A 160 años de la Constitución del 57, más avance ayer que hoy

CIUDAD DE MÉXICO (apro).- El próximo mes, cuando se celebre el primer centenario de la Constitución Política de 1917, se cumplirán también 160 años de la promulgación de la Constitución de 1857, que vista hoy frente a aquella, parecería más de avanzada por ciertas ideas como la abolición de fueros y privilegios eclesiásticos y militares.

La Constitución del siglo XIX, discutida por 155 diputados –de los cuales “la mayoría era de liberales moderados, seguida por liberales puros y una pequeña fracción conservadora” (www.museodelasconstituciones.unam.mx)–, archiva la memoria de sus debates en la obra bibliográfica Historia del Congreso Extraordinario Constituyente (1856.1857), del escritor y periodista liberal Francisco Zarco, “gran comentarista y fiel relator”, dice la página de internet mencionada.

Promulgada por el presidente Ignacio Comonfort el 12 de febrero de 1857, se expresaba “en el nombre de Dios” y del pueblo mexicano. La gran mayoría de los diputados constituyentes profesaba la religión católica y “sin embargo entendían que las necesidades nacionales exigían la separación entre el Estado y la Iglesia”.

Como ha sucedido hasta la actualidad, hubo una injerencia del Papa con el fin de detener el proyecto:

“En pleno debate… el papa Pío IX se pronunció, desde Roma, contra las leyes promovidas por los liberales mexicanos, así como contra el proyecto de Constitución que se estaba discutiendo”.

Se cuenta, asimismo, en el portal oficial de la conmemoración del Centenario de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos –cuya apertura dio a conocer la Secretaría de Cultura el 9 de enero–, que “la Iglesia condenó a la Constitución y excomulgó a todos los que la juraron. Comonfort dio un golpe de Estado desconociéndola. Estalló la guerra civil conocida como Guerra de Reforma o de los Tres Años”.

Con expedición posterior de las Leyes de Reforma se nacionalizaron finalmente los bienes de la Iglesia. Además, se estableció el matrimonio civil, el registro civil y la libertad de culto, se secularizaron los cementerios y hospitales y se suprimieron las corporaciones religiosas (www.constitucion1917.gob,mx).

A través de esa Carta Magna se estableció la libertad de enseñanza, la prohibición de la pérdida de la libertad derivada del voto religioso, la libertad de prensa, la eliminación del fuero eclesiástico y la prohibición a las corporaciones civiles o eclesiásticas para adquirir en propiedad o administrar bienes raíces, entre otros postulados.

Derechos de avanzada

El Museo de las Constituciones consigna que en materia de derechos sociales el documento del XIX también fue de avanzada:

“Se pensó ante todo en resolver el problema de la tierra, reglamentar y limitar el derecho de propiedad y proteger a los jornaleros del campo de los abusos que los propietarios cometían con el solo título de la tenencia de la tierra. Entre otros, los diputados constituyentes Ponciano Arriaga, Ignacio Ramírez (El Nigromante), José María del Castillo Velasco e Isidoro Olvera destacaron como precursores de los derechos sociales en el constitucionalismo mexicano”.

Arriaga habló en los debates de la contrastante acumulación de riqueza por parte de los terratenientes y la miseria de los campesinos:

“Mientras que pocos individuos están en posesión de inmensos e incultos terrenos, que podrían dar subsistencia para muchos millones de hombres, un pueblo numeroso, crecida mayoría de ciudadanos, gime en la más horrenda pobreza, sin propiedad, sin hogar, sin industria ni trabajo. Ese pueblo no puede ser libre, ni republicano, y mucho menos venturoso, por más que cien constituciones y millares de leyes proclamen derechos abstractos, teorías bellísimas, pero impracticables, en consecuencia, del absurdo sistema económico de la sociedad”.

En su momento, la Constitución de 1917 se consideró también de avanzada por sus artículos referidos al derecho a la educación, al trabajo y los temas agrarios. Sin embargo, han sido las ya casi incontables reformas hasta hoy y los movimientos sociales que siguen luchando por las mismas demandas de igualdad social, educación, trabajo, salud, que hace más de 160 años.

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