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El silencio de Dylan y la polémica por su Nobel de Literatura

CIUDAD DE MÉXICO (apro).- El Premio Nobel de Literatura a Bob Dylan no ha dejado de ser noticia desde que se dio a conocer el pasado jueves 13 de octubre. Ahora la Academia Sueca ha informado que renunció a buscar al cantante y compositor estadunidense para notificarle directamente la decisión de otorgarle el premio.

Así lo informó Sara Danius, secretaria permanente de la Academia Sueca a la emisora pública Radio de Suecia, hoy lunes.

Danius fue también quien al justificar las razones del Nobel invocó a los poetas de la antigüedad Homero y Safo, quienes hacían poesía para ser cantada.

Al respecto la escritora y directora de Literatura en la Coordinación de Difusión Cultural de la Universidad Nacional Autónoma de México, Rosa Beltrán comentó vía telefónica:

“Es verdad que la música es hermana de la literatura y que los antiguos rapsodas escriben su poesía acompañada de música, los dos elementos componen el poema, y es verdad también que las aportaciones de Dylan en términos literarios –no sólo musicales– son considerables, sobre todo en lo que compuso entre 1963 y 1965.

Doctora en literatura comparada y miembro de la Academia Mexicana de la Lengua, Beltrán recordó que el premio del año pasado a la periodista biolorrusa Svetlana Alexievich, ya había sido polémico, pero sin duda éste a Dylan lo es todavía más.

Destacó en este sentido que no se puede soslayar que el Nobel “siempre ha sido un premio político, incluso cuando se les entregó a autoras como Svetlana Alexievich, Herta Müller o la propia Doris Lessing.

“Y en este momento con lo que ocurre en Estados Unidos relativo a la próxima elección ha puesto los ojos del mundo en una situación penosa que tiene que ver con la muerte del sueño americano, como sucedía en los años sesenta con la guerra de Vietnam y el asesinato de Kennedy:

“La muerte de los valores democráticos, el terrorismo en todo el mundo, los migrantes que podrían ser esas ‘piedras rodantes’ (Rolling Stones) sin duda y la poesía de Dylan adquiere una nueva significación para las generaciones actuales, se convierte en una parábola o una fábula moral que trasciende el solo hecho de que haya sido un importante músico del folk rock.”

La autora de La corte de los ilusos y El paraíso que fuimos dio al mismo tiempo la razón a la comunidad literaria que se ha sorprendido con este reconocimiento a Dylan, porque el premio contribuía a difundir la obra de autores desconocidos y es válido preguntar qué pasará con escritores como Ngugi wa Thiongo, o quienes hasta ya se han retirado de la contienda, cansados de esperar.

“O Philip Roth, quien a la manera de Dylan ha escrito una parábola o fábula moral, en términos exclusivamente literarios, del sueño americano”.

Una puya muy bien puesta

El ensayista, narrador e historiador José Mariano Leyva, confesó tener sentimientos encontrados frente a este reconocimiento:

“Rompe mucho el canon que el Nobel se lo hayan dado a un músico y no a un escritor en forma, digamos”.

Detalló entonces que puede considerarse innovador premiar a Dylan, quien es un gran poeta y un gran letrista que “ha hecho frases sensacionales y eso lo sabemos todos”. Sin embargo, coincidió con Rosa Beltrán en la preocupación por los autores que solamente escriben (y no componen música) y han sido ignorados por la Academia.

La cuestión, dijo, es si la literatura, la poesía, la novela, el cuento que se han escrito de manera tradicional, no perderán su poder, si el Nobel, “uno de los premios inmaculados” ha tenido que recurrir ahora a otros formatos.

Y no es que sea bueno o malo, pero admitió el investigador de la Dirección de Estudios Históricos del Instituto Nacional de Antropología e Historia, autor de Perversos y pesimistas:

“Me da tristeza, soy escritor, soy historiador y de repente me pongo un poco perplejo de que se lo den a un músico. Y ¡ojo! Bob Dylan tiene una historia cultural sensacional, es interesante y es lo que todo mundo está opinando, que es un cambio de formato y te lo pongo de la siguiente manera:

“Yo creo que el acto de abrir un libro, tiene propiedades muy de la literatura que no son las mismas del cine, de las artes plásticas, de la música… Abrir un libro es acto de tolerancia, puedes abrir un libro de un nazi y puede que no estés de acuerdo con él, pero abrirlo y llegar a su mundo, es ponerte un espejo, y leer y escribir son actos muy solitarios”.

Añade que en cambio, la música es distinta, y no hay duda de que Dylan tiene una capacidad estupenda como letrista, pero no está de más la pregunta de si merecía el Nobel:

“Me pongo un poquito más conservador: Me gustaría más que el Nobel de Literatura se lo dieran a alguien que haga el oficio de la literatura, no me enojo me parece muy bien, me parece una puya muy bien puesta tampoco se trata de que el Nobel nos ponga un paradigma y todos tengamos que ir hacia él y al menos, por otra parte, lo que ha servido es que, poetas literatos, nos hagamos varias preguntas de qué es lo estamos haciendo desde el punto de vista de la escritura.”

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