“El Yugo Zeta” en Coahuila: control de penales, secuestros, matanzas, quema de cuerpos…

Brigada por los desaparecidos: “Las esperanzas crecen con cada hallazgo”

SAN LUIS POTOSÍ, SLP (apro).- Llegamos a Culiacán, Sinaloa, la madrugada del 31 de enero. Nos hospedamos en el campamento donde más de 80 familiares de personas desaparecidas esperaban que los primeros rayos del sol atravesaran las ventanas.

Con el rostro de Zoe Zuleica Torres Gómez (desaparecida de un salón de fiestas de la capital potosina el 27 de diciembre de 2016) estampado en su playera, Caro –su mamá– caminaba en los pasillos. Como un rugido se oía el motor de las camionetas que nos llevarían al lugar elegido previamente por los grupos de avanzada, el perímetro listo para ser rascado con el buscador.

De Monterrey, Puebla, Morelos, Ciudad de México, Coahuila, Veracruz y Ciudad Valles provenían familiares para unirse a esta cansada tarea. “Yo he compartido el rostro de tu hija en redes”, le decían a Caro, “Ten fuerza, no pierdas las esperanzas”.

Por fin el mensaje de salida: “Hermanos, les deseo luz en el camino y sabiduría, que vayamos hallando a los nuestros para encontrar la paz que ellos necesitan y nosotros también”.

Restos humanos hallados en una fosa clandestina en Potrero de Santaya en Navolato, Sinaloa. Foto: Germán Canseco

Restos humanos hallados en una fosa clandestina en Potrero de Santaya en Navolato, Sinaloa. Foto: Germán Canseco

Con picos, machetes, palas y mucha esperanza nos desviamos a Navolato, ese lugar conocido por la canción El sinaloense: “Que de Navolato vengo dicen que nací en El Roble… me dicen que soy arriero, porque les chiflo y se para… si les aviento el sombrero ya verán como repara… ay, ay, ay, mamá por Dios…”

Una canción que todos conocemos y hemos bailado alguna vez, y que entonada a coro sirvió de fondo para armonizar el camino. Nos mueve el dolor, la esperanza, pero también el amor de estar con los iguales.

En una ranchería escondida entre milpas, zanjas y desierto hicimos alto. Voces Unidas por la Vida, Voces de Sinaloa, Familiares en Búsqueda, Centro Samuel Ruiz AC, Fuerzas Unidas por Nuestros Desaparecidos (Fundem) y más de 13 organizaciones nacionales acompañan y organizan a las víctimas.

En busca de los desaparecidos en Navolato, Sinaloa. Foto: Germán Canseco

En busca de los desaparecidos en Navolato, Sinaloa. Foto: Germán Canseco

Con la fe pública del Ministerio, autoridades federales, estatales y municipales, formamos una hilera extendiendo los brazos para caminar en orden y peinar la zona, levantando firme la varilla buscadora.

“La varilla surgió en las brigadas de Iguala, Guerrero, y en broma se le llamó la tecnología de punta, pero es de gran utilidad para buscar inhumaciones a flor de tierra”.

Eran las 11:20 de la mañana, después de ir picando y escarbando en el predio de un kilómetro, se dio el aviso de que el grupo 1 había localizado un cuerpo. Todos corrimos presurosos a verificar el hallazgo. El corazón late muy fuerte y las manos sudan.

¡Es algo muy duro, diosito nos ampare y nos dé fuerzas! Vinieron momentos de oración, llanto, emoción, tristeza y alegría, abrazos fraternos y de aliento, al ver aquella fosa a 20 centímetros de la superficie.

Después de las oraciones dirigidas por un sacerdote de la Ciudad de México que acompaña la brigada, se hizo la entrega jurídica a peritos y autoridades. Pero la jornada aún no acababa. Continuamos al grito de “¡Fuerza, fuerza, vamos por otro. Necesitamos dar paz a más familias!”

En busca de los desaparecidos en Navolato, Sinaloa. Foto: Germán Canseco

En busca de los desaparecidos en Navolato, Sinaloa. Foto: Germán Canseco

Al caminar y seguir picando tierra, se oían comentarios de madres en búsqueda:

“Este hallazgo es un aliento para seguir buscando y sabemos que podemos encontrarlos”. “Cuando los ciudadanos ven que estamos encontrando a los seres queridos, se van a quitar el miedo de decir más o menos en qué lugar saben que hay un cuerpo”. “Con miedo nunca los vamos a encontrar. No buscamos castigar, buscamos a nuestros hijos”.

Después espontáneos gritos: “Dónde están, dónde están, nuestros hijos dónde están”. “De norte a sur, de este a oeste, ganaremos esta lucha, cueste lo que cueste”.

Fue una jornada larga, cansada, llena de polvo y sed. Pero las esperanzas crecen con cada hallazgo. El de hoy fue el segundo cuerpo desenterrado desde el 25 de enero que inició la III Brigada.

Continuaremos unos días más, de acuerdo con el mapa trazado, derivado de los datos que ciudadanos se han atrevido a otorgar.
Al regreso a San Luis me dice Caro, mamá de Zoe Zuleica, con lágrimas en los ojos: “Me siento contenta de estar en esta brigada. Seguiré apoyando la búsqueda de personas desaparecidas, aunque yo sé que Zoe mi hija está con vida y pronto la tendré en mis brazos”.

En busca de los desaparecidos en Navolato, Sinaloa. Foto: Germán Canseco

En busca de los desaparecidos en Navolato, Sinaloa. Foto: Germán Canseco

Por mi parte, hago la invitación a ciudadanos de San Luis Potosí que tengan cualquier dato y nos conduzca a posibles fosas clandestinas. Pierdan el miedo, no buscamos culpables. Solo queremos dar paz a tantas familias que tienen años buscando a su desaparecido.

Si recuerdan algún lugar, hagan memoria, buscamos personas que tienen más de siete años desaparecidas. Si vieron movimientos raros o saben de un perímetro donde pudiera haber un cuerpo, avísennos, incluso de forma anónima.

Queremos llevar la IV Brigada Nacional de búsqueda a nuestro Estado y necesitamos estos datos.

*Abogado del Centro de Derechos Humanos Samuel Ruiz, A.C. en San Luis Potosí

Comentarios