Repudian ONU y ONG asesinato del ambientalista Isidro Baldenegro

CIUDAD DE MÉXICO (apro).- La ONU y organizaciones de derechos humanos condenaron el asesinato del defensor rarámuri Isidro Baldenegro López, líder de la comunidad indígena Coloradas de la Virgen y quien se encontraba en situación de desplazamiento forzado por las amenazas recibidas con antelación.

La muerte del defensor de la tierra, el lunes 16, ocurrió el día en que Michel Forst, relator especial de Naciones Unidas sobre la situación de defensores de derechos humanos, iniciaba su visita oficial al país, y dos días antes de que el experto acudiera a Chihuahua, donde conoció de primera mano lo ocurrido.

En un comunicado, Forst expresó su conmoción por el asesinato de Baldenegro, galardonado en 2005 con el Premio Goldman por su férrea defensa del bosque en la sierra de Chihuahua, lo que consideró es un “recordatorio de los peligros y riesgos” que corren los defensores indígenas en esa entidad.

“Estoy profundamente conmocionado por el asesinato a sangre fría de Isidro, quien tan sólo deseaba para su comunidad la preservación de los bosques tradicionales de la sierra Tarahumara”, dijo Forst en un boletín transmitido por el Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Derechos Humanos (ACNUDH), a través del cual se solidarizó con la familia y comunidad del activista asesinado.

Al señalar que la muerte del defensor indígena “deja un doloroso vacío no sólo en su comunidad, sino en el movimiento global de los derechos humanos”, Forst aseguró que, durante su encuentro con el gobernador Javier Corral Jurado, ambos condenaron “el indignante y absurdo asesinato del ambientalista”.

Tanto Forst como Corral coincidieron en la “importancia de que se lleve a cabo una inmediata y efectiva investigación por parte de las autoridades competentes sobre el asesinato del defensor”.

Baldenegro murió el lunes 16 luego de haber sufrido un atentado con disparos de arma de fuego en la comunidad de Coloradas de la Virgen, perteneciente al municipio de Guadalupe y Calvo.

Ante los hechos, la Red de Organismos Civiles de Derechos Humanos, Todos los derechos para todas y todos (Red TDT), recordó que con la muerte de Baldenegro suman 11 los defensores de los bosques rarámuris asesinados desde 1973, cuatro de ellos ocurridos en el último año.

En un comunicado la Red TDT, que representa a 80 organizaciones de 21 estados, emplazó al “Estado mexicano para que demuestre su voluntad política evitando la impunidad en este suceso y garantizando las medidas de no repetición”.

El esclarecimiento de este caso y de otros ocurridos en la región, abundó, “debe alcanzar no sólo a los asesinos materiales sino a los autores intelectuales de los mismos”, además de garantizar el derecho a defender derechos humanos tanto a los indígenas rarámuris de Coloradas de la Virgen como a la organización Alianza Sierra Madre, a la que pertenecía Isidro Baldenegro.

Para la Red TDT, la muerte del líder indígena es de suma gravedad porque evidencia “la grave ausencia de acción por parte del Estado ante una comunidad indígena asediada desde hace 43 años”, más aún cuando tanto la comunidad como Alianza Sierra Madre están integrados al Mecanismo Nacional de Protección de Personas Defensoras y Periodistas.

Al señalar que decenas de familias de Coloradas de la Virgen han sido desplazadas por la violencia y que la organización Alianza Sierra Madre realizaba su trabajo de defensa a distancia, la Red TDT recordó que, a partir de 1993, Baldenegro reactivó la organización comunitaria para continuar con la labor de defensa del territorio en la que participaba su padre, Julio Baldenegro, líder tarahumara que fue asesinado en 1986 por oponerse a la explotación comercial del bosque de su comunidad.

Por enfrentar a “caciques mestizos coludidos con empresas madereras y el narcotráfico”, Baldenegro fue apresado el 29 de marzo de 2003, junto con Hermenegildo Rivas Carrillo, por la Policía Judicial del estado, acusado de posesión de drogas y de armas de uso exclusivo del Ejército.

Declarado preso de conciencia por Amnistía Internacional (AI), Baldenegro y Rivas obtuvieron su libertad en 2004, luego de que la PGR se desistió de la acusación por falta de pruebas.

Sobre la muerte del defensor indígena, la directora regional de Amnistía, Ericka Guevara Rosas, declaró que “es una trágica ilustración de los muchos peligros que sufren las personas que dedican su vida a defender los derechos humanos en América Latina, una de las regiones más peligrosas del mundo para los y las activistas”.

Guevara urgió a que “México investigue este crimen y que cada uno de los gobiernos de la región tomen acción para promover y proteger la importantísima labor que estas personas llevan adelante con tanta valentía”.

A la condena por el asesinato del líder indígena se sumó la Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal (CDHDF) que, en un comunicado, refirió que los ataques contra defensores “atentan también en contra de la democracia, de la paz y del progreso de México”.

Tras sumarse a la exigencia del esclarecimiento del homicidio, el organismo sostuvo en que la muerte de Baldenegro “podría repercutir en la desarticulación de procesos organizativos de esa región del norte del país, así como en la continuación de crímenes y violaciones a derechos de las personas defensoras”.

La CDHDF se comprometió a dar seguimiento de los procesos judiciales de este y otros casos y para que se “brinde atención a los deudos del defensor del medio ambiente, Isidro Baldenegro López”.

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