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Teresa del Conde y la música

Con la partida de la historiadora del arte Teresa del Conde, el jueves 16, se generó un vacío en la crítica en ese ámbito, pero pocos saben que durante su juventud fue reseñista musical, al lado de sus amigos Eduardo Mata y José Antonio Alcaraz, como lo contó ella misma a Judith Amador (Proceso, 1302). Y es que su padre, Salvador del Conde, era propietario de la primera estación radiofónica de música clásica en México, XEN, Difusora Mundial de la Ópera, y escribía para su revista mensual, Sele música 690. Laura, hija de la doctora Del Conde, entregó el siguiente artículo sobre Tchaikowsky.

CIUDAD DE MÉXICO (Proceso).- Peter Ilyich Tchaikowsky nació en Votkunsk (Viatka) el 7 de mayo de 1840. Su padre (ingeniero de minas) proporcionó a su familia una acomodada situación económica. Desde los siete años se dejó ver claramente su temperamento artístico y comenzó a recibir lecciones de piano. En 1852 la familia Tchaikowsky se trasladó a vivir a San Petersburgo donde fue inscrito por su padre en la Escuela de Jurisprudencia, no obstante siguió estudiando música y continuó sus estudios de piano con el maestro Rudolf Küdinger, a la vez tomaba clases de canto y varias veces cantó en el coro de la Iglesia de Lomakin.

Como Tchaikowsky, se dedicara más a la música que a las leyes su mismo padre convencido de sus dotes artísticas lo impulsó a que cultivara su verdadera vocación, por lo que Peter dejó la escuela de Jurisprudencia y se inscribió en el Conservatorio donde además del piano, tomó lecciones de órgano y flauta, dedicándose con ahínco a estudiar teoría con el maestro Zaremba. En 1885 se promovió un concurso con el objeto de componer Cantata a la alegría sobre la poesía de Schiller. Tchaikowsky encontró una expresión muy suya, desbordante y a la vez sentimental ganando el concurso y otorgándosele un Diploma de Honor.

Nicolás Rubinstein, fundador del Conservatorio de Música de Moscú se sentía muy atraído por la personalidad del joven músico y a raíz del éxito de la Cantata, le ofreció el puesto de Maestro de armonía, desempeñándolo hasta 1877, habiendo sido al mismo tiempo crítico musical del diario más importante de Moscú. Para esta época tuvieron gran aceptación en la sociedad de ese tiempo. Grandes intérpretes, críticos, directores de orquesta, reconocían el preclaro temperamento artístico de este músico original; sobre todo Nicolás Rubinstein quien por entonces era Director de la Sociedad Imperial Rusa de Música, prestaba especial interés en todo lo que se refería al nuevo genio ruso de la música. En este año de 1877, se casó con Antonina Ivanovna Miyukova; pero su matrimonio no fue feliz, pocos meses después se separó de su esposa, viniendo entonces la gran crisis de su vida, tuvo una grave enfermedad nerviosa que le obligó a suspender todas sus actividades y a retirarse de Rusia por algún tiempo.

La ciudad de Clarence sobre el lago de Ginebra le proporcionó con su apacible clima una temporada de recuperación gracias al apoyo de una viuda rica, la Sra. de Von Merck que se convirtió en su protectora, añadiéndose más tarde a la generosidad de la Sra. Von Merck el propio Zar. En 1885 restablecido completamente regresa a Rusia habiéndose establecido en Maidanovo y haciendo frecuentes viajes a Suiza, a Italia, a Francia y Alemania poniéndose en contacto con las grandes figuras de la época. En 1887 se presenta en Moscú donde decide dar una Temporada de Conciertos que fue para Tchaikowsky la iniciación de una gran gira que abarcó toda Europa y los principales países de América. De regreso en Rusia le acometió el cólera causándole la muerte en 1893. Fue enterrado en San Petersburgo, se levantaron grandes monumentos para conmemorarlo; pero ya él mismo se los había levantado con su música que ha encontrado eco en todo el mundo. Dejó obras de géneros muy variados destacándose principalmente composiciones para piano, oberturas, danzas para ópera, Sinfonías y Conciertos; pero posiblemente donde más se revela el genio de Tchaikowsky es en sus inmortales obras para ballet que son consideradas como “tipo” dentro de este género de música.

Este texto se publicó en la edición 2104 de la revista Proceso del 26 de febrero de 2017.

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