Futbol inglés: “El Monstruo” de la pedofilia (Video)

LONDRES (apro).- “Prefería a los niños más dóciles y débiles. Especialmente a aquellos con pelo negro. Nos embaucaba, manipulaba con violencia y amenazas, y después nos abusaba sexualmente. Fue una pesadilla. Pero él no fue el único, estoy seguro que hay muchos otros involucrados en esta red de pedofilia que tiene que salir a la luz”.

Así denunció públicamente Andy Woodward, un exjugador profesional inglés de 43 años, al antiguo director técnico de equipos de inferiores Barry Bennell, apodado “El Monstruo” por sus innumerables delitos de pedofilia.

Todo comenzó el pasado 16 de noviembre, cuando Woodward decidió, después de varias décadas de silencio, exponer públicamente su caso, y hablar al periódico The Guardian para contarlo. El exjugador denunció que el antiguo técnico del club inglés Crewe Alexandra, Barry Bennell, abusó de él y de otros niños que jugaban en las filas inferiores durante los años 80 y 90.

Bennell, que en 1998 fue sentenciado a nueve años en prisión luego de admitir 23 delitos de abuso sexual a menores de entre nueve y 15 años, también se había desempeñado como técnico de los clubes Stoke City y Manchester City, y estuvo al frente de los equipos juveniles de Derbyshire, Staffordshire, Cheshire y el Gran Manchester.

“Prefería a los niños más dóciles y débiles”, contó Woodward, quien comenzó a sufrir abusos sexuales a partir de los 11 años.

El joven provenía de una humilde familia de simpatizantes de Manchester United, y desde muy pequeño su sueño era convertirse en un jugador profesional alabado por multitudes.

Woodward llegó a jugar para los equipos de Crewe Alexandra, Bury, heffield United, Scunthorpe United, pero a la edad de 29 años decidió abandonar para siempre el deporte, debido a las secuelas de años de abusos sexuales a los fue sometido por Bennell.

“Me quise suicidar en al menos diez oportunidades, batallé años de depresión, ansiedades, fue una pesadilla que parecía no terminar”, contó el exjugador.

Woodward dijo a The Guardian que su vida “fue arruinada hasta los 43 años”.

“¿Pero me pregunto cuántos otros hay allí fuera que sufrieron lo mismo que yo? Estoy hablando de cientos de niños que Barry Bennell seleccionó para que jugaran en varios equipos de fútbol, y que ahora, como adultos, puede que estén viviendo con ese miedo horrible”, explicó el exfutbolista.

Woodward puso como ejemplo el caso del pedófilo serial Jimmy Savile, un popular expresentador de la BBC, quien después de muerto se descubrió había abusado de cientos de niños y niñas- algunos de ellos con discapacidades físicas y mentales-, durante décadas. Su caso llevó a sendas investigaciones en la BBC, como también al reforzamiento de leyes de protección para menores.

“Vimos en el caso de Jimmy Savile cómo las víctimas de sus abusos tuvieron el coraje de hablar. Pero en el mundo del fútbol es incluso más difícil denunciar estos casos. Sólo ahora, a la edad de 43 años, siento que puedo vivir sin ese secreto y ese peso que han sido enormes. Quiero sacármelo de encima y darle a otra gente la oportunidad de hacer lo mismo”, contó Woodward.

“Yo sobreviví. Perdí mi carrera, que era algo muy importante para mí, pero sigo aquí. Logré salir vivo. Y ahora otros pueden sentir el coraje de hablar”, expresó.

La pesadilla de Woodward comenzó cuando jugaba para el equipo juvenil de Stockport y Bennell lo invitó a entrenar con uno de sus equipos en el campo de entrenamiento del Manchester City, conocido como Platt Lane. Se trataba de una oferta demasiado atractiva para el pequeño Woodward.

Fue así como terminó jugando en el equipo de Bennell, compuesto por niños talentosos de entre nueve y 14 años, la mayoría de ellos vivían en la región trabajadora del Midlands inglés.

“Sólo quería jugar fútbol. Mis padres siempre decían que me la pasaba con el balón en la mano, donde sea que estuviera. Pensé que Crewe iba a ser el comienzo de ese sueño. Pero yo era un niño dócil, y los chicos delicados y débiles eran los que Bennell tenía en la mira para abusar”, narró el exjugador.

