La remodelación del Palacio de Buckingham…a costa de los súbditos

LONDRES(apro).- El Palacio de Buckingham, la imponente residencia oficial en Londres de la reina Isabel II de Inglaterra, sufre desde hace meses de goteras, paredes descascaradas, roturas y problemas de electricidad y calefacción en muchas de sus 775 habitaciones y salones reales.

La cuestión es ahora, -en medio de una de las peores crisis económicas que afecta al Reino Unido y ante las consecuencias del ‘Brexit’ para la economía británica-, quién pagará por esas multimillonarias labores de remodelación y mantenimiento.

El pasado 18 de noviembre, el gobierno conservador de Theresa May reveló la respuesta: anunció que los fondos para esa labor procederán de un incremento del 66% en la llamada Subvención de la Soberana, -los fondos públicos que sirven para financiar las funciones oficiales de la reina- durante los diez años que dure la reparación.

La residencia londinense será sometida a una renovación cuyo costo total será de al menos 369 millones de libras esterlinas (455 millones de dólares).

Los trabajos de remodelación y mantenimiento incluirán cambio de calderas, tuberías y cables eléctricos. Además, se reemplazarán cinco accesorios de iluminación y dos mil 500 radiadores, y se re-decorarán varios salones.

Sin embargo, una petición pública que ha obtenido hasta este martes 22 más de 100 mil firmas, exige a la reina Isabel II, que es una de las personas más ricas del Reino Unido y del mundo con una fortuna personal superior al medio billón de dólares, pagar con su propio dinero los multimillonarios arreglos del Palacio de Buckingham, en lugar de que sean financiados por el contribuyente británico a través del subsidio a la Corona.

El experiodista Mark Johnson, que tuvo la idea inicial del pliego petitorio, envió el reclamo directamente al nuevo ministro de Economía, Philip Hammond, en su residencia del número 11 de Downing Street.

Johnson sostuvo que la Familia Real británica cuenta con fondos suficientes para pagar los multimillonarios arreglos del imponente Palacio, construido inicialmente en 1710 para el Duque de Buckingham.

El exreportero agregó que nunca antes había realizado una convocatoria semejante, pero que se vio obligado a hacerlo ahora debido a la difícil situación económica que atraviesa el Reino Unido y gran parte de su población, con ajustes, recortes presupuestarios y la merma de salarios.

“Estoy totalmente de acuerdo con que se proteja el Palacio de Buckingham, pero en tiempos en que los fondos públicos están bajo semejante presión, cuando empezamos el invierno y muchos ancianos no tienen dinero ni para pagar por la calefacción de sus hogares y muchos niños viven en casas humildes con goteras, financiar públicamente un palacio real parece algo salido de una novela de Charles Dickens”, señaló Johnson.

Esta semana, el gobierno conservador confirmó que el Estado pagará por dicha remodelación, que incluye renovar el techo del edificio, mejorar el antiguo sistema de cableado y las tuberías de plomo, así como cambiar la vieja red eléctrica.

Las autoridades consideran que esa infraestructura, que no se refaccionaba desde 1952, el año en que Isabel II asumió el trono tras la muerte de su padre, el rey Jorge VI, pone en riesgo el patrimonio nacional que alberga el edificio, como importantes cuadros, muebles y alfombras, ante un serio peligro de incendios o daños por goteras.

Por ejemplo, en la Galería de Arte del Palacio cuelgan obras de Rembrandt, Antón Van Dyck, Rubens y Vermeer. La residencia real también cuenta con importantes colecciones de porcelana china, estatuas, libros antiguos y antiguas obras de orfebrería.

Durante el tiempo que lleven los arreglos, que comenzarán en abril próximo, Isabel II permanecerá dentro del Palacio, aunque sus sirvientes y empleados serán trasladados a instalaciones provisionales erigidas en los jardines del edificio.

El director de la Casa Real, Tony Johnstone-Burt, informó en un comunicado el pasado 18 de noviembre, que la renovación multimillonaria asegurará que el palacio cumpla su función hasta 2067.

“Asumimos la responsabilidad de recibir fondos públicos con mucha seriedad y también estamos convencidos de que, al hacer esta inversión ahora en el palacio de Buckingham, evitamos un costo mayor y posibles problemas catastróficos en los próximos años”, explicó.

Tras el anuncio, el ministro de Economía en la sombra, el republicano laborista John McDonnell, apoyó la decisión de que el Estado pague por los arreglos a través de un aumento del subsidio a la monarca, al considerar que el Palacio “es un monumento nacional” que debe ser preservado para futuras generaciones.

“Es un monumento nacional histórico. Debe ser tratado como tal, del mismo modo que las históricas Casas del Parlamento en Westminster. Debido a que son edificios muy antiguos, deben ser resguardados para la posteridad”, subrayó el político anti-monárquico.

Tras ser consultado si Isabel II debería pagar por los arreglos con su propio dinero, McDonnell subrayó: “Ella puede que lo considere. Soy un republicano, pero cuando se trata de decisiones como estas creo que ella debe decidir qué es lo más conveniente”.

Sin embargo, el grupo Republic, que desde hace años aboga por la abolición de la monarquía, consideró que las tareas de restauración del Palacio “son evidencia concreta del escandaloso mal manejo de la Reina de las finanzas reales durante las últimas seis décadas”.

“Los parlamentarios han pedido en repetidas oportunidades a la Corona que financie las reparaciones (de sus edificios) al abrirlos al turismo durante todo el año, pero la realeza se ha negado a ello”, agregó.

Isabel II autorizó que los salones reales del Palacio sólo se abran al público durante agosto y septiembre de cada año, cuando ella no reside en el edificio.

El llamado ‘Crown Estate’, las propiedades y bienes personales de la Reina, incluyendo el Palacio de Sandringham y el Castillo de Balmoral, valuados en unos 13 mil 500 millones de dólares, generan a la Corona ingresos por más de 375 millones de dólares anuales.

Además, el subsidio al soberano, que suele calcularse como el 15% de los ingresos anuales del ‘Crown Estate’, fue de 56.3 millones de dólares.

Sin embargo, esa cifra aumentará en 66% hasta que las tareas de renovación finalicen en 2027.

Un portavoz del Tesoro indicó que los arreglos del Palacio londinense son esenciales, para así evitarse incidentes como el devastador incendio que azotó en 1992 al Castillo de Windsor, destruyendo un gran número de salones históricos.

Las tareas de restauración de ese castillo tardaron cinco años y costaron unos 300 millones de dólares, los cuales fueron pagados por la monarca tras una fuerte polémica nacional y presiones de la prensa británica.

Ahora, le tocará el turno al Palacio de Buckingham, que cuenta con 775 habitaciones, incluidos 19 salones de Estado, 52 habitaciones reales, 78 baños, mil 154 puertas, 760 ventanas, 160 kilómetros de cableado eléctrico y 32 kilómetros de tuberías de plomo. El edificio tiene 40 mil lamparillas eléctricas y 350 relojes.

En total, el Palacio emplea a unos 800 trabajadores, entre ellos mayordomos, mucamas, sirvientes, cocineros, jardineros y lavanderas.

Isabel II y su esposo, el Duque Felipe de Edimburgo, residen en ese edificio durante un tercio del año, cuando suelen encabezar eventos públicos en la ciudad, como inauguraciones, aperturas oficiales o recepciones.

El resto del año suelen residir en el Castillo de Windsor, en Balmoral (Escocia) o en la mansión de Sandringham, esta última normalmente utilizada durante el período de Navidad y Año Nuevo.

Es en el Palacio de Buckingham donde la Reina mantiene sus reuniones semanales con el Primer Ministro de turno, donde organiza cada verano un picnic público en sus jardines para 50 mil invitados especiales, y donde se llevan a cabo banquetes de Estado, cenas con presidentes y jefes de Gobierno, recepciones diplomáticas y otros eventos de carácter público.

El edificio, ubicado en pleno centro de Londres y frente al Green Park, ha sido residencia real desde 1837, cuando fue habitado por la Reina Victoria. Desde entonces, muchas figuras históricas han pasado por sus salones, desde Mozart, Liszt, Charles Dickens, y el presidente de Estados Unidos John F. Kennedy, hasta Mahatma Gandhi, Neil Armstrong y Nelson Mandela.

Graham Smith, presidente de Republic, calificó los costos para refaccionar el Palacio como “una desgracia absoluta”.

“La pregunta obvia es ¿Por qué la Realeza dejó que las cosas terminaran en semejante estado? ¿Por qué no ahorraron suficiente dinero a través de la apertura pública de ese Palacio durante el año? Si la Corona no puede cuidar de sus propios edificios y recaudar dinero propio para financiar el mantenimiento de esos palacios, es tiempo de abolir a la Monarquía”, concluyó el republicano.

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