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El “futbol atómico”, invento del equipo del Poli… que no es del Poli

El Instituto Politécnico Nacional, una de las instituciones más prestigiadas –y aguerridas– del país, pelea dos batallas actualmente: un consorcio futbolístico utiliza sus colores y símbolos para lucrar y promover sus equipos, y dicha empresa deportiva –vinculada a la Fundación del Politécnico– pugna por instaurar un nuevo modelo futbolístico, que ha sido bautizado como “futbol atómico”. En él no hay delanteros fijos; todo orbita en torno de un “núcleo” y las modificaciones son trepidantes.

CIUDAD DE MÉXICO (Proceso).- No sólo utiliza el nombre, los colores, los distintivos del Instituto Politécnico Nacional (IPN) y el símbolo del burro blanco: la franquicia FC Politécnico –que surgió hace tres años– emplea una metodología de juego basada en estrategias y fundamentos científicos, con lo que pretende imponer un estilo diferente al del futbol tradicional.

Para completar, el equipo tiene de padrino al exfutbolista Manuel Negrete, emblemática figura de los Pumas de la Universidad, antagonistas de los Burros Blancos del IPN en el futbol americano.

El FC Politécnico irrumpió en la Tercera División profesional en 2013 y desde febrero pasado también participa con otro plantel en la Liga Premier de Ascenso de la Segunda División, con el concepto de “futbol atómico”, el cual consiste en aplicar, por lo general, un sistema de juego de 1-3-7-0, en el que no hay delanteros fijos.

Los principios del futbol atómico establecen que el equipo se arma de adelante hacia atrás y se trabaja con un proceso matemático. “Todas las jugadas, todos los sistemas tienen figuras geométricas. Para ello se buscan jugadores inteligentes, con la idea de cambiar la metodología de futbol. En el mundo no hay un solo equipo que arme el cuadro como nosotros”, se ufana el precursor de semejante sistema, Raúl Milton Vargas, presidente de la franquicia.

Vargas parte de la premisa de que si los átomos funcionan bajo un mismo patrón, teniendo un núcleo y propiedades, este principio puede trasladarse al terreno de juego, en relación con las distancias y posiciones que deben guardar los futbolistas.

El empresario, quien es egresado de la Unidad Profesional Interdisciplinaria de Ingeniería y Ciencias Sociales y Administrativas (UPIICSA) del IPN, se dice convencido de los alcances de su concepto atómico, con el que “garantiza” acceder a la Primera División en 2020. Es tal la confianza en el proyecto que el directivo promete regresar el dinero del boleto a los aficionados poseedores del llamado Polibono cada vez que el equipo pierda como local.

Con el consentimiento de la Federación Mexicana de Futbol (Femexfut), el FC Politécnico apareció en el profesionalismo con el nombre, los colores guinda y blanco distintivos del IPN, el burrito blanco (la mascota de la institución), e incluso la tradicional porra del huélum.

La contraparte

Sin embargo, tres años después de la irrupción del equipo en el futbol rentado, el IPN cuestiona la legitimidad y el nombre de la franquicia, con sede en Oaxtepec, Morelos, y acusa a sus dirigentes de hacer uso indebido del nombre de la institución, entre otros señalamientos.

El 13 de septiembre, después de que el equipo presentó a su jugador extranjero en la Fundación Politécnico, el brasileño Paulo Enrique Santos de Oliveira, el IPN emitió un comunicado en el que se deslindó por completo de la franquicia y aclaró que el Futbol Club Politécnico no pertenece a esa casa de estudios ni es auspiciado por ésta. “Por lo tanto, no están autorizados para utilizar sus elementos de identidad institucional, tales como nombre, escudo, emblemas, colores y mascotas”.

El IPN también evidenció que el pasado 8 de agosto el director de Desarrollo y Fomento Deportivo de esa institución, José Cartas, dirigió una carta a la Femexfut en la que informa de lo anterior y le indica que las declaraciones de Raúl Milton Vargas e Israel Vargas Martínez, presidente y vicepresidente del equipo, no tienen relación con el IPN. A ellos les advierte que, de insistir en utilizar el nombre del Instituto Politécnico Nacional, se exponen a “consecuencias de derecho que tendrán que ser sometidas a las autoridades competentes”.

De entrada, el comunicado del IPN contiene una inexactitud sobre el nombre del equipo, al que reconoce como “Futbol Club Politécnico, A.C.”. En realidad, la franquicia lleva por nombre “FC Politécnico”, tal como fue registrada ante la Femexfut.

