Ambulantes obstruyen la operatividad del Hospital General; acusan apatía de Mancera y Monreal

CIUDAD DE MÉXICO (apro).— El cinturón de vendedores ambulantes que ahoga al Hospital General de México sigue obstruyendo la operatividad de este importante nosocomio –el más grande del país—, sin que la Delegación Cuauhtémoc ni el gobierno central de la ciudad de México puedan resolver este grave problema.

El ambulantaje que circunda al Hospital General no solo entorpece el acceso de ambulancias, sino que en los últimos meses también impide que concluyan las obras de la nueva torre de Medicina Física y Rehabilitación, por lo que los principales afectados son los mismos enfermos.

El ingeniero Carlos Ramírez, encargado de la construcción de esta torre, comenta a Apro:

“No podemos concluir nuestros trabajos debido a que estamos bloqueados por los ambulantes asentados en las banquetas. Necesitamos construir una barda perimetral y bahías de acceso a esta torre, para que por ahí entren los pacientes en sillas de ruedas o con problemas motrices. Pero el ambulantaje nos lo impide”.

Ramírez agrega que, por lo tanto, los ambulantes son “un obstáculo para la atención médica”, y además representan un “foco de infección” por la gran cantidad de basura y desechos que tapan las alcantarillas del lugar.

Agrega:

“Aquí hace falta un reordenamiento urbano para que haya accesibilidad a este hospital, que es el más grande del país. Pero desgraciadamente nosotros no podemos hacer nada, ya que es un problema del espacio exterior del hospital, de la calle, que compete resolverlo a las autoridades de la delegación Cuauhtémoc y del gobierno central de la ciudad”.

Por su parte, Arturo Mercado, subdirector de Seguridad y Protección Civil del nosocomio, señala:

“El problema es tan grave que las ambulancias que llegan al área de urgencias, ya estando frente al hospital, se tardan un promedio de veinte minutos para poder ingresar, por el mismo problema de vialidad generado por el ambulantaje”.

La anarquía se agrava –dice– con el asentamiento de “dos sitios de taxis no autorizados que están causando mayor congestionamiento vial, sin que las autoridades de la delegación hagan absolutamente nada”.

Mercado señala que el más grave problema se da en la calle de Luis Pasteur, donde se encuentran los principales accesos al hospital de pacientes y personal médico.

Y es precisamente en esta calle, casi esquina con avenida Cuauhtémoc, donde los ambulantes no permiten construir los accesos para la nueva torre de Medicina Física y Rehabilitación.

A esto se añade el problema de la inseguridad. Al respecto Mercado comenta:

“Aquí son muy comunes los robos a mano armada. Los padecen mucho los pacientes que llegan limitados en su movilidad física. Pero también los médicos y las enfermeras, quienes trabajan las 24 horas del día.

“La población nos está pidiendo mayores medidas de seguridad, pero no tenemos ni siquiera una caseta de vigilancia policiaca, siendo que, tan solo de las 7:00 a las 9:00 de la mañana, ingresan diariamente al hospital alrededor de nueve mil pacientes”, dice.

Mercado indica que, a fines del año pasado, envió sendas peticiones escritas a la Delegación Cuauhtémoc, a cargo de Ricardo Monreal, y al gobierno central de la ciudad de México, encabezado por Miguel Ángel Mancera, para que resolvieran el problema del ambulantaje y la inseguridad. Pero hasta la fecha ninguna de las dos instancias le han contestado.

El pasado miércoles 8, la directora Jurídica y de Gobierno de la delegación Cuauhtémoc, Zuleyma Huidobro González, declaró al diario Milenio que la delegación carece del “personal necesario” para retirar a los ambulantes del hospital, quienes además se “ponen muy agresivos porque pagan cuotas a sus líderes” que los protegen.

Para retirarlos, dijo, ya planean pedir apoyo a Seguridad Pública del gobierno capitalino.

Comentarios