“Me cansé de documentar la ignominia”: Álvarez Icaza

Como integrante del Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad, Emilio Álvarez Icaza atestiguó y registró el dolor de las familias afectadas por la violencia en el país. Como secretario ejecutivo de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos se confrontó con el gobierno de Enrique Peña Nieto al denunciar que México padece una grave crisis en ese ámbito. Álvarez Icaza impulsa un movimiento que lo postule como candidato independiente a la Presidencia de la República, pues argumenta que los partidos no representan a los ciudadanos y éstos ya no creen en “iluminados” que resuelvan sus problemas.

CIUDAD DE MÉXICO (Proceso).- Emilio Álvarez Icaza aspira a ser candidato independiente a la Presidencia de la República y dio el primer paso el 26 de febrero, al presentar la agrupación Ahora o Nunca, la plataforma ciudadana con la que busca participar en las elecciones de 2018.

Dicha organización, apoyada, entre otros, por el poeta Javier Sicilia, el politólogo Sergio Aguayo y la organización no gubernamental Alianza Cívica, se impuso la tarea de llegar el próximo septiembre a 80 mil integrantes. A su vez, cada uno de estos “núcleos activos” convencerá a 10 más para alcanzar un total de 800 mil participantes identificados, con lo que se cumpliría el requisito de la ley electoral para participar en los comicios federales del próximo año.

Álvarez Icaza aclara que Ahora o Nunca no tiene la intención de restarle votos a Andrés Manuel López Obrador: “No es un instrumento creado por el PRI o el PAN; tampoco de la derecha ilustrada. No hay nada de eso”.

En entrevista con Proceso, explica que se trata de un movimiento ciudadano heredero del movimiento estudiantil de 1968 y que pretende disputar el poder a los partidos políticos, que ya no cumplen sus tareas de representación social.

El pasado 8 de febrero, días antes de anunciar sus aspiraciones políticas y de dar a conocer la plataforma ciudadana inspira da en parte por el movimiento social español Podemos, Álvarez Icaza sufrió el allanamiento de sus oficinas. Violaron la puerta principal del edificio, que es de acero, y en el lugar donde trabaja el defensor de derechos humanos forzaron su archivero personal, sin llevarse documentos. Tampoco robaron los equipos de cómputo guardados en otro estante.

“Fue un mensaje de intimidación. No sabemos quiénes lo hicieron, pero creo que hay gente que se puso nerviosa con esta propuesta de organizar a la gente para participar en las elecciones sin intermediarios, como los partidos políticos y sus candidatos, que ya no generan confianza.”

Esas oficinas todavía muestran los desarreglos por el allanamiento. Días antes, algunos vecinos le dijeron a Álvarez Icaza que tenían miedo de un asalto, pues merodeaban dos taxis con placas del Estado de México y una camioneta, que se estacionaban de forma sospechosa frente al edificio.

El allanamiento ya es investigado por las autoridades de la Ciudad de México.

Contra el “pacto de impunidad”

A decir de Álvarez Icaza, Ahora o Nunca no pretende seguir las formas tradicionales de organización de los partidos, con mítines, acarreos, prebendas y matracas, sino crear redes, círculos y núcleos sociales representativos de la población, que ya está harta de ser utilizada y desea intervenir directamente en las decisiones políticas y de gobierno.

Precisa que sólo “si llega lo que establecimos como una autoexigencia de respaldo (80 mil firmas de apoyo), entonces hablaremos de una candidatura; ahora lo que estamos promoviendo es un movimiento ciudadano en la lógica de desafiar a la partidocracia y de decirle a ese conjunto de intereses en los que depositamos nuestra confianza para la transición democrática: nos han engañado, nos han robado y nos han traicionado”.