La errata no ha sido aclarada por el IPN ni por su área de Comunicación Social. En tanto, el presidente y propietario del equipo, Raúl Milton, se declara decidido a defender los derechos, el nombre de la franquicia y la identidad del equipo, mientras se alista para enfrentar lo que considera el peor escenario posible: un juicio legal de la institución contra su franquicia.

Ahora bien, él reconoce que no cuenta con el aval de la institución, pero que no le hace falta porque su franquicia “está blindada legalmente”.

Milton rechaza que el equipo opere en la ilegalidad, pues no utiliza el logotipo oficial del IPN. Además, “el burro blanco nos caracteriza como mascota, pero ni siquiera utilizamos los engranes del escudo oficial de la institución” y advierte que el Poli no puede quitarle el nombre.

En una primera entrevista con el principal accionista de la franquicia, el 13 de septiembre, Vargas reveló que el equipo de futbol es una asociación civil formada por egresados del Politécnico, “completamente separada del IPN, pero soportada por una alianza con la Fundación Politécnico, con la que vamos en conjunto. La Fundación Politécnico es el brazo derecho del IPN”.

Dicha fundación es una organización no lucrativa y donataria autorizada que busca contribuir al desarrollo del instituto. Milton presume que su proyecto representa a la comunidad politécnica, que cuenta con el respaldo de estudiantes, egresados, sindicatos del IPN y de autoridades educativas.

“Como asociación civil estamos al margen del IPN. Por ley, este proyecto no puede ser parte de la institución, no somos ‘Instituto Politécnico Nacional’, pero representamos a la comunidad”, sostiene el presidente del FC Politécnico, entrevistado por segunda ocasión el martes 4, luego de que se conociera el posicionamiento del centro educativo.

En el comunicado del 13 de septiembre, el IPN exhibe que Raúl Milton Vargas Martínez intentó obtener ante el Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial (IMPI) el registro de la marca “1429690 FC Club Politécnico, Pasión por más”, la cual, “además de incluir los colores representativos del IPN, contiene en su diseño un burro, mascota emblemática”.

Ante la negativa del IMPI, Vargas Martínez promovió un juicio de nulidad ante la Sala Especializada en Materia de Propiedad Intelectual del Tribunal Federal de Justicia Fiscal y Administrativa, “la cual concedió la razón al IMPI y al IPN (en su carácter de tercero interesado), al reiterar que la marca Futbol Club Politécnico, Pasión por más, y su diseño, ‘pretenden confundir al público con elementos visuales que dan la impresión de estar relacionados con el IPN’”.

El IPN asevera que mediante una resolución, del 24 de julio de 2015, el IMPI negó dicha petición al empresario bajo el argumento de que la referida marca presenta “similitud gráfica en grado de confusión” con las marcas que tiene registradas válidamente el IPN.

Así, acusa a los directivos de dicha franquicia de adherirse convenientemente al prestigio de la institución “para sorprender tanto a medios de información como a la afición del futbol soccer del país y politécnica”.

Tras el reclamo, Raúl Milton asegura que el proyecto “lo tiene protegido. De otra manera, no estaríamos aquí hablando tranquilamente”. Pone como ejemplo las cinco marcas que le autorizó el IMPI, las cuales, dice, fueron creadas con el propósito de distinguir los servicios que ofrece en el mercado. “Nada tienen que ver con el Instituto Politécnico Nacional”.

Según consta en los archivos del IMPI, a través de su sistema Marcanet, esa autoridad concedió al titular, Raúl Milton Vargas Martínez, las siguientes denominaciones: FC Politécnico (registro número: 1526532); FC Politécnico, (con otro registro, el 1629010); Futbol Atómico Pasión por más (registro 80337); Futbol Atómico (registro 1627023) y Vip Politécnico (registro 1627022), con fecha de concesión desde marzo de 2013 y fechas de vigencia que van de 2023 a 2026.

La imagen del tradicional burrito blanco también está registrada en el IMPI, aunque con un diseño distinto. “Somos egresados del IPN, y si acudes al consultorio de un doctor egresado del Poli encuentras que utiliza el logotipo oficial del Poli, y lo mismo ocurre con el egresado de la UNAM. Entonces, que les pidan a todos los egresados retirar el logotipo de la institución”, suelta.

–¿Qué pasará con la franquicia si al final no se da el movimiento que plantea? –se le inquiere.

–De cualquier forma tiene que haber un acercamiento. Imagina que hay un director que nos otorga el permiso, pero que llega otro que decide negarnos la autorización. Muchos acuerdos dependen del director actual.

“El proyecto FC Politécnico fue presentado en diferentes etapas al personal responsable de actividades deportivas del IPN –sin respuestas favorables”, se queja.

El presidente del FC Politécnico reconoce que la posición del IPN le genera ruido al equipo. “Nos desvirtúa al interior de la comunidad. No obstante, lejos de hacernos un daño, la acción nos ha hecho un bien, por toda la publicidad generada”.

El esquema

En total, 200 futbolistas integran cuatro equipos del FC Politécnico, que también cuenta con fuerzas básicas. La mayoría de sus integrantes estudia en el IPN o en vocacionales. “Todos deben ser estudiantes. Esa es la condición para pertenecer a los equipos del FC Politécnico”, refiere el entrenador del primer equipo, Miguel Ángel Limón Limonache.

–Para entenderlo, ¿en qué consiste el futbol atómico? –se le pregunta.

–Tenemos siete metodologías. Nuestro sistema es el 1-3-7-0, y dependiendo del rival, en un solo partido podemos hacer todos los cambios cada 15 o 20 minutos. Si estoy jugando un 4-4-2 puedo modificar el sistema a un 4-3-3, o cambiar a un 3-4-3 con base en los números de los jugadores.

–¿No es necesario que el jugador domine su posición habitual?

–Por eso no hay delanteros fijos. Todos van a meter goles, hasta el portero puede marcar. La formación tradicional siempre empieza con el portero. Aquí lo hacemos al revés y se maneja por medio de los números de los jugadores: el 1 (que en este sistema corresponde al delantero) es el media punta, el 5 y el 6 son los atacantes, el 7 y el 8 son los interiores, los pivotes son los contenciones; los revulsivos son los laterales. Sólo los centrales son los centrales.

“Sólo el núcleo no se mueve. El núcleo es el corazón del equipo, el que lleva la batuta del partido. Estas son las matemáticas del futbol atómico.”

En total, cinco entrenadores se encargan de inculcar las metodologías a los jugadores. Pero hasta en eso hay modificaciones en sus responsabilidades: el técnico más importante, Miguel Ángel Limón, recibe el nombre de entrenador en jefe. Hay también un primer entrenador y un segundo entrenador. El utilero ahora es “trabajador del cuerpo técnico”, el masajista es “segundo médico”, mientras que la persona que generalmente se le identifica como “aguador” ahora simplemente es integrante del cuerpo técnico.

Los entrenadores cuentan con un manual de 497 páginas para estudiar la metodología y los sistemas del futbol atómico, elaborado por 10 egresados del IPN, en los que hay ingenieros y físico-matemáticos.

Personalmente, Raúl Milton imparte las clases a los entrenadores cada semana, o cada 15 días, en sesiones hasta de ocho horas. “Cada entrenador tiene su librito del futbol atómico. Todos los profesores estamos estudiando. Apenas el lunes 3 tuvimos una reunión para incluir las novedades”, refiere Limón.

Después de ocho jornadas disputadas en la Liga Premier de Ascenso de la Segunda División, el FC Politécnico ocupa el sitio 42 de la tabla general entre 48 equipos, con un partido ganado, tres empates, cuatro derrotas, nueve goles a favor y 14 en contra. Su único triunfo (1-0 sobre Jaguares de Chiapas) lo obtuvo en la jornada 6.

La situación no es mejor en la Tercera División, donde el FC Politécnico se ubica en la posición 86 de la tabla general, entre 150 equipos. En cuatro juegos, registra una victoria, un empate y dos tropiezos.

“No importa si el entrenador gana o pierde, siempre y cuando esté siguiendo el sistema. Estamos aprendiendo”, tranquiliza Raúl Milton, si bien acepta que el sistema se les complica a los jugadores. “No entienden que son partículas de un átomo, que alguien es el núcleo y que hay gente que gira alrededor”.

Limonache, quien obtuvo el curso de entrenador en la escuela de la Femexfut, reconoce: “Tenemos derrotas por la metodología, por los sistemas, por todo lo que hacemos, pero el futbol atómico se tiene que imponer; no podemos cambiarlo. Una vez que esté bien consolidado no habrá equipo que nos pueda vencer. En 2020, el FC Politécnico tiene que estar en Primera División con el futbol atómico”.

Acerca del autor

Reportero con 30 años de experiencia en temas deportivos, egresado de la Escuela de Periodismo Carlos Septién García. Ha cubierto Copas del Mundo de Futbol, Gran Premio de Fórmula Uno, peleas de boxeo de título mundial, mundiales de ciclismo, Juegos Panamericanos y Juegos Centroamericanos.

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