Gran Bretaña: el rechazo al Brexit “duro”

LONDRES (apro).- A pesar de que una mayoría de británicos votó en junio pasado a favor de la salida de la Unión Europea (UE) en un histórico referéndum nacional, ahora rechaza la decisión del gobierno conservador de Theresa May de implementar un “Brexit duro”, que no tendría en cuenta las consecuencias devastadoras para la economía y el comercio del país.

De acuerdo con un sondeo elaborado por la consultora ICM para el think thank Avaaz, publicado el domingo 12 en Londres, la mayoría de la población considera que May debería negociar un acuerdo de divorcio “más suave” y con mayores garantías.

Sólo 35% de los consultados se mostró a favor de un ‘Brexit duro’, que incluiría sacar a Gran Bretaña del mercado común europeo y que podría dejar al país sin un acuerdo viable con el resto de los estados miembro del bloque.

En caso que ello ocurra, el Reino Unido dependerá únicamente de las tarifas impuestas por la Organización Mundial del Comercio (OMC), las cuales tanto parlamentarios como empresarios británicos consideran devastarán por completo a la economía nacional.

El sondeo de ICM fue elaborado días después de que la Cámara de los Comunes aprobó por amplia mayoría la decisión del gobierno británico de activar el artículo 50 del Tratado de Lisboa, que dará a Gran Bretaña un plazo de entre un año y medio y dos años antes de salir de la UE.

De acuerdo con la encuesta, la mandataria May enfrentará mucha oposición si Gran Bretaña abandona la UE en los peores términos, y termina así dependiendo de tarifas externas.

Cerca de 54% de los británicos dijo que apoya que el gobierno amplíe las negociaciones en caso de que no llegue a un acuerdo viable, e incluso se mostró a favor de suspender el proceso de salida hasta que se convoque a un segundo referéndum sobre el Brexit.

De la mayoría de los británicos que se oponen a la posición “dura”, 34% dijo que May debería seguir negociando con las autoridades de Bruselas para encontrar un mejor acuerdo.Otro 20% apoyó suspender ahora el proceso de negociación hasta que se convoque a una segunda consulta popular por la salida de la UE, una opción apoyada por los Liberales Democráticos, y por un grupo pluripartidario de diputados, entre ellos los laboristas David Lammy, Heidi Alexander y Ben Bradshaw, y la jefa del Partido Verde, Caroline Lucas.

Tras la publicación del sondeo, el portavoz de Asuntos de Exterior de los Liberales Democráticos, Tom Brake, sostuvo que el informe demuestra de forma categórica que la posición del gobierno “es indefendible”.

“Nuestra mejor opción a la hora de detener este devastador ‘Brexit duro’ que nadie votó y que pocos quieren, es que la población luche contra éste, a medida que el ‘Brexit’ se vuelve cada vez más impopular”, afirmó Brake al respecto.

“Ello significa aunar a aquellos que votaron por la salida de la UE pero que ahora quieren evitar una catástrofe económica al salir del mercado común europeo, y que desean proteger a aquellos ciudadanos europeos que contribuyen tanto a la economía y sociedad británicas”, agregó.

“Red de protección”

El director de campaña de Avaaz, Bert Wander, dijo por su parte que los resultados del sondeo demuestran que May “está enfrentada” a lo que la mayoría de la población británica piensa del Brexit.

Por tal motivo, llamó a la Cámara de los Lores a asegurar que los británicos tengan el derecho de forzar a May a seguir negociando en caso de no hallarse un acuerdo favorable para el país.

“Dos tercios de la población británica no quiere que Theresa May nos lleve al precipicio por el ‘Brexit’ sin que antes establezca una red de protección. Y los lores pueden intervenir para salvarnos de este desastre”, continuó el activista.

Según Wander, los británicos “debemos poder tener el derecho a enviar a May de vuelta a (negociar a) Bruselas si todo lo que consigue es un acuerdo malo para Gran Bretaña”.

En los próximos días, la Cámara de los Lores decidirá el proyecto de ley sobre la salida de la UE, que de ser aprobado dará “luz verde” a May para invocar el artículo 50 para finales de marzo como tenía planeado la mandataria.

