“Inevitable”: con quién pasar la última etapa de tu vida

CIUDAD DE MÉXICO (Proceso).- Una historia de pareja que se vuelve a reencontrar después de un largo tiempo de haber roto. Un encuentro casual que se convierte en una segunda oportunidad. Oportunidad obligada dada la situación límite en la que se encuentra el personaje de Rodrigo, al cual le han detectado un cáncer terminal. ¿Con quién te gustaría pasar los la última etapa de tu vida?, es la interrogante clave que se suscita ante una relación no prevista.

La situación de Inevitable y su desarrollo parecieran surgir de ejercicios escolares, donde no se llega a profundizar en la problemática de la pareja y el drama de cada uno de los personajes. La propuesta intimista de la obra lo requiere, pero no lo consigue, y se queda en la descripción de la situación con resoluciones fáciles que ilustran el reencuentro, los asuntos pendientes, la develación del secreto y la idea de viajar como último deseo; el recuerdo de sus frustraciones y el deseo ambivalente de seguir adelante juntos.

El equipo creativo y los actores son estudiantes recién egresados de la Escuela Casa Azul, lanzándose a la tarea de dar vida a Inevitable. Ismael Hernández-Medina es responsable del texto, Daniel Sosa Derat de la dirección, así como Epy Vélez y Octavio Vega de las actuaciones.

La sugerencia de trabajar la historia de dos personajes en un espacio constituido por una cama, es atractiva, pero en este montaje la necesidad del director de darle más movilidad, convierte a la cama en un objeto pesado que mueven de atrás para adelante o de primer plano a segundo plano, según lo requiera el texto, pero sobre todo según lo decida el concepto del director. Actores y técnicos se alternan en esta tarea de mover una cama pesada, entorpeciendo las transiciones y la solidez escénica. El director se impone sobre el escenario en vez de renacer desde lo que el escenario y el teatro le ofrecen.

En contraparte, el trazo escénico en la cama y sus alrededores es muy creativo. El director juega con los planos y las posiciones sobre la cama; alterna las posturas sobre ella o en el piso; combina el estar sentados, acostados, hacia un lado o hacia el otro, y consigue una movilidad natural y visualmente bella desde la sencillez. Lo mismo sucede con los planos generales resueltos con base en el blanco y el juego de luces.

Los mejores logros de Inevitable no están cuando se retuercen las ideas, como las voces en off mientras se juega a almohadazos, o las miradas fijas en el infinito y no en el otro, sino cuando todo fluye sin tropiezos y la organicidad se convierte en el ingrediente esencial del trabajo.

Inevitable tiene esos momentos que hacen que brille la historia y luzcan las actuaciones de Epy Vélez y Octavio Vega.

Ellos consiguen la frescura juvenil que requiere la obra aunque falte todavía esa fuerza actoral necesaria para habitar al personaje desde sus entrañas. Son actores que se fortalecerán con la experiencia y éste es un buen comienzo.

La mayor parte del equipo de Inevitable pertenece a la compañía teatral Los Tradicionales, alumnos y egresados de Casa Azul, que se conformaron como tal a finales del 2016 con la puesta en escena Por qué no hablamos del sol, que aborda el tema del amor no correspondido. Su siguiente montaje es Perfiles dentro del proyecto teatral Kickstarter que llevará a cabo este año.

El Teatro la Capilla acoge la propuesta de Inevitable para presentarla los miércoles en su cartelera y contarnos una historia de amor con un equipo entregado y prometedor.

Esta reseña se publicó en la edición 2105 de la revista Proceso del 5 de marzo de 2017.

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