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“Neruda”: el poeta en fuga

MONTERREY, NL (apro).- Declarado el comunista más famoso del planeta, el poeta chileno Pablo Neruda fue desaforado de su puesto de senador y perseguido por la policía que lo acusaba de ser un traidor a la patria.

La película “Neruda”, de Pablo Larraín, muestra las tribulaciones que pasó el poeta durante su trote clandestino para evitar que lo atraparan. El pasaje poco conocido de la activa faceta política del Premio Nobel es presentado como una revelación: hasta ahora se conoce que los detectives tenían la orden de aprehenderlo, escarnecerlo públicamente y, posteriormente, asesinarlo.

El guión original de Guillermo Calderón es una excelsa pieza literaria de la que el mismo vate estaría orgulloso. El tono es de cine noir con personajes delineados cuidadosamente con pincel. Aunque el drama de corte político ubicado en los 40 se centra en la suerte de Neruda, la historia es contada desde la mirada del inspector Peluchonneau, interpretado estupendamente por Gael García, quien imposta a la perfección el acento andino.

Desde su lugar de protagónico, el mexicano desarrolla el papel de un sabueso cliché, casi una caricatura, fino de modales, seductor, bien vestido y susurrante, pero con un corazón endurecido por años en el oficio. Evidencia una decisión irreductible para cumplir con la encomienda de echarle el guante al afamado escritor, convertido en enemigo público, al que debe exhibir muerto, como ejemplo del destino de los subversivos.

Pero, además, el investigador tiene una intensa vida interior. No sólo es astuto, sino sensible. Nadie sospecha que llega a admirar a su presa, con la que sostiene una interesante persecución, llena de desafíos y provocaciones.

Como si fuera el narrador fastidiado de una novela negra, reflexiona sobre su desempeño profesional y los años que ha pasado eliminando a la escoria de la sociedad. El mesianismo toma dimensiones que podrían ser risibles, si el agente no encabezara una pesquisa tan seria de trascendencia internacional.

Pequeño de estatura, el policía tiene un ego enorme, aunque sabe ocultarlo con sigilo. Sacrílego, se atreve a cuestionar la obra más conocida de Neruda, ‘20 Poemas de amor y una canción desesperada’, calificando algunos de sus versos como sobre valoradas rimas “de escuela rural”.

Luis Gnecco interpreta a un pintoresco Pablo Neruda degenerado. Se sabe, por los apuntes biográficos conocidos, que era un hombre de grandes festines. Esta versión lo muestra como un anfitrión orgiástico de grotesca figura. Se comportaba, en su doble existencia, como bufón, un payaso bon vivant de bacanales privados, aficionado al travestismo y a las barraganas.

Pero más allá de la sensualidad que derrochaba, era un hombre de ideas profundas, públicamente deslenguado y de aseveraciones temerarias, que no se ponía trabas para apostrofar a voces al presidente Gabriel González Videla por haberse vendido a Estados Unidos.

Y la poesía le brotaba con una asombrosa naturalidad. Abría la boca y tecleaba, para crear prodigios.

Al ser declarado proscrito y obligado a volverse a la clandestinidad, emprende un juego perverso con Peluchonneau, llamándolo a detenerlo, en un inteligente intercambio de estrategias que los llevan a una colisión de resultado inesperado.

Con una precisa recreación de la época, con grandes sets callejeros que reviven a Chile pacífico, décadas antes de la llegada del tenebroso régimen militar, Larraín utiliza recursos gráficos antiguos y evidentemente impostados para mostrar como trasfondo, pietaje de la época.

A través de una excelente fotografía de Sergio Armstrong, los personajes se transportan en coches bamboleantes, mientras en el fondo se ven las calles antiguas, en color sepia, como un truco cinematográfico muy de moda en el tiempo real de la trama.

“Neruda” es un magnético retrato íntimo de una figura pública, conocida únicamente por los aficionados a la literatura. Lejos de ser biográfico, cuenta los días aciagos en los que el poeta fue perseguido ferozmente por sus firmes creencias y por sus textos literarios, cargados de furia social. Este relato da la oportunidad de que lo conozcan nuevos públicos.

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