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Cruz Azul, un tenebroso futuro

El club Cruz Azul lleva dos décadas sin ganar ningún trofeo de calado. Y ahora su crisis se agrava: se anunció que su casa –el estadio Azul– será convertida en un centro comercial, y el equipo debe hallar una solución. Las opciones son problemáticas: mudarse al Azteca significaría pagar una renta cinco veces mayor que la actual, y edificar un nuevo inmueble requeriría, o bien comprar un predio inmenso –y de ésos ya no hay en la Ciudad de México– o apoderarse de un terreno público, como el de la Ciudad Deportiva Magdalena Mixhuca. La perspectiva empeora ante las luchas intestinas que padece el consorcio…

CIUDAD DE MÉXICO (Proceso).- De tumbo en tumbo y de escándalo en escándalo, el Cruz Azul Futbol Club, A.C., se convirtió en un problema para el Consejo de Administración de la Cooperativa La Cruz Azul, S. C. L., decidido a transformar a la cementera en una sociedad anónima y, de paso, deshacerse de la franquicia del equipo, que aun cuando suele perder las finales que disputa aún está considerado como uno de los cuatro grandes clubes del país, junto a Chivas, América y Pumas.

A esto se suman los jaloneos que desde 2011 enfrentan a la directiva actual con cooperativistas que ostentan puestos gerenciales y buscan expulsar al director general de la cementera y presidente del club de futbol, Guillermo Álvarez Cuevas, quien en 28 años al frente de la cooperativa sólo puede presumir de un título de liga.

El próximo año, la peor racha en la historia de este club con más de medio siglo de existencia llegará a dos décadas. Sus frecuentes derrotas en instancias finales dieron origen a un nuevo término futbolero: cruzazulear, que alude a fracasos padecidos estando a un paso de la gloria.

De hecho, al cierre de esta edición, Cruz Azul mantenía una mínima probabilidad de clasificar a la liguilla del actual torneo. Luego de 15 jornadas disputadas en el Apertura 2016 de la Liga Mx, el club estaba obligado además a ganar sus últimos dos juegos, y a esperar la combinación de resultados de siete adversarios.

Y la situación se agrava: a partir del próximo torneo Cruz Azul enfrentará problemas en la tabla del porcentaje. Eso significa que la franquicia pondrá en riesgo su permanencia en la máxima categoría como resultado de sus recientes actuaciones.

En medio de la turbulencia, Guillermo Billy Álvarez puso en práctica una estrategia encaminada a resistir los embates de los cooperativistas que desaprueban su mandato. El 26 de octubre, sostuvo que no piensa renunciar. Y confirmó que en junio de 2018 termina el convenio de arrendamiento del estadio Azul con la familia Cosío, propietaria del inmueble, y que se negocia una prórroga de arrendamiento al menos hasta 2019. De no alcanzar ningún acuerdo, reveló, hay dos planes alternos: regresar a jugar al estadio Azteca o construir un inmueble nuevo, después de 20 años en el Azul.

Sin embargo, altos mandos de la cooperativa a los que Álvarez se enfrenta han tomado el control operativo del club; se quedaron con la identidad (la marca) y hasta con el nombre del equipo, pese a una sentencia del Juzgado Primero de Distrito en Materia Civil de la Ciudad de México que obliga a la devolución de la marca y a la extinción del nombre Cruz Azul Futbol Club, A.C., en aras de recuperar la denominación original, Club Deportivo Social y Cultural Cruz Azul, A. C.

Lo paradójico es que ambos actos jurídicos fueron celebrados por Álvarez Cuevas en su carácter de director general.

Proceso accedió a testimonios de algunos de los 650 socios de la cooperativa que reflejan las pugnas en el Consejo de Administración y según los cuales existe la intención de transformar la cooperativa en una sociedad anónima. El proyecto cuenta con el apoyo del presidente del Consejo de Vigilancia, José Antonio Marín Gutiérrez; del director comercial, Víctor Manuel Velázquez; del empresario Noé Paredes Meza (director general del Corporativo Unne, un consorcio de servicios en logística y transporte terrestre, marítimo y aéreo), y de su socio Eduardo Osorio Chong, hermano del secretario de Gobernación.

Con este grupo también está aliado el titular del Consejo de Administración de Cruz Azul, Raúl Antonio Enríquez, quien está acusado de ejercer su función de manera ilegal, pues desde el pasado 6 de septiembre culminó su ciclo ordinario pero sigue despachando como si mantuviera el cargo.