En caso de mantenerse ese cronograma, el Reino Unido será un país independiente del bloque comunitario para 2019, incluso antes si se aceleran los plazos de salida.

Sin embargo, y luego de una decisión histórica de la Corte Suprema de Justicia emitida el mes pasado, el gobierno no pudo invocar el artículo 50 sin antes pedirle autorización al Parlamento.

La ley, aprobada al comienzo del mes en los Comunes por 494 votos a favor, y 122 en contra, deberá pasar por el recinto de los lores, quienes tienen que tomar una decisión a más tardar esta semana.

La Cámara Alta del Parlamento británico tiene como responsabilidad analizar en detalle la legislación y hacer modificaciones en caso de considerarlo necesario, antes de que la ley pase a los Comunes para su aprobación final por parte de la reina Isabel II de Inglaterra.

El sondeo se dio a conocer el mismo día en que el exprimer ministro de la República de Irlanda Bertie Ahern, advirtió que el ‘Brexit’ amenaza con descarrilar el proceso de paz en Irlanda del Norte.

Ahern, que ayudó a negociar el llamado Acuerdo del Viernes Santo (1998), sostuvo que las políticas de May por el ‘divorcio’ de la UE podrían llevar a la creación de una “frontera peligrosa y dura” entre Irlanda e Irlanda del Norte.

“May parece estar cambiando su discurso. Ahora no dice que dejará de haber una frontera, sino que ésta no será tan dura como antes”, dijo el político al dominical The Observer.

“Me preocupa mucho lo que va a pasar. Pondrá fin a la calma que existía con una frontera abierta. Cualquier tipo de frontera física o borde será malo para el proceso de paz”, concluyó el irlandés.

“Costo humano”

Otro de los problemas respecto del ‘Brexit’ fue expuesto en un documento oficial obtenido por el periódico The Guardian el pasado lunes 13 que reveló que los ciudadanos británicos que viven en la UE tendrán serios problemas como consecuencia del trato dado por el gobierno de May a los extranjeros desde el referéndum de junio pasado.

Ese informe destacó que los 1.2 millones de británicos que viven en la UE podrían terminar pagando una multa por la falla de la primer ministra inglesa de ofrecer un futuro seguro para los europeos que viven en el Reino Unido.

El documento interno elaborado por el Comité de Asuntos Legales del Parlamento Europeo indicó que dependerá de cada país miembro de la UE decidir si los ciudadanos británicos pueden seguir viviendo en esas naciones después de 2019.

“Adquirir la residencia permanente o la nacionalidad británica parece ser difícil para los extranjeros, especialmente si están casados con ciudadanos británicos o nacidos en el Reino Unido, y afectará la posición de los Estados miembro sobre este asunto”, destacó el informe.

Al respecto, el jefe de la oposición laborista, el veterano izquierdista Jeremy Corbyn, acusó a May por el “costo humano’ de un Brexit “conservador y duro”.

“Familias, puestos de trabajo y viviendas están ahora en riesgo. Hay que poner fin a esta locura previo a las negociaciones por el Brexit, que no tiene consideración por los ciudadanos europeos en nuestro país o los británicos que viven en la UE”, destacó Corbyn.

Como resultado de la incertidumbre generada por el Brexit, aumentó en 50% el número de ciudadanos de la UE que solicitaron la residencia permanente en el Reino Unido desde junio pasado. Los europeos en Gran Bretaña denunciaron que para obtener la residencia permanente ahora se les pide completar formularios de hasta 85 páginas, formatos de impuestos desde hace cinco años y facturas de servicios.

Al respecto, el jefe de los Liberales Democráticos, Tim Farron, consideró que May “está jugando con fuego”.

“Este tema podría haberse resuelto desde un comienzo si el gobierno hubiera hecho las cosas bien. Por el contrario, millones de personas de ambos lados del Canal (de la Mancha) están ahora en un limbo y enfrentan un agónico período de incertidumbre sobre su futuro. Pelearse con los países europeos no llevará a un buen acuerdo para Gran Bretaña”, subrayó.

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