Un “rave” de más de 24 horas en el Foro Sol

CIUDAD DE MÉXICO (apro). Una intensa fiesta electrónica se vivió este fin de semana pasado en el festival Electric Daisy Carnival (EDC), el cual reunió a 200 mil almas en el Autódromo Hermanos Rodríguez.

Carnage, Hardwell, Major Lazer, W&W, Marshmello, Alesso y The Chainsmokers fueron las estrellas que encendieron este rave de más de 24 horas de incesante música.

Tanto sábado como domingo el carnaval electrónico arrancó a las 14 horas, donde una vez más sus asistentes fueron el espíritu del encuentro: el ambiente prácticamente primaveral permitió a los hombres andar con torsos desnudos y a ellas con ropa muy ligera y shorts, además de la oportunidad de mostrarse de lo más vistoso posible.

Algunos asistentes se disfrazaron de árabes o de príncipes africanos, incluyendo coronas y vestidos de hadas y lentejuelas; otros llegaron y anduvieron en pijama como si nada, y las mujeres portando adornos floridos en el cabello variopinto.

Y es que así es el EDC, una fiesta donde los golpes rítmicos de los beats retumban en cada rincón del llamado Boombox Artcar (un auto alegórico que tiene forma de grabadora y mientras avanzaba se podía escuchar a los DJs Rommel, Kepler, Eddie Bitar y Space Cat). Los escenarios dispuestos para el festín fueron: Kinetic Field (Campo cinético), Neon Garden (Jardín de neón), Wasteland (Tierra baldía), Dos Equis Stage y Upside Down House (Casa hecha un relajo).

Entre cada espacio hubo juegos mecánicos como una rueda de la fortuna, un martillo, un ratón loco; todo ello en un ágil recorrido para caminar y en el que se vio a infinidad de gente bailando, brincando, bebiendo cerveza y gozando de una libertad que hacía olvidar el mundo exterior.

De los lugares especiales destacó el de la Zona Restart (del nuevo comienzo) donde se recibió a personas con discapacidad y un trato VIP, regalos y convivencia con los Dj, teniendo la misión de generar una conciencia de inclusión.

El Kinetic Field fue el foro más grande y sede del derroche tecnológico de máxima proyección: pirotecnia, rayos láser, juegos de luces, llamaradas, fuentes disparando agua, así como el tradicional búho –símbolo del EDC a nivel mundial–, conformaron el festival de la promotora Ocesa bajo el concepto de la empresa de conciertos estadunidense Insomniac, creadora de este ensueño electrónico.

Con 100 mil personas por día, los actos se dividieron en ceremonias de inauguración y clausura; Visiones de la Naturaleza, Allende la tecnología, EDC es hogar y Mundos unidos, denominados como ya es costumbre, en inglés.

La descarga visual fue constante pero sin lugar a dudas la apertura con la Opening Ceremony fue la más atrayente para los jóvenes: al centro del escenario se ubicó una pantalla gigantesca de forma circular, simulando un ojo donde se vio al afamado tecolote digital. Del mismo modo, dos pantallas se alzaron a los costados custodiadas por sendos tótems colosales. Los elementos del agua y el fuego irradiaron sin parar.

Los ritmos del EDM (Electronic Dance Music) fueron un caleidoscopio de dance, house, trance, industrial, techno, así como variables fusiones que cubrieron todo el Autódromo Hermanos Rodríguez con amplio abanico de pinchadiscos o Disc Jockeys (DJs).

Después de las dos de la madrugada del lunes 27, los espíritus electrónicos se retiraron del Foro Sol que con plena satisfacción disfrutaron a sus celebridades, algunas sin muestras de cansancio de escuchar el llamado “punchis punchis” de los beats y mezclas que pusieron en alto los de mayor aceptación: Carnage, Hardwell, Major Lazer, W&W, Marshmello, Alesso y The Chainsmokers.

Apenas terminó el encuentro, Ocesa ya prepara su fiesta Carnaval Daisy Eléctrico (EDC) para 2018 en México, con el objetivo de no decepcionar a los amantes del electro. (Crónica solicitada a César Muñoz Valdez)

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