely, presidente del Colegio Real de Psiquiatras, dijo que el hecho de que sólo uno de cada tres jóvenes con problemas mentales reciba tratamiento da cuenta que “la necesidad para los servicios de salud mental está sobrepasada por la demanda”.

El mes pasado, un estudio médico elaborado a partir de 360 mil pacientes de seis a 18 años en Gales concluyó que aumentó 28% el número de menores que reciben antidepresivos, a pesar de que en un 40% de los casos esas drogas no tuvieron efectos positivos.

Ese reporte destacó que cada vez más médicos de familia recetan antidepresivos a niños y adolescentes británicos por problemas como ansiedad, depresión o angustia.

El estudio indicó que las niñas y adolescentes tienen tres veces más chances de ser medicadas con antidepresivos que los varones, en tanto que aquellos menores que provienen de zonas humildes tienen dos veces más chances de consumir antidepresivos que aquellos en zonas más ricas.

La doctora Ann John, a cargo de ese informe, sostuvo que la gran duda es si los antidepresivos “son realmente la solución al problema”.
“El aumento del consumo de antidepresivos podría reflejar el incremento genuino en casos de depresión en niños y adolescentes, o en un mejor tratamiento instigado por el médico”, explicó.

John sostuvo que un tercio de las prescripciones por antidepresivos fueron para adolescentes de 18 años, y el resto para niños menores de edad.

Y destacó que los médicos del país “deberían poder distinguir la diferencia entre los casos de depresión y problemas emocionales en niños, y aquellos que necesitan terapias psicológicas, estímulos o tratamientos especializados”.

Comentarios