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Fallece Ricardo Piglia, un clásico de la literatura actual en español

CIUDAD DE MÉXICO (apro).- El célebre escritor, crítico y profesor literario argentino Ricardo Piglia falleció este viernes en Buenos Aires, debido a una esclerosis lateral amiotrófica que afectó a sus músculos.

Tenía 75 años de edad y pese a su enfermedad, siempre estuvo lúcido y creativo. Según sus familiares, trabajó hasta el último momento. Se hizo famoso con su novela Respiración artificial, lanzada al mercado en 1980. La obra fue elogiada por la crítica y ha sido objeto de varios estudios.

La primera parte de dicha historia desarrolla una enigmática trama basada en cuatro personajes de diferentes generaciones: el tío Marcelo Maggi y su sobrino, el joven escritor Emilio Renzi; el suegro del tío y el abuelo del suegro. La obra trata de sus relaciones con la vida política argentina desde mediados del siglo XIX hasta los años 70 del XX. El hilo que los une son los escritos del bisabuelo –un exiliado sifilítico que se suicidó–, mismos que fueron conservados por la familia.

La segunda parte de esa historia, para los críticos la más atractiva, desarrolla teorías literarias a través de las conversaciones entre dos personajes. En ellas Renzi derrocha cultura y erudición. Cabe destacar que el nombre del personaje Emilio Renzi está compuesto por el segundo nombre de Piglia y su segundo apellido.

En 1992, Ricardo Piglia publicó La ciudad ausente, otra novela que se enmarca en el contexto histórico de la dictadura argentina encabezada por Jorge Rafael Videla hasta la Guerra de las Malvinas, donde prevalecían la represión contra los escritores e intelectuales contrarios al régimen, así como las desapariciones forzadas de opositores.

Plata quemada ensalzó la forma de escribir del profesor. Es una narración policial editada en 1997, basada en la historia real de un asalto millonario a un banco en la Provincia de Buenos Aires hacia el año 1965.

Este volumen ganó el Premio Planeta Argentina de 1997, con un jurado compuesto por Mario Benedetti, Tomás Eloy Martínez, Augusto Roa Bastos, María Esther de Miguel y el editor de Planeta, Guillermo Schavelzon. Además, esa obra figura en el número 47 de la lista seleccionada en 2007 por 81 escritores y críticos latinoamericanos y españoles de entre los mejores 100 libros en lengua castellana de los últimos 25 años.

En El último lector (2005), Piglia dibujó al Che Guevara en Bolivia. También escribió cuentos y ensayos y era especialista en Bertolt Brecht y Georg Lukács, Erich Auerbach, Péter Szondi y Jean-Pierre Vernant; así como de los rusos Tiniánov, Sklovski o Bajtin.

A causa de los estragos de la esclerosis, el escritor trabajó los últimos años con una asistente y con un sofisticado ordenador, a quienes dictó la edición de sus diarios. A esas sesiones de trabajo él las llamó “escenas de lectura”.

En 2017 se publicará el tercer volumen de sus diarios y existen otros títulos inéditos, autorizados por él, corregidos o escritos a contra reloj.

Ricardo Piglia nació en Adrogué, Buenos Aires, en 1940. Fue profesor emérito en la Universidad de Princeton y está unánimemente considerado un clásico de la literatura actual en español.

A los numerosos reconocimientos recibidos –Premio de la Crítica, Premio Rómulo Gallegos, Premio Bartolomé March, Premio Casa de las Américas, Premio José Donoso– se sumó en 2015 el Premio Formentor de las Letras por su trayectoria, como “autor de una obra narrativa que se desenvuelve armónicamente entre la originalidad y la cultura popular, y la tradición más exigente”, en palabras del jurado.

En México, el Fondo de Cultura Económica (FCE) lamentó la muerte del escritor argentino, a quien recordó “como uno de los autores latinoamericanos más emblemáticos de la segunda mitad del siglo XX hasta nuestros días”.

Con esta editorial publicó Tres propuestas para el próximo milenio (y cinco dificultades), Mi Buenos Aires querida (2001), Diccionario de la novela de Macedonio Fernández (2000) y Antología personal (2014).

Su deceso ya es tendencia en Twitter.

Acerca del autor

Nació en la Ciudad de México. Estudió ciencias de la comunicación en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM. Desde 1991 inició en el periodismo. Ha trabajado en los diarios mexicanos El Universal y La Jornada, entre otros, y el periódico español El País. En 1999 ingresó a Proceso, donde labora hasta la fecha.

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