El planteamiento del grupo opositor a Billy Álvarez, conformado en total por 150 socios, contempla la venta del equipo de futbol, así como separar y negociar cada una de las filiales de la cooperativa con la intención de quedarse con los bienes de la cementera, ya convertida en sociedad anónima.

Entre las 500 empresas más importantes del país la cooperativa ocupa el lugar 192. Tan sólo en 2015 facturó 11 mil millones de pesos.
Reportó un crecimiento de 4.8% en relación con el año anterior, y cuenta con las siguientes filiales, denominadas “empresas de crecimiento horizontal”: Textiles Generación 2000, Concretos Cruz Azul, Grupo Azul, Azul Ixtapa, CECA, CYCNA, Centro Comercial Cruz Azul, Distribuidora Comercial Azul, Grupo Azul Pacífico Centro, Azul Cerámica, Grupo Comercial Estrella Azul, Médica Sur, y CYCNA de Oriente.

Paralelamente, y como parte del llamado Núcleo Cooperativo, se hallan Cooperativa Cuauhtémoc, Cooperativa Juárez, Cooperativa La Istmeña, Cooperativa La Unión, Cooperativa Bomintzhá, Cooperativa El Barrio, Cooperativa de Vivienda, Cooperativa Minatitlán, Cooperativa Hidalgo y Cooperativa Finagam.

De acuerdo con cifras conservadoras de los cooperativistas afines a Álvarez, están en juego 8 mil millones de dólares por todos los activos que representa la Cooperativa Cruz Azul, S. C. L., sus empresas filiales, el Núcleo Cooperativo y el equipo de futbol.
Según el portal especializado en valores de mercado de los clubes y futbolistas en el mundo Transfermarkt, la franquicia Cruz Azul tiene un valor de 33.3 millones de euros, que equivalen a 716 mil 622 millones de pesos.

Además, el mayor subsidio del equipo proviene directamente de la cementera, que aporta mensualmente entre 50 y 60 millones de pesos.

El estadio requerido

En la relación de testimonios se asegura que la directiva de Cruz Azul no descarta edificar su nuevo estadio en la Ciudad Deportiva Magdalena Mixhuca, con apoyo de Miguel Ángel Mancera, jefe de Gobierno de la Ciudad de México.

El pasado 25 de octubre se divulgó que la familia Cosío proyecta convertir el estadio Azul en una zona comercial a partir de 2018. Inmediatamente después, el director del Instituto del Deporte de la Ciudad de México, Horacio de la Vega, confirmó a la cadena ESPN que el club Cruz Azul ya está en pláticas para edificar un nuevo estadio.

Según De la Vega, el equipo capitalino tendrá el apoyo del gobierno local. Dijo que ya ha tenido conversaciones con Guillermo Álvarez y Víctor Garcés. En contraparte, en la Ciudad Deportiva Magdalena Mixhuca los usuarios y presidentes de las ligas de futbol todavía esperan que el funcionario les cumpla sus promesas de suministrar agua tratada a los campos, así como reducir la renta de las instalaciones.

El mayor inconveniente que hoy enfrenta la directiva de Cruz Azul es la falta de espacios suficientemente extensos en la Ciudad de México para construir su nueva casa.

La cooperativa posee un terreno, denominado El Zapato, que se ubica a un lado del Corporativo Gran Sur, sede de la cementera en la colonia Pedregal de Carrasco, delegación Coyoacán. Pero los 40 mil metros cuadrados no alcanzan para construir un inmueble con capacidad para albergar a 45 mil o 60 mil espectadores, “ni siquiera destruyendo las oficinas centrales de la cooperativa”, se asienta en el documento.

El contrato de arrendamiento signado entre la directiva de Cruz Azul y la familia Cosío establece una renta mensual de 1 millón de pesos libres. Pero en ese lapso el combinado sólo juega dos partidos, y cada vez con menor asistencia. Por ejemplo, en el juego de la jornada 14, contra el Puebla, el club apenas logró registrar 7 mil espectadores.

Pese a todo, este recinto resulta más barato que pagarle a Televisa entre 5 y 7 millones de pesos por la renta del estadio Azteca. Cruz Azul juega desde 1996 en el Azul, con capacidad para 34 mil 250 personas.

