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Proceso: la creación y herencia de Julio Scherer

CIUDAD DE MÉXICO (proceso.com.mx).- Días después de la fundación de Proceso, el intelectual uruguayo Carlos Quijano le dijo a Julio Scherer García: “No se arredre. Excélsior fue una herencia, Proceso será una creación”, recordó Julio Scherer Ibarra.

“Eso ha sido la revista: un proceso, una sucesión de hechos, un método a seguir, un transcurrir del tiempo documentando el curso de los acontecimientos, una causa, un pleito, una lucha por la verdad con la libertad como estandarte”, añadió.

Hijo del fundador y actual integrante del Consejo de Administración del semanario, Scherer Ibarra contó la anécdota durante la mesa “40 años de Proceso: el México de ayer, el México de hoy”, un acto conmemorativo de la publicación, realizado en la Feria Internacional del Libro del Palacio de Minería.

Juan Ramón de la Fuente y Enrique Krauze. Foto: Benjamín Flores

Juan Ramón de la Fuente y Enrique Krauze. Foto: Benjamín Flores

Declaraciones coincidentes

Rafael Rodríguez Castañeda, director de la revista, reiteró hoy que la línea editorial seguida desde hace 40 años se mantendrá inalterable.

“No hemos dado un paso atrás al denunciar las grandes lacras del país, en el amor por la verdad, en la denuncia. Porque es la búsqueda de la verdad la auténtica razón del periodismo sin concesiones y es la mística de nuestro semanario”, expuso en un mensaje remitido al evento y leído por el reportero Jenaro Villamil.

“Quiero establecer el compromiso de Proceso de seguir siendo lo que al poder molesta y obsesiona: una parte sustancial de la conciencia crítica de este país y fuente de inspiración para otros, medios grandes y pequeños, que entienden que para el periodista la única manera de vivir la vida es lanzándose a los vértices de la libertad y de la autenticidad, del valor y la verdad”, escribió Rodríguez Castañeda.

Las referencias al llamado Golpe a Excélsior y a Julio Scherer García fueron recurrentes en las intervenciones de los participantes: el ministro de la Suprema Corte de Justicia de la nación, José Ramón Cossío; el jurista Diego Valadez; el exrector de la UNAM, Juan Ramón de la Fuente; la politóloga Denise Dresser; el historiador y director de la revista Letras Libres, Enrique Krauze, así como de Julio Scherer Ibarra, miembro del Consejo de Administración del semanario e hijo del fundador.

Con un lleno total del Salón de Actos del Palacio de Minería, la mesa fue moderada por Jenaro Villamil, y en las intervenciones se abordó el papel de Proceso en la historia reciente del país y en la actualidad.

Continuidad y presencia: Cossío

Para el ministro José Ramón Cossío, dos rasgos sirvieron para abordar las cuatro décadas de Proceso: continuidad y presencia. La primera, por conservar una línea editorial incómoda al poder y la segunda, por la trascendencia de sus contenidos.

¿Cómo ser crítico? ¿Cómo mantener una línea editorial con el paso de los años con distintos regímenes políticos, con distintas maneras de referirse a la prensa? ¿Cómo a partir de una enorme cantidad de vicisitudes económicas, financieras, noticiosas, se mantiene la línea editorial? Se planteó el ministro para luego encomiar que Proceso lo haya hecho.

Y es que, a su juicio, el semanario “no sólo nos da noticias desde hace 40 años sino que hace un ejercicio mucho más complejo que informarnos: ha sabido mantener un ejercicio de reflexibilidad sobre sí mismo, y sobre el mundo en que vivimos, en la política, los negocios, la cultura, y desde hace muchos años de las condiciones de la delincuencia organizada, de las relaciones exteriores”, entre otros temas.

Scherer Ibarra y Denise Dresser. Foto: Benjamín Flores

Scherer Ibarra y Denise Dresser. Foto: Benjamín Flores

El ministro abordó diferentes momentos de la historia nacional y la forma en que se anticiparon en las páginas del semanario, para luego calificar de esfuerzo extraordinario, la forma en que, sin buscar que una noticia sea incómoda lo es como parte de un ejercicio periodístico bien logrado.

Luego, se refirió al presente:

Proceso nos ha indicado lo complejo, peligroso, difícil que es tener una guerra contra la delincuencia organizada. De haber sacado a las calles al Ejército sin un mandato específico, de haber sacado a la Armada sin un mandato específico, sustituyendo policías con militares, ampliando la compra de armas indiscriminadamente, algo que como sociedad nos está definiendo y lastimando”.

El jurista concluyó refiriéndose a su expectativa de que la continuidad y presencia, la trascendencia de los contenidos del semanario.

Periodismo patriótico, honesto y exigente

“Así es Proceso: implacable, independiente, irreverente, indispensable”, consideró la politóloga Denise Dresser en su participación.

La nación, afirmó, no logra encarar sus problemas con suficiente franqueza, a pesar de que Proceso los describe con franqueza.

Con su muy particular concisión para abordar problemáticas complejas, Dresser hizo un recuento de estos “tiempos nublados” para abordar la violencia, el poder desmedido de poder fácticos, la debacle de los partidos, la precariedad democrática, la impunidad de gobernadores y la corrupción y negligencia de los aparatos de procuración e impartición de justicia. En resumen, “los viejos demonios que andan sueltos” en este tiempo.

“Todas las semanas, en las páginas de Proceso leemos una crónica de las catástrofes, de corruptelas, de personajes demasiado pequeños para el país que habitan”, abundó.

Dresser, quien se reivindicó colaboradora de la revista desde hace 16 años y calificó al equipo del semanario de patriótico, expuso a manera de dicotomías, aquello que se expone como avance frente a la tareas pendientes, la ineptitud y aun la postergación de acciones, por ejemplo, en materia de corrupción.

“Un México de fisuras que Proceso lleva 40 años investigando, reportando, de los cuales llevo 16 años de escribir, de formar parte de un equipo que sabe cuál es la misión de un periodista en una sociedad democrática –citando a Walt Whitman: decir la verdad y avergonzar al diablo; ser odiado por todos los bandos; ser censor del poder porque esa es la única manera de democratizar su ejercicio”, dijo para luego coincidir con el director Rodríguez Castañeda en el compromiso de mantener la línea editorial, con un periodismo honesto y exigente.

Periodismo por encima de lo inmediato: De la Fuente

Para el exrector de la UNAM, Juan Ramón de la Fuente, Proceso representa “un laberinto, en el que la conciencia pública a través del periodismo independiente, se eleva por encima de las circunstancias inmediatas, las amenazas y aun de los avatares políticos”.

Al considerar que Proceso, por su origen, libertad y línea editorial, se ha convertido en el paradigma de las revistas serias de información y análisis, De la Fuente hizo un recuento del abordaje de los momentos más importantes de la historia reciente y de la forma en que sus investigaciones generaron las polémicas más encendidas de los últimos años.

Al respecto, mencionó la forma en que el semanario se ocupó de diferentes asuntos a través de la historia, desde su número fundacional, por ejemplo, al anticipar la problemática que tiempo después se patentaría en relación con el petróleo.

“¿Que sería del periodismo independiente en el país sin la semilla que sembró Proceso?”, planteó el exrector de la UNAM.

En su intervención, De la Fuente recordó a Julio Scherer García, e inclusive, recordó la ocasión en que alguien dijo al fundador de Proceso que había temas que se trataban en su páginas con amarillismo. Scherer respondió: “amarillo está el país”.

Asistentes a la mesa “40 años de Proceso: el México de ayer, el México de hoy”. Foto: Benjamín Flores

Asistentes a la mesa “40 años de Proceso: el México de ayer, el México de hoy”. Foto: Benjamín Flores

Agregó que Scherer fue un maestro indiscutible de varias generaciones de periodistas que siguen en Proceso o en otros medios, para abordar el presente:

No es posible entender el papel de la prensa mexicana en el contexto de la descomposición política y la crisis binacional que vivimos sin la participación de Proceso, una condición que atribuyó al “gran timonel” que es Rafael Rodríguez Castañeda.

Democracia y publicidad oficial

Desde el inicio de la mesa, las menciones a las complejidades financieras de los medios de comunicación en general y a la falta de publicidad en particular de Proceso, fueron comentadas por el ministro José Ramón Cossío, el exrector Juan Ramón de la Fuente y más tarde por Enrique Krauze.

De la vieja anécdota del presidente José López Portillo, que al cancelar la publicidad oficial a Proceso justificó “no pago para que me peguen”, el ejercicio patrimonialista, arbitrario y unipersonal del gobierno sobre el rubro, se mantiene hasta ahora y fue el jurista Diego Valadez quien lo abordó a detalle.

Declarado lector de Proceso, acusó la ausencia de publicidad en las páginas del semanario no obstante la amplia distribución que tiene, para luego advertir sobre un posible veto o boicot por la ausencia de publicidad comercial.

“Esto quiere decir que hay intimidación o coacción para que en Proceso no haya anunciantes”, dijo.

El tema puesto sobre la mesa serviría para una breve ronda de comentarios al final de las participaciones y en la que, Cossío, Krauze y Dresser plantearían sus perspectivas al respecto, colofonadas por Scherer Ibarra, quien recordó a los presentes la recomendación de la Comisión Nacional de Derechos Humanos, por discriminación en la asignación publicitaria del gobierno federal a Proceso.

Irónico, Valadez expuso que a diferencia de lo dicho por López Portillo, “el Estado sí le paga a los que le pegan”, es decir, a los partidos políticos, para luego exponer la necesidad de una regulación en materia de publicidad oficial.

Más adelante, Dresser plantearía una mesa con diferentes medios y personalidades, a fin de discutir una propuesta.

La interpretación del decano

Enrique Krauze se asumió el decano de la mesa. Siendo el único de los asistentes que procedía del Golpe a Excélsior –en tanto colaborador de la revista Plural— y por sentirse ligado a Proceso desde su fundación por ser autor eventual, conceder entrevistas en diferentes ocasiones y polemizar en la antigua sección cultural.

Director de Letras Libres, heredera de Vuelta, la revista fundada tras el Golpe al Excélsior por Octavio Paz, Krauze recordó la nueva era que aquel episodio del echeverrismo significó para el periodismo mexicano, pues además de Proceso y Vuelta, nació el diario UnomásUno y, posteriormente, La Jornada.

El historiador refirió su amistad con Julio Scherer, a quien –parafraseando a Octavio Paz—llamó un personaje de novela rusapor su integridad, apasionamiento contra la corrupción y preocupación auténtica por la condición humana, entre otros rasgos de personalidad del fundador de Proceso.

Luego de leer un texto que escribió en el sexenio de Salinas de Gortari sobre Proceso, así como de otro en 2006 a propósito de los 30 años del semanario, expuso que atribuía a la revista una influencia del anarco-cristianismo.

Según Krauze, Proceso tiene un lugar en la izquierda mexicana, que no es la marxista ni comunista; tampoco es la latinoamericana del castrismo o cheguevarista, aunque de éstas se haya ocupado el semanario.

Proceso representa una izquierda que viene de la tradición del anarquismo cristiano”, identificable según él en los años 40 con Julio Scherer, además de Vicente Leñero, Enrique Maza y, actualmente, Javier Sicilia. A su juicio, eso “explica por qué estuvo tan cerca de (los obispos) Méndez Arceo y Samuel Ruiz, del alzamiento zapatista, y de Javier Sicilia.

“La tradición anarquista cristiana viene de Tolstoi, un autor que Scherer leía”.

Krauze consideró también que todo gobernante tendrá siempre como oposición a Proceso y consideró que hoy, con un timonel como Rafael Rodríguez Castañeda la empresa recibe los acosos del poder.

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