Durante la entrevista con The Guardian, Woodward contó además que Bennell lo invitó a su casa en el Distrito de los Picos, una región de tierras altas en Inglaterra central y del Norte.

“Era como un paraíso, el sueño de cualquier niño. Ni bien uno entraba a la casa había tres máquinas tragamonedas. Tenía además una mesa de pool, y hasta un monito en una jaula que se sentaba en tu hombro. Él tenía también dos perros montañeses, e incluso contaba con un gato salvaje. Era todo un sueño, piensen que yo quería ser futbolista y era como si él me estuviera regalando dulces”, señaló.

Por entonces, Bennell tenía la reputación de ser uno de los mejores técnicos de equipos juveniles en Inglaterra.

“Así fue como me quedaba los fines de semana y durante las vacaciones. Incluso me sacaba en horas de colegio. Me llevaba a todos los partidos de Crewe con él. Le gustaban los niños de pelo oscuro, y yo, como niño, confiaba en él”, admitió.

Cuando los abusos sexuales comenzaron, Bennell solía amenazar y chantajear a sus víctimas para que no lo denunciaran. “Solía amenazarme con violencia física o utilizar el fútbol para manipular su control sobre mí. Si yo lo hacía enojar de alguna manera, él me sacaba del equipo. ‘En cualquier momento desapareces y tu sueño no pasará’, me decía. Era un chantaje emocional, algo que pasaba todo el tiempo”, agregó.

Woodward se volvió un joven muy introvertido y dejó de vivir una vida normal como cualquier otro adolescente de su edad. Además, contó que cuando tenía 14 años, Bennell comenzó a mantener relaciones sexuales con su hermana, de sólo 16 años.

“Él era mucho más grande, no quería que nadie se enterara y me amenazó con que nunca jugaría de nuevo al fútbol si contaba lo que estaba pasando. Estaba con un miedo terrible de morir porque él tenía poder absoluto sobre mí. A veces trataba de abusarme, incluso cuando mi hermana estaba en la casa”, narró el exjugador.

“Quería matarlo”

Bennell se casó en 1991 con la hermana de Woodward.

“Yo tenía 18 años y tuve que pasar por un infierno al ver al hombre que me había explotado, controlado y abusado de niño casarse con mi hermana. Tuve que vivir con esa pesadilla. Tuve que ir a la boda, cuando lo único que quería hacer era matarlo. Fue una tortura, esa es la única forma de describir cómo me sentía”, agregó.

Debido a las secuelas por los abusos sexuales, Woodward sufrió muchos problemas mentales, que terminaron afectando su carrera como futbolista: “Quería desesperadamente ser futbolista. Era mi único sueño. Pero tanto odio y dolor dentro mío hicieron que el futbol, ese deporte que tanto amaba, me terminara robando la vida de niño”.

Eventualmente, una de las víctimas de Bennell lo reportó a la Policía, y las fuerzas de seguridad de Cheshire, Derbyshire y el norte de Gales sumaron fuerzas para investigar acusaciones de abusos sexuales históricos, que incluyeron denuncias acerca de que el director técnico también abusada a niños en sus cursos de fútbol en España, Estados Unidos y en Pwllheli (Gales).

Inicialmente, Bennell fue acusado por 45 delitos, incluidos sodomía y violación, pero otros 22 delitos quedaron fuera de la causa. Woodward tenía 24 años cuando Bennell fue enviado a prisión.

“Durante las dos temporadas siguientes jugué el mejor fútbol de mi vida. Tal vez porque sentía que las cosas estaban mejorando y que finalmente podría disfrutar de la vida. Pero me estaba engañando”, contó Woodward, quien comenzó a sufrir de ataques de pánico, los cuales escondía diciendo que estaba lesionado físicamente.

Después de intentar jugar durante tres temporadas en diferentes clubes de Inglaterra, como Scunthorpe, Halifax y Northwich Victoria, decidió finalmente abandonar el fútbol.

En total, un jugador que para muchos expertos tenía el potencial para convertirse en uno de los mejores defensores del fútbol inglés, jugó sólo 154 partidos en diez años.

