Presuntos asesinos de Berta Cáceres pertenecían a inteligencia militar de Honduras: The Guardian

CIUDAD DE MÉXICO (apro).- Los tres militares hondureños que presuntamente participaron en el asesinato de la activista ambientalista Berta Isabel Cáceres Flores, perpetrado en la noche del 2 de marzo de 2016, recibieron entrenamiento especial en Estados Unidos y pertenecían a la inteligencia castrense del pequeño país centroamericano, reveló hoy el periódico británico The Guardian.

Las evidencias, contenidas en el expediente jurídico del caso, confirmarían la hipótesis según la cual el asesinato fue una ejecución extrajudicial orquestada desde altos niveles del ejército hondureño, y relacionada con la labor de Cáceres en contra del proyecto hidroeléctrico Agua Zarca, que amenazaba con privar de agua al pueblo lenca.

Los señalamientos también exhibirían el papel ambiguo del gobierno estadunidense en el entrenamiento de las fuerzas de élite hondureñas y la dotación de decenas de millones de dólares de ayuda militar al país, a pesar de las sospechas que los militares participen en asesinatos de activistas y líderes comunitarios.

A raíz del golpe de Estado, perpetrado contra el expresidente Miguel Zelaya en 2009, por lo menos 120 activistas fueron asesinados en Honduras, el lugar “más peligroso para defender el planeta”, según un informe reciente de la organización Global Witness, que reveló los nexos entre la represión y la clase política y empresarial.

Previo a su muerte violenta, la activista había recibido por lo menos 33 amenazas de muerte, y gozaba de medidas cautelares dictadas por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH).

De acuerdo con el rotativo, uno de los militares involucrados en el asesinato es Mariano Díaz Chávez, un veterano de las fuerzas especiales hondureñas, nombrado en 2015 al frente de la inteligencia militar del pequeño país centroamericano.

Díaz, junto con el teniente Douglas Giovanny Bustillo –otro presunto autor intelectual del asesinato y exempleado de la empresa que desarrolló el proyecto hidroeléctrico–, recibió entrenamiento en labores de antiterrorismo en Estados Unidos en 2005.

Bustillo, por su parte, fue entrenado en la tristemente famosa Escuela de las Américas, en la que el Pentágono entrenó a militares latinoamericanos para labores de contrainsurgencia.

El tercer militar sospechoso de haber participado en la ejecución extrajudicial es el sargento Henry Javier Hernández, un francotirador retirado, quien trabajó bajo el mando de Díaz y se convirtió en informante de la inteligencia militar a partir de su retiro, en 2013. Hernández fue detenido en Reynosa, Tamaulipas el pasado 14 de enero.

De acuerdo con The Guardian, los registros telefónicos de los militares muestran que Bustillo y Hernández visitaron el pueblo de La Esperanza, donde vivía Cáceres, en varias ocasiones previo a su muerte.

A raíz del asesinato, que presenció el activista mexicano Gustavo Castro y que desencadenó una ola de condenas a escala internacional, las autoridades hondureñas detuvieron a ocho hombres.

Además de los militares, arrestaron a Sergio Rodríguez, un ejecutivo del proyecto Agua Zarca, desarrollado por la empresa Desarrollos Energéticos SA (Desa). El presidente de Desa, Roberto David Castillo Mejía es integrante retirado de los servicios de inteligencia militar.

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