Los socios cooperativistas estiman que desde su ascenso a la Primera División, en 1963, el club ha erogado cerca de 600 millones de pesos por pago de renta. Con ese dinero, la directiva hubiera construido un tercio del estadio Omnilife, propiedad del empresario Jorge Vergara.

Para la construcción del nuevo recinto de las Chivas, inaugurado en julio de 2010, Vergara invirtió poco más de 2 mil millones de pesos, cantidad que el empresario espera recuperar en 10 años.

Los socios precisan que la cooperativa dispone de recursos suficientes y materia prima –cemento y componentes para la construcción– que abaratarían la edificación de su propio estadio, la cual tomaría únicamente dos años. “Una sola línea de producción dentro de la planta que la cooperativa tiene en Puebla es equivalente a lo que costó el Omnilife de las Chivas. El problema es que en la Ciudad de México no hay predios suficientemente amplios”.

Con todo ese capital, a los cooperativistas les parece absurdo que en más de medio siglo la directiva no se haya preocupado por construir su propio estadio.

Nepotismo

A finales de octubre se integraron a la cooperativa dos familiares de Billy Álvarez: su hermano menor, Alfredo, y su cuñado, Víctor Garcés Rojo, cinco años después de haber sido expulsados tras una serie de acusaciones.

Alfredo fue destituido de sus cargos de director comercial y director general de Concretos Cruz Azul, y fue inhabilitado como socio y titular de la Comisión de Conciliación y Arbitraje. En julio de 2010, Víctor Garcés, para entonces director jurídico de la cooperativa, acusó a su cuñado Alfredo de intentar apoderarse de la Dirección General, que desde 1988 ocupa el hermano de éste, Guillermo.

El 27 de octubre último, Alfredo Álvarez celebró su regreso a la cooperativa y anunció que asumiría la Vicepresidencia del Club Cruz Azul para rescatarlo de la crisis deportiva. Fue restituido en la cooperativa por resolución del Juzgado Primero de Distrito en Materia Civil de la Ciudad de México. Por ahora, ya se le dio un doble nombramiento: director general de Grupo Azul y director general de Planeación y Proyectos.

Otro pariente de Billy, Víctor Garcés, también volvió a la cementera, aunque se desconoce la posición que ocupará. Él fue inhabilitado a principios de 2010, acusado de un quebranto a la empresa superior a mil millones de pesos.

Ese escándalo también alcanzó a Guillermo Álvarez, quien junto a Víctor Garcés fue denunciado penalmente en julio de 2010. Ambos fueron relacionados con presuntos negocios irregulares.

Dos años después, Billy fue acusado por el Consejo de Administración de la cooperativa por autorizar la jubilación de Garcés con beneficios extraordinarios: 20 millones de pesos por retiro, pensión vitalicia de 1 millón 10 mil pesos y su salario como socio cooperativista, a pesar de haber sido destituido por la asamblea general en marzo de 2010.

Ahora, y con la venia del cuñado, Garcés vuelve a ser socio activo. Con lo anterior, tendrá derecho a una segunda jubilación.

En 135 años de historia, la cooperativa ha sido dirigida por la familia Álvarez durante 51 años: el progenitor de los Álvarez Cuevas, Guillermo Álvarez Macías, fue el máximo responsable de 1953 hasta su deceso, en 1976. Tras 12 años en que el control quedó en manos de José Luis Becerril, Billy Álvarez asumió el poder en 1988.

Los cooperativistas arrojan otra acusación, ésta contra el promotor de futbolistas Omar Fleitas. Él es amigo y consejero de Billy Álvarez y representa al equipo en Sudamérica: “Este sujeto le ha hecho un terrible daño al club: se ha dedicado a vender puro petardo a Cruz Azul. Ya tiene más de 10 años haciéndolo. Y actualmente promueve la contratación del entrenador argentino Marcelo Bielsa. Este agente es un experto de la especulación: habla con un futbolista o entrenador, luego sale a decir que interesan al Cruz Azul, como el caso de Bielsa, quien inmediatamente afirmó que al único lugar que iría en México será a Cruz Azul, porque reconoce a Guillermo Álvarez como una persona recta, honrada, y de primera”.

Acerca del autor

Reportero con 30 años de experiencia en temas deportivos, egresado de la Escuela de Periodismo Carlos Septién García. Ha cubierto Copas del Mundo de Futbol, Gran Premio de Fórmula Uno, peleas de boxeo de título mundial, mundiales de ciclismo, Juegos Panamericanos y Juegos Centroamericanos.

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