Fallece la crítica de arte Teresa del Conde

CIUDAD DE MÉXICO (proceso.com.mx).- Crítica de arte contemporáneo, “maestra generosa” de toda la vida, miembro del Instituto de Investigaciones Estéticas (IIE) de la UNAM, directora Artes Plásticas y del Museo de Arte Moderno del INBA, y psicoanalista, Teresa del Conde falleció de un tumor cancerígeno hacia las 21 horas de ayer jueves en su casa de Comunal 22, en San Ángel.

Su trayectoria en la vida artística y cultural de México está marcada por la entrega, dijo a esta agencia su hija Tesa, al rememorar que la UNAM y el INBA “fueron su casa”.

Hacia enero el director del IIE, Renato González Mello, informó a Del Conde –quien el 12 de ese mes cumplió  79 años– que la UNAM le concedería el título de Maestra Emérita, lo cual la alegró enormemente, al grado de que –informó Tesa– “me llamó a Estados Unidos y gritamos una Goya”.

Autora de una treintena de libros –entre los cuales sobresalen estudios de arte específicos sobre Frida Kahlo, Rufino Tamayo, Manuel Felguérez, José Luis Cuevas, Francisco Toledo, los hermanos Castro Leñero–, ¡Es arte?, ¿No es arte? y la Historia Mínima del arte mexicano del siglo XX, y de psicología como Sueños, memorias y asociaciones. A 100 años de la Interpretación de los sueños de Sigmund Freud–, los estudios editados por Del Conde en el IIE integran un corpus vastísimo.

Ligada a la música desde muy joven debido a que su padre era propietario de la primera estación de música clásica en la radio, estuvo ligada a ese mundo con sus amigos el director Eduardo Mata y el crítico José Antonio Alcaraz, ambos compositores.

“Era una maestra generosa –dijo su colega Blanca González Rosas de Proceso al evaluar las múltiples facetas de la vida de Del Conde, columnista del diario La Jornada–. Apoyaba a sus alumnos en todos sentidos, a mí incluida. No fui su alumna pero me acerqué a ella para recibir apoyo cuando quise cursar el doctorado en historia del arte, Por ejemplo, un libro de entrevistas de sus alumnos con artistas lo impulsó para su publicación.”

En 1969 se casó con el doctor Guillermo Corona Uhink. De esa unión le sobreviven Carmen, Tesa, Guillermo y Laura.

“Siempre estaba rodeada de sus hijos y sus nietos, para ella la familia era muy importante”, expresó Tesa.

Y agregó:

“Todavía hace dos semanas fue a cobrar al Instituto. No habíamos querido decirle lo de su enfermedad, diagnosticada en enero, aunque al parecer al final se dio cuenta y la llevó con dignidad y valentía, oyendo su música, platicando con todos.” Este viernes hacia las 10 de la mañana, en la Funeraria García López de San Jerónimo 140, San Ángel, se efectuará el velatorio.

Acerca del autor

Hizo estudios de filosofía en la UNAM donde ha impartido clases. Reportero de las Secciones Culturales de Excélsior (entre 1967 y 1976) y de Proceso de la cual es editor.

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