Reprocha Cienfuegos falta de apoyo de Segob; “no estamos a gusto persiguiendo delincuentes”, dice

CIUDAD DE MÉXICO (apro).- El secretario de la Defensa Nacional, general de división Salvador Cienfuegos Zepeda, fue esta vez más directo. Señaló hacia la secretaría de Gobernación por la falta de un marco legal para regular las actuaciones de los militares en tareas de seguridad.

Las Fuerzas Armadas requieren de un marco legal para darles certeza a sus operaciones, tarea que le toca impulsar a la secretaría de Gobernación, dijo el titular de la secretaría de la Defensa Nacional (Sedena).

“Los militares no estudian para perseguir delincuentes” y ante la falta de un marco legal “ya se lo están pensando si le entran por riesgo a ser acusados por violaciones a los derechos humanos”, declaró Cienfuegos en su reunión de fin de año con la prensa.

Los reclamos del general no son nuevos. Pero sí es la primera vez que alude a su compañero de gabinete, el secretario Miguel Ángel Osorio Chong.

“Estamos pidiendo que se regularice la actuación de las Fuerzas Armadas”, (que se defina) “qué quieren los mexicanos que hagan las Fuerzas Armadas. Si quieren que estemos en los cuarteles, adelante. Yo sería el primero en levantar no una, sino las dos manos para que nos vayamos a hacer nuestras tareas constitucionales…

“Nosotros no pedimos estar aquí… no nos sentimos a gusto, los que estamos aquí con ustedes no estudiamos para perseguir delincuentes… Estamos haciendo funciones que no nos corresponden, todo porque no hay quien las deba de hacer o no están capacitados”, reprochó el Alto Mando del Ejército.

El general secretario hizo sus señalamientos en momentos en que en el Congreso hay una iniciativa sobre Ley de Seguridad Interior, que prevé regular las operaciones de las Fuerzas Armadas en tareas que tienen que ver con la preservación del orden interno, como la preservación de las instituciones, y no sólo de seguridad pública.

“La seguridad interior no es responsabilidad de la Defensa Nacional ni de la Marina, es responsabilidad de la Secretaría de Gobernación”. Es Gobernación “la que debe estar insistiendo en que esta ley se promulgue, pero tampoco hay prisa y no ha habido prisa en muchos años y los que estamos confrontando los problemas somos nosotros”, señaló.

Desde el sexenio pasado, cuando Felipe Calderón decidió sacar a los militares de sus cuarteles para participar de lleno en “la guerra al narcotráfico”, los militares han demandado un ley que respalde sus actuaciones, sobre todo por las implicaciones que han tenido en violaciones a los derechos humanos.

Desde entonces, los militares están en la lucha contra la delincuencia, sin que las policías estatales y municipales se hayan reconstruido y por lo tanto sin cumplir sus tares de seguridad pública, dijo el jefe del Ejército.

En su inusual el encuentro con los periodistas para extenderse en sus posturas, el general dijo que después de diez años, “el balance es que hay un número importante de muertos, del lado que sea, que no debería de estar sucediendo…

“El balance es que falta compromiso de muchos sectores para que esto pueda caminar. No es un asunto que se va a resolver a balazos, requiere de otros componentes que tampoco ha habido los esfuerzos importantes necesarios y presupuestos para atender estas situaciones”.

El general abundó en sus alusiones. Dijo que los militares son los únicos que han pedido ese marco legal, “porque los que están ajenos a la institución no se han pronunciado ante los ataques severos que han sufrido las Fuerzas Armadas”.

El general también se mostró inconforme con el nuevo sistema de justicia penal, debido a las libertades que los jueces han dictado por violaciones al debido proceso, sin importar que se trate de quienes “están en las cárceles acusados y sentenciados por delitos graves”.

Dijo que bajo el nuevo sistema, argumentan: “a mí me golpearon los policías o los marinos, o los soldados cuando me detuvieron hace cuatro, seis u ocho años y por lo tanto hubo una falta en el debido proceso y yo debo de estar libre, y ya ha habido la oportunidad de algún juez que considera que debe de tomarse la determinación y lo sueltan, y ya con uno que hayan soltado pues todos creen que esa es la puerta de salida de la prisión”.

Ante la imparable inseguridad, reconoció que 2016 “no fue un buen año”, debido a que hubo un repunte desde fines del año pasado en los homicidios dolosos y en otros delitos, sobre todo en zonas donde la violencia había disminuido.

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