Refugiados, abandonados a la intemperie

LONDRES (apro).- Miles de refugiados sirios y del norte de África que arribaron a las costas de Europa en los últimos meses sobreviven como pueden bajo la intemperie, en condiciones inhumanas ante un invierno inusualmente frío en el Viejo Continente.

Un informe del organismo humanitario Amnistía Internacional (AI) publicado el pasado 11 de enero en Londres y titulado “Abandonadas a la intemperie: Las personas refugiadas desafían al invierno”, sostiene que las autoridades y gobernantes de la Unión Europea (UE) son responsables de dicha crisis humanitaria debido a sus políticas hacia los inmigrantes.

“Literalmente, se las está abandonando a la intemperie en las puertas de Europa. ¿Qué tipo de sociedad trata así a las personas?”, indicó la campaña de AI, que instó al presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, a que dé prioridad a las vidas humanas y consiga el compromiso de los gobiernos de la UE para trasladar a las personas refugiadas fuera de las islas griegas y a otros países europeos.

Según el documento, desde la aprobación del acuerdo UE-Turquía en marzo pasado, los líderes europeos “han amontonado a las personas solicitantes de asilo en las islas griegas con la expectativa de enviarlas de vuelta a Turquía, basándose en la suposición errónea de que allí se respetarán sus derechos.

“Pero las devoluciones no han ocurrido de la forma esperada, lo que ha dado lugar a hacinamiento, una ansiedad creciente y unas esperanzas frustradas”, continuó.

Al respecto, consideró que la actual situación con los refugiados sirios desamparados “está pasando a la historia como una mancha en nuestra memoria colectiva”.

“Debemos actuar ya”, aseveró.

El acuerdo UE-Turquía determinó que todos los nuevos migrantes irregulares que pasen de Turquía a las islas griegas a partir del 20 de marzo de 2016 sean retornados a suelo turco.

Además, ese pacto migratorio destacó que por cada sirio retornado a Turquía desde las islas griegas, será reasentado otro sirio procedente de Turquía en la UE, teniendo en cuenta los criterios de Naciones Unidas sobre vulnerabilidad.

La justicia griega acumula cientos de casos pendientes porque todos los que desde el 20 de marzo vieron rechazado su expediente de asilo –con el argumento de que Turquía es un país seguro para ellos– recurrieron la decisión.

Ese “impasse” judicial ha generado que miles de refugiados queden varados en esos territorios y zonas fronterizas, sin lugar definitivo para asentarse y en medio de un clima polar que azota a muchos países de Europa, explicó AI.

Se estima que al menos 62 mil migrantes y refugiados se encuentran varados en Grecia tras el cierre de las fronteras con países lindantes al norte como consecuencia del acuerdo UE-Turquía.

De ese total, unos 10 mil se encuentran atrapados en las islas del Egeo, entre ellas Lesbos.

Aunque el número de refugiados se redujo desde que se incrementaron las patrullas por mar, más de 180 mil personas han llegado a Grecia desde marzo.

Cifras oficiales indican que sólo en Lesbos hay al menos 5 mil 500 refugiados, de los cuales menos de un millar se encuentran en tiendas de campaña, con muchos otros que tratan de sobrevivir bajo la intemperie.

Moria, el principal campo de refugiados de Lesbos, fue construido para albergar la mitad de ese número.

“Lo que estamos viendo en las islas (griegas) es una manifestación de la forma en que Europa falla a la hora de dar dignidad a muchas de las personas más vulnerables del mundo”, afirmó Panos Navrozidis, director del Comité Internacional de Rescate en las islas griegas.

“Nuestra ONG advirtió hace meses de estas condiciones climáticas extremas y su consiguiente peligro, sin embargo, ahora que estamos con este clima polar nos vemos enfrentados a una situación de vida o muerte”, continuó.

El informe de AI coincide con un reporte elaborado por la Organización Internacional para la Migración (OIM), dado a conocer este mes, que indicó que al menos 300 refugiados han muerto en lo que va de 2017, la mayoría ahogados al tratar de cruzar el Mediterráneo o fallecidos por el frío polar en Europa.

Esa cifra es casi el doble comparada con el mismo período en 2016, y de acuerdo a la OIM, muchos refugiados más siguen en riesgo debido a las malas condiciones climáticas.

El organismo dio como ejemplo el caso de varios policías griegos de frontera que tuvieron que excavar más de un metro de nieve para hallar el cuerpo de un refugiado muerto al tratar de cruzar el río Evros, cerca de la frontera con Turquía. Ese fue uno de varios casos de solicitantes de asilo muertos desde diciembre como consecuencia de las temperaturas bajo cero.

En Grecia, al menos una veintena de refugiados tuvieron que ser trasladados a hospitales y centros de salud por sufrir de hipotermia, al permanecer varias noches durmiendo a la intemperie.

Ese grupo fue hallado cerca de Feres, una zona fronteriza con Turquía utilizada por miles de migrantes desviados del cruce a través del Mar Egeo, como consecuencia del polémico acuerdo UE-Turquía.

Además, en las últimas semanas se reportó la muerte de dos hombres iraquíes y una mujer somalí en las montañas nevadas de Bulgaria, así como de un ciudadano afgano en Grecia. Todos ellos eran refugiados.

La OIM indicó que muchos refugiados también murieron de hipotermia en pateras provenientes del norte de África con destino a Italia. Es el caso de tres cuerpos hallados sin vida dentro de un bote precario localizado cerca de Lampedusa a comienzos de enero.

“Aunque las circunstancias de ese tipo de incidentes están siendo investigadas, es innegable el gran número de muertes”, afirmó Federico Soda, portavoz de la OIM.

“Es un trágico comienzo del año”, agregó.

De acuerdo con la Organización de las Naciones Unidas (ONU), más de 3 mil solicitantes de refugio, en su mayoría provenientes de Siria, Afganistán y Nigeria, ingresaron a Europa en lo que va del año, comparado con más de 73 mil en julio de 2016.

También se registró un gran número de refugiados provenientes de Eritrea, Guinea e Irak.

Sin embargo, el número de muertos se disparó desde que el centro del Mediterráneo se convirtió en la ruta principal de los migrantes tras denodados intentos de cortar la ruta más corta y segura a través del Mar Egeo, al detener a cualquier persona que arriba a las islas griegas bajo amenaza de deportación.

Miles de migrantes permanecen en tiendas de campaña muy precarias, en muchos casos completamente cubiertas bajo la nieve, hecho que llevó a las autoridades griegas a lanzar medidas de emergencia para trasladar a los refugiados a otros sitios, como hoteles o barcos de la Marina.

Muchos más se encuentran varados en fronteras cerradas en toda Europa y duermen en chabolas, bajo chapas, o en la calle, incluida la capital de Serbia, Belgrado, donde las temperaturas este invierno boreal llegaron a los 20 grados bajo cero.

Los trabajadores y voluntarios que ayudan a los inmigrantes advirtieron que la situación se agravará incluso más a medida que llegan más refugiados a Europa, especialmente a través del centro del Mediterráneo.

Para Amnistía, la única forma de atajar la crisis de refugiados es a partir de una solución práctica y equitativa, basada en un sistema de criterios objetivos y pertinentes para establecer cuotas justas que cada Estado debería aceptar para ofrecer cada año un hogar al 10% de la población refugiada mundial.

“Sólo 10 de los 193 países del mundo albergan a más de la mitad de las personas refugiadas. Unos pocos países se ven obligados a hacer mucho más de lo que les corresponde, sencillamente, por su proximidad a zonas de crisis. Esta situación es intrínsecamente insostenible y aboca a un sufrimiento y miseria intolerables a los millones de personas que huyen de la guerra y la persecución en países como Siria, Sudán del Sur, Afganistán e Irak”, destacó el secretario internacional de AI, Salil Shetty.

“Es hora de que los líderes entablen un debate serio y constructivo sobre el modo en que nuestra sociedad ayudará a las personas que se ven obligadas a abandonar sus hogares a causa de la guerra y la persecución.

“Deben aclarar por qué el mundo rescata bancos, desarrolla nuevas tecnologías y participa en guerras, pero es incapaz de ofrecer un hogar seguro a 21 millones de personas refugiadas, que representan sólo el 0,3 % de la población mundial”, agregó.

Shetty explicó además que en caso que los Estados no trabajen en conjunto y compartan la responsabilidad por la acogida de refugiados, “morirá gente, ya sea ahogada, por enfermedades prevenibles adquiridas en horribles campamentos o centros de detención, o al ser obligadas a regresar a las zonas de conflicto de las que huyeron”.

Amnistía puso de relieve el enorme contraste que existe entre la cantidad de personas refugiadas sirias que reciben los países colindantes y las que reciben otros países con un tamaño de población similar.

Reino Unido, por ejemplo, ha recibido a menos de 8 mil ciudadanas y ciudadanos sirios desde 2011, mientras que Jordania –con una población casi 10 veces menor y el 1.2% de su PIB– alberga a más de 655 mil personas refugiadas provenientes de Siria.

“El mundo no puede seguir dejando que los países de acogida se vean saturados por su proximidad con países en crisis, sin recibir ayuda del resto del mundo. Mientras que un número reducido de países recibe a millones de personas refugiadas, otros muchos no ofrecen absolutamente nada”, sentenció Shetty.

“Los líderes mundiales han sido totalmente incapaces de acordar un plan para proteger a los 21 millones de personas refugiadas del mundo. Pero cuando los líderes fracasan, las personas de buena conciencia deben incrementar la presión sobre los gobiernos para que muestren algo de humanidad hacia personas que sólo son diferentes en que se han visto obligadas a huir de sus hogares”, concluyó.

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