Bennell, ahora de 62 años, fue sentenciado a prisión por dos años en mayo de 2015 por otro caso histórico de abuso a un joven de 12 años en Macclesfield.

Sin embargo, Woodward sospecha que Bennell, que se cambió el nombre a Richard Jones y que vivía en Milton Keynes antes de su última condena a prisión, complotó con al menos otro pedófilo que hasta ahora no fue detectado.

“Estoy convencido que hay mucho más que debe salir a la luz”, admitió.

Desde su denuncia pública, otros tres exjugadores ingleses confesaron públicamente que fueron también abusados por Bennell, entre ellos Jason Dunford, Steve Walters y Chris Unsworth.

Unsworth, de 44 años, denunció por ejemplo que sufrió entre 50 y 100 abusos sexuales por parte del Monstruo.

“Nunca habría hablado públicamente sino hubiera visto a Andy por televisión”, contó Unsworth, exjugador de las filas juveniles de Manchester City y de Crewe. “Sé exactamente por lo que él pasó porque yo pasé por lo mismo. Muchos chicos pasaron por esta situación espantosa”, declaró el exjugador a la BBC.

Más denuncias

Luego de esas denuncias, la Policía británica abrió una línea telefónica especialmente para recibir denuncias contra Bennell. En sólo dos horas había recibido medio centenar de llamados acusatorios, no sólo contra Bennell sino también contra otros técnicos de equipos juveniles.

Para Dunford, que también jugó en el equipo juvenil de Manchester City, el escándalo “es mucho mayor que el de Jimmy Saville”.

“Saville es un niño de pecho comparado con este monstruo que es Bennell. Hay una conspiración, una red de pedófilos dentro del fútbol inglés, y hay personas dentro de esos clubes que tenían la obligación de proteger a los jóvenes que se sumaban a sus equipos y no lo hicieron”, continuó.

Tras el escándalo, que llevó incluso a la primera ministra británica, Theresa May, a elogiar la valentía de Woodward y de otras víctimas de abusos, la Asociación del Fútbol inglés (FA) decidió el pasado 27 de noviembre abrir una investigación independiente por casos de pedofilia en los clubes profesionales.

Al respecto, el presidente de la FA, Greg Clarke, prometió que la pesquisa será “amplia y abarcadora”, especialmente para determinarse si los clubes fueron cómplices de dichos abusos sexuales a menores, y si escondieron esos delitos.

“Es moralmente repugnante que haya personas que se nieguen a reportar estos delitos contra niños para proteger su reputación. Si hubo personas que se comportaron de forma inapropiada, serán llevadas a la justicia y esa información será dada a conocer públicamente. La FA no va a ser parte de ningún tipo de encubrimiento”, destacó Clarke.

El directivo dijo incluso que la entidad evalúa pagar compensación financiera a aquellas víctimas cuyas carreras se vieron afectadas por abusos sexuales sufridos dentro de clubes.

“La Asociación está enfrentando una de las mayores crisis de su historia y debe esclarecer esta de una vez por todas”, señaló Clarke.

La investigación de la FA quedó ahora a cargo de la abogada Kate Gallafent, quien había representado previamente a la asociación de fútbol en la corte.

De todos modos, el parlamentario conservador Damian Collins, sostuvo que la investigación debe ir más allá de los casos históricos de abusos sexuales a menores, y analizar en detalle las prácticas y cultura dentro del fútbol inglés.

Lo cierto es que el primer club de la Premier League en iniciar una investigación interna fue Chelsea, que dijo que investigará a una persona ya fallecida que empleó en los años 70 y de la cual se sospecha que abusó de niños dentro de las filas inferiores del club. Anunció además que contrató a una firma legal externa para llevar a cabo la investigación.

El 29 de noviembre y luego de la cantidad de nuevas denuncias en su contra, Bennell fue acusado formalmente por la Policía británica por ocho nuevos delitos de abusos sexuales contra menores de 14 años. En total, las autoridades de Inglaterra y Escocia siguen evaluando al menos 250 denuncias de abusos contra el exdirector técnico del Manchester City y del Crewe Alexandra.

El Monstruo podría pasar el resto de su vida detrás de rejas, aunque junto a él podrían sumarse otras personas involucradas que habrían participado en la supuesta red de pedofilia en clubes.

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