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ONU advierte consecuencias por “abrupto” recorte propuesto por Trump

CIUDAD DE MÉXICO (apro).- António Guterres, el secretario general de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), sonó hoy la alarma ante el recorte “abrupto” de fondos que sufriría el organismo internacional si el Congreso estadunidense aprobara la decisión del presidente Donald Trump de reducir la contribución de Estados Unidos a la institución, para financiar la remilitarización de su país.

En un comunicado de tono mesurado –y, en cierta medida, implorante– Guterres anunció su disposición a “negociar” con el magnate para reformar el organismo internacional, de manera que se vuelva más “eficiente” y “rentable”, pero advirtió que “recortes brutales pueden forzar la adopción de medidas ad hoc que arriesgarán el impacto de los esfuerzos de reforma a largo plazo”.

Actualmente, Estados Unidos contribuye al 22% del presupuesto general de las Naciones Unidas –el cual rodea los 5 mil 500 millones de dólares– y al 28.57% de las operaciones de mantenimiento de la paz, cuyo costo se eleva a 7 mil 870 millones de dólares.

En sus lineamientos presupuestales en materia de política exterior para el año fiscal 2018, Trump anunció que su administración disminuirá la contribución de Estados Unidos a las Naciones Unidas y sus agencias afiliadas, incluyendo las misiones de mantenimiento de paz y otras organizaciones internacionales.

El recorte contempla también la eliminación de las aportaciones estadunidenses a todos los programas de la ONU en materia de cambio climático, entre ellos la Iniciativa Global de Cambio Climático.

Estos son parte de los “recortes enfocados” que Trump anunció para compensar los 58 mil millones de dólares que pretende añadir al presupuesto militar, un esfuerzo “vital para la reconstrucción y la preparación de nuestras fuerzas armadas para el futuro”, precisó.

En su comunicado, Guterres concordó con la necