Noche inolvidable de The Who en México

CIUDAD DE MÉXICO.- La banda británica The Who se presentó anoche en el Palacio de los Deportes, en un show pleno de nostalgias y aguerrido rock que entregaron a sus fans los fundadores Roger Daltrey y Pete Townshend, por vez primera en nuestro país.

Padres de familia acompañados de sus hijos, así como seguidores de la vieja guardia y de las nuevas generaciones post-jipis, se dieron cita en un foro lleno a reventar, y que pasadas las 21:30 vibró al arrancar con “I Can’t Explain”.

Las banderas inglesas inundaron el escenario en las pantallas, tanto al centro y un par en laterales, donde se podía ver además de Daltrey y Townshend a sus músicos invitados: el baterista Zak Starkey, hijo del exBeatle Sir Ringo Starr; Frank Simmes (dirección musical); Simon Towshend (guitarra, mandolina, coros), hermano de Pete; Pino Palladino (bajo); Loren Gold, y John Corey (teclados, coros).

Después le siguió “The Seeker” y “Who Are You?”, siendo ésta de las primeras que desataron alaridos y zangoloteo, mientras se oía el incesantemente pegajoso: ¡Jú-ju…ju-jú! (Who the fuck are you? Who-who, who, who!)

Del mismo modo, entre cada canción retumbaba el Palacio con gritos al unísono de los presentes que vitoreaban el monosílabo nominal de la banda: ¡Who!, ¡Who!, ¡Who!, mientras aparecían los rostros enormes de dos originales Who que murieron ya, por el ciclorama digital: Keith Moon, considerado el mejor baterista en la historia del rock, y John Entwistle, sin duda el bajista de rapidez genial más aclamado.

Prosiguiendo la tocada, a 51 años de fundados Los Who en Londres, hilaron “The Kids are Alright”, “I Can See For Miles” y una explosiva “My Generation”, en alusión a sus épocas adolescentes de consumidores de anfetas, y luego ya cuando adorados por el movimiento de los broncudos jovenzuelos “Mods” de los setenta, su música rebotó en orillas veraniegas de las arenas de Brighton, Inglaterra.

Townshend hacía de las suyas rasgando la guitarra Fender o Daltrey, haciendo malabares con el micrófono, y el público mexicano reventaba el recinto con rugidos que del mismo modo emocionaban a los creadores de esta agrupación, visiblemente conmovidos de tanta gritería en tierras de los viejos aztecas. Ahondaron juntos con un viaje en el túnel sonoro de tiempos de añoranza tipo ola inglesa, a través de una entrega total entre músicos y audiencia, la constante rockera de una larga muestra enchinando la piel con rolas como: “Join Together”, donde Daltrey hizo gala de su soplo armónico.

Continuó la fragante “5:15”, “I’m One” y “The Rock”, del célebre álbum Quadrophenia (1973), que culminó con la sensacional plegaria “Love, Rein O’er Me” del áureo cantante:

Sólo el amor puede destilar lluvias
Cual beso marino a la orilla de la playa…
¡Amor, reina para mí!

“Eminence Front” introdujo algunos temas de la ópera rock Tommy, que en 1969 incendiaran a The Who en los corazones del universo rocanrolero tras la película del Festival de Woodstock, Nueva York: “Amazing Journey”, “Sparks” y “The Acid Queen”, siendo ésta una de las que más encendieron la celebración.

Por más de dos horas el show siguió al ritmazo de “Pinball Wizard”, con Towshend luciendo su guitarreo de sangrante golpeteo flamenco en la eléctrica, y el himno del siempre joven Daltrey/Tommy “See Me Feel Me”, en letanía coral cual guiño de apoyo espiritual a los discapacitados:

Escuchándote me brindas la música
Mirándote me arropas con calidez
Siguiéndote escalo la montaña
Me conmociona postrarme a tus pies

Del LP Who’s Next (1973) retumbaron su grand finale: la acelerada “Baba O’Riley” (en alusión al gurú favorito de los Townshend) y un cierre con broche de oro electrizante de la crítica social Won’t Get Fooled Again, momento en que desaparecieron los Who, que aunque se iban agradecidos, sus fanáticos mexicanos no les permitieron bajarse.

Los que marchaban con la izquierda
Ahora marchan con los de la derecha…
No nos volverán a engañar.

Accedieron para sorpresa de la fanaticada, a la que deleitaron con una más: “Substitute” (eco de su pesada versión en Live at Leeds, 1970), y se marcharon hacia el fondo de la noche Roger Daltrey y Pete Townshend, abrazados con el tremendo bataquero Zak Starkey.

Una noche inolvidable que satisfizo a añejos fans y noveles diletantes en la Ciudad de México, pero sin duda dejó más que alegre a la tropa de The Who, una agrupación sin la cual el rock mundial no tendría la trascendencia que posee aún en nuestros días de tanta chafería superficial pop y adicción reggatonera.

(Esta crónica fue solicitada para nuestros lectores al periodista independiente César Muñoz Valdez.)

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