“El deshabitado”, una historia que no debió haber ocurrido: Javier Sicilia

CIUDAD DE MÉXICO (apro).- Con la tristeza asomándose a sus ojos, el poeta, filósofo, periodista, activista y escritor Javier Sicilia presentó este miércoles El deshabitado, su novela más reciente, la cual –confesó– “no hubiera querido escribir porque la historia que está ahí no debió haber sido. No estoy contento. No estoy feliz”.

Esta revelación sobre su más reciente obra responde a su tragedia personal: el asesinato de su hijo Juan Francisco, junto con seis personas más, en Morelos, en 2011, también refleja su duelo, el de su familia; el de los familiares de miles de víctimas de la guerra contra el narcotráfico emprendida por el expresidente Felipe Calderón, y que continuó Enrique Peña Nieto.

También refleja la lucha con el Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad (MPJD), organización que encabezó, así como las historias trágicas de mujeres y hombres que perdieron a sus hijos, o todavía, después de varios años, no los han encontrado.

“Hay experiencias tan brutales, ‘golpes como el odio de Dios’, que obligan a escribir sobre ellos. El sorpresivo e infame asesinato de mi hijo Juan Francisco y de seis de sus amigos fue uno de esos golpes. Frente a él todas mis certezas y mi vida colapsaron. El hombre que era quedó, junto con su familia, roto, mutilado, deshabitado”, compartió Sicilia en la reseña de su libro, presentado esta tarde en el Museo de la Ciudad de México.

Luego explicó que junto con un puñado de amigos, “con los restos de este naufragio”, reaccionó con la fuerza de su indignación para, en conjunto, fundar el MPJD, recorriendo el país y Estados Unidos, con el fin de crear conciencia social no sólo sobre el sufrimiento de las víctimas y su reclamo de justicia y paz, sino con una propuesta para que fuera posible, pero que el Estado no escuchó.

Tras agradecer a muchas de las víctimas que lo acompañaron en el movimiento, Sicilia habló del significado de la palabra escrita. Parafraseó al poeta Octavio Paz sobre el significado de ellas cuando escribió que el mundo de los seres humanos, el mundo de los otros, está hecho de palabras y, cuando las sociedades se corrompen, “el lenguaje se gangrena”.

“La lucha de los escritores es darle sentido a este mundo a través de las palabras”, sentenció. Por eso emprendió este libro que no hubiera querido escribir, pues la historia sobre la muerte de su hijo Juan Francisco no debió ser, al igual que las historias de miles de mexicanos que han sido asesinados, desaparecidos o descuartizados en este país desde hace más de diez años.

“En este momento, cualquiera está siendo asesinado, destazado, torturado o desaparecido en este país”, alertó Sicilia. “¡No podemos acostumbrarnos!”, clamó.

“Cuando uno pierde un hijo, algo te deshabita, algo queda muerto. Destruye, arrasa con las certezas con las que uno ha crecido. Queda uno vacío”, resaltó. Y reconoció que “la familia se fractura”, y parte de la suya está desplazada.

Por eso se creó el movimiento, pero nunca los escucharon, señaló. “No oyeron, no escucharon. Tuvieron que llegar los 43 muchachos de Ayotzinapa para que voltearan a ver a los desaparecidos”, criticó.

No obstante, reconoció que aprendió a seguir con sus creencias en Dios, porque él es amor y “el amor no es más que la potencia irracional, y ahí está el fondo de la vida.

“El deshabitado está vacío, lo deshabitó el mal y en ese vacío respondió Dios. En las víctimas, en los que no se dejan, en los que dicen ¡no, no aceptamos! ¿Por qué? Por un solo principio. Porque nos amamos. Porque el amor es el fundamento de la existencia”, aclaró.

También recordó el día después de la muerte de su hijo, cuando prometió a la prensa hablar del tema a cambio de que lo dejaran estar con su familia para despedir a Juan Francisco. Fue en la ofrenda que está colocada afuera del gobierno estatal y que cada día aumenta con el número de asesinados y desparecidos en el país. Ahí leyó una manta donde habían escrito un poema que tenía que ver con la impotencia, de César Vallejo, en “Poemas humanos”:

“Tanto amor y no poder hacer nada contra la muerte”, citó. En ese momento, comentó, “todo en mí estaba roto, todo en mí estaba deshabitado”.

Siguió: “Ahí entendí, de eso se trataba, ¿cuánto amamos? Sí espero algo, porque al final de todo creo que nuestra historia se reclina en el tiempo, sí espero que al final de la vida, como dijo el poeta San Juan de la Cruz, al final de tu vida se te juzgará desde el amor”.

Entre poemas de César Vallejo, Octavio Paz y el ensayo filosófico de Albert Camus, “El mito de Sísifo”, el colaborador de Proceso fue acompañado en la presentación por el director de la Secretaría de Cultura de la Ciudad de México, Eduardo Vázquez Martín, y el editor de este semanario y del libro de Sicilia, Alejandro Pérez, quienes hablaron del poeta que renunció a escribir poesía tras el asesinato de su hijo. Las palabras que los unieron los emocionaron hasta las lágrimas.

De igual forma lo hizo doña Mary, a quien Sicilia presentó. La mujer mostró las fotografías de sus cuatro hijos desaparecidos. “Es un ejemplo de fuerza, paciencia y dignidad”, aseguró el poeta.

Doña Mary, por su parte, con la voz quebrada y la tristeza en los ojos, dijo que no pierde la esperanza de encontrar a sus hijos. “Quizá no los encuentre vivos, pero seguiré luchando para darles una sepultura digna”, afirmó.

Al acto también acudió Félix Hernández Gamundi, miembro del Comité del 68, quien felicitó al poeta por su libro y su lucha con el movimiento.

Javier Sicilia regresó el elogio recordando que cuando Gamundi y los luchadores del 68 estaban tomando las calles para protestar y formar el movimiento estudiantil, él sólo los veía pasar, por lo que, afirmó, ellos le enseñaron mucho porque no se traicionaron, no se doblaron ante los embutes y la miseria de este país.

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