El pasado 26 de febrero Álvarez Icaza presentó Ahora o Nunca en la Plaza de las Tres Culturas, junto con varios integrantes de movimientos y agrupaciones sociales. Señala que no se plantean nada más un cambio de gobierno:

“No estamos sólo pensando en la Presidencia de la República porque ya vimos que no es suficiente. Si no hay un cambio de fondo, si no proponemos un cambio de régimen, no va a haber más que un cambio de color en el gobierno. Pensamos que en julio de 2018 viene una especie de súper domingo porque nunca hemos tenido tantas elecciones locales el mismo día. Habrá elecciones en 30 estados y eso va a dar espacio a muchas expresiones locales, lo cual vemos como una posibilidad de cambio por el enojo y el agravio que ha vivido la gente en varias entidades.”

Su propuesta obedece también a que, según él, la mayoría de los mexicanos ya no se sienten representados por los partidos políticos y los candidatos que van a participar en la elección. “Lo que estamos haciendo con Ahora o Nunca es mandarles un mensaje muy fuerte en sus códigos y en sus símbolos, de que esa clase política no nos representa”.

Explica que decidió participar en la política después de sus experiencias en el Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad, en las cuales constató el enorme sufrimiento que hay en todo el país, y luego de fungir como secretario ejecutivo de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) de la Organización de Estados Americanos por cuatro años, etapa en la que comprobó la dimensión de la crisis de derechos humanos en México ante los miles de muertos y desaparecidos que se han acumulado.

Sus declaraciones al respecto provocaron que la administración de Enrique Peña Nieto impulsara una campaña en su contra. En marzo de 2015 fue acusado de malversar los recursos que el gobierno mexicano dio a la CIDH para financiar al Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes (GIEI) que investigaba la desaparición forzada de 43 estudiantes normalistas en Guerrero. Sin embargo, la Procuraduría General de la República determinó que la demanda era improcedente y la desechó.

Era la hora de pasar a otra clase de participación social: “Ya me cansé de documentar la ignominia. Hemos realizado muchos análisis y propuestas para mejorar el país, pero al final del día lo que vemos es que hay un pacto de corrupción e impunidad, donde se cubren unos a otros y no pasa nada. Primero encuentran siete planetas que a Javier Duarte”, ironiza Álvarez Icaza.

Advierte que no se pueden entender tantos actos de corrupción de los exgobernadores de Veracruz, Chihuahua y Quintana Roo sin la existencia de ese pacto de corrupción e impunidad con el gobierno federal, que tiene la obligación de revisar y autorizar las deudas:

“El gobierno federal es corresponsable de este quebranto, de estos robos. El presidente Enrique Peña y el exsecretario de Hacienda Luis Videgaray son responsables de que se use el dinero de los estados para financiar las elecciones.”

La plataforma

Según Álvarez Icaza Ahora o Nunca no será un partido político; tendrá estructura de movimiento ciudadano basado en “­círculos” y “núcleos”, en un modelo tomado del español Podemos, que en las últimas elecciones consiguió bastantes escaños en el parlamento español.

“No queremos que el dinero vaya como río sin fin a las campañas electorales… Vamos a buscar microfinanciamiento para sostener todo el movimiento. Hasta ahora está funcionando con las aportaciones de quienes lo hemos promovido. No tenemos la intención de tener esos financiamientos especiales para comprar voluntades, sino poner en evidencia esas prácticas que tanto daño han hecho, como en los casos de los contratos con el grupo OHL e Higa.”

Dice que tomarán también la experiencia de varios movimientos: “A ver si funciona. Si hay respaldo y confianza en esta iniciativa, vamos a seguir caminando. Bernie Sanders llegó al límite con los financiamientos. Exploraremos con los modelos que hemos tenido en México con el Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad, Alianza Cívica, los movimientos de mujeres y demás, y con las experiencias de Sanders o la de Sergio Guajardo en Medellín, que cuando ganaron en lugar de pagar favores construyeron bibliotecas y escuelas que ganaron premios internacionales”.

Añade que en México y otros países la sociedad está enviando señales de que la partidocracia y sus formas de participación política ya llegaron a su límite y expresan la descomposición del propio sistema, lo que es una oportunidad de iniciativas como la suya.

–Muchos dicen que nadie conoce a Emilio Álvarez Icaza, por lo que no tendrá en la gente el impacto de otros aspirantes a la Presidencia.

–Ahí hay dos cuestiones: la primera es que conocimiento no necesariamente es aprobación; hay quienes tienen muchos años de campaña y no necesariamente tienen buena opinión o no por eso obtienen la mayoría. Entonces, no necesariamente el conocimiento genera apoyo.

“La segunda situación es que se trata de generar las condiciones para multiplicar la integración de la gente, no sólo desde mi persona sino desde otros que también están participando. Por eso insisto en el tema colectivo, porque el asunto no es que se concentre todo en una persona, sino en la capacidad del proyecto para multiplicar la participación. Entonces se trata de muchas capacidades y muchos talentos.”

Comenta que esta apuesta colectiva puede resultar más eficaz si se multiplican los mensajes de participación, ya sea mediante las redes sociales o con iniciativas territoriales donde formen “círculos”. En la medida en que se tengan recursos, dice, viajarán para realizar proselitismo en las plazas.

La nueva organización política ya tiene identificadas las 40 zonas metropolitanas del país donde se concentra más de la mitad de la población; ahí se enfocarán durante la primera etapa para juntar 80 mil participantes. Después de septiembre visitarán otras plazas donde existe interés por el movimiento.

“No es un asunto de aglutinar a fuerzas a la gente –recalca–, sino de sumar a quienes se interesan en participar en el movimiento y disputar el poder a la ­partidocracia.”

Y reitera: “La pregunta no es si vamos a dividir la votación, sino por qué no nos sentimos representados. Los partidos y los candidatos tendrían que estarse preguntando por qué la gente no está con ellos. Las críticas virulentas que nos han hecho es la confirmación de que sienten temor por la posibilidad de que la gente tenga el poder de decidir”.

–El Ejército Zapatista de Liberación Nacional también va a lanzar una candidata indígena independiente.

–Misma que nosotros también saludamos. Por eso fuimos a Tlatelolco: para mandar el mensaje de que hace 50 años una generación alzó su grito por la libertad y contra el autoritarismo. La aplastaron brutalmente y lo único que hizo el gobierno fue multiplicar el movimiento por los derechos humanos y muchas opciones de cambio, que dieron lugar a generaciones que han luchado por el quiebre político del México autoritario.

“Decidimos empezar en la Plaza de las Tres Culturas de Tlatelolco el movimiento Ahora o Nunca, con el mensaje claro de que somos herederos del movimiento de 1968 y que saludamos a otros movimientos, como el Congreso Nacional Indígena y al EZLN, porque muchas de las comunidades indígenas luchan contra la devastación de las tierras por empresas para la exploración y explotación minera.”

Por eso rechaza las posiciones extremistas de partidos y candidatos que plantean: “Si no estás conmigo, estás contra mí”.

Álvarez Icaza considera que la falta de representación social de los partidos no es sólo un fenómeno nacional, sino mundial. Por ello, anuncia, se promoverá la discusión colectiva de temas como crecimiento económico, seguridad, justicia, lucha contra la corrupción e impunidad, sistemas de representación democrática y cambio de régimen, a fin de elaborar el programa de Ahora o Nunca.

“No estamos en la ruta de que lleguen los iluminados a salvar el país. Necesitamos la gobernabilidad democrática en pluralidad porque nuestras formas de hacer política están más que reventadas, con un presidente de la República que tiene 10% de popularidad, gobernadores que ganan con 15% del padrón electoral y formas de representación política sin contrapesos”, concluye el primer ciudadano que ya expresó su interés por la candidatura presidencial independiente.

Esta entrevista se publicó en la edición 2105 de la revista Proceso del 5 de marzo de 2017.

Acerca del autor

José Gil Olmos, reportero desde 1998. Colaboró en el periódico El Nacional y en el diario La Jornada. Desde el 2001 es reportero de la revista Proceso. Es autor de Los Brujos del Poder, La Santa Muerte la virgen de los olvidados, Los reporteros mexicanos en la guerra de Chiapas y Batallas de Michoacán.

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