“Casa calabaza”: Teatro penitenciario

CIUDAD DE MÉXICO (Proceso).- Es una historia autobiográfica, contada desde la cárcel, donde la autora es la protagonista y se atreve a revivir su ambiente familiar y el acto por el que fue llevada a prisión.

Casa calabaza es nombrada por Maye Moreno como la casa en la cual vivía con sus padres y eventualmente con su abuela; casa de color calabaza que aunque oscura, fría y mohosa le trae recuerdos de infancia nostálgicos y dolorosos.

La autora se observa a sí misma sin conmiseración y victimismo. Recoge los fragmentos de sus vivencias pasadas y asume la ambigüedad, la extrañeza, la oscuridad y la precisión de ciertos momentos. El texto y la puesta en escena de Isael Almanza ponen con palabras y acciones reiteradas, imágenes que la llevan al padre y a la madre al borde de la locura. Él con la obsesión de verse al espejo antes de salir a la calle, ella encerrándolos con cerrojos y regañándola sin descanso. Los pedazos de la memoria se traslapan en el tiempo y se funden en el espacio asfixiante de la casa.

El Arce Colectivo escénico presenta esta obra en el Foro de Carretera 45 Teatro con Almanza y el apoyo dramaturgístico de Luis Eduardo Yee. La propuesta es atractiva e impactante, rica en imágenes y fuerte en contenidos. Son buenas las actuaciones de Erandeni Durán, Fátima Arias, Mireya González, Gloria Castro y Alfredo Monsiváis. La vivencia y la naturalidad en la interpretación es enriquecida con la propuesta de acciones repetitivas, acciones que rompen la cotidianidad pero que al mismo tiempo la remarcan, momentos circulares y obsesivos y detalles minúsculos que construyen al personaje y su contexto.

A la obra la precede un video con una entrevista hecha a la autora; sobre su vida, sobre los significados del escribir, sobre la prisión y sus anhelos. Una entrevista entrañable que no hace dar el primer paso a ese mundo íntimo y personal de Maye Moreno. Teatro y documento, ficción y realidad, amalgamados como un todo.

En Casa calabaza la protagonista se desdobla en tres. Tres edades diferentes. La mujer del presente que funge como la narradora principal que cuenta lo que ve o lo que pasó a través de un micrófono colocado al fondo del escenario; en la biblioteca del padre. Al frente la estancia y un gran espejo viejo, además de la mesa rectangular con los lugares dispuestos para comer. En el extremo de la mesa sobresale un pequeño monitor en el que se proyecta un video del rostro de la autora observando; que tras uno que otro parpadeo la miramos viva y siempre presente. El espacio está excelentemente diseñado por Natalia Sedano y transmite esa humedad, abandono y locura en que viven los personajes.

Maye Moreno expone sin explicaciones el asesinato de su madre; lo que la llevó a ser condenada a 28 años de cárcel. Muestra los sucesos, habla de sus sensaciones y deja en una nebulosa los detalles de tal acontecimiento; como la memoria misma, que recuerda vagamente, aunque es poderosa la imagen escénica del martillo rompiendo una calabaza manchada de sangre en su interior.

La obra ganó en el Concurso de Teatro Penitenciario 2014 que celebra 25 años de existencia. Denise Anzures, la productora, es la impulsora de este proyecto para llevarla a escena y salir del encierro penitenciario donde se había montado por la misma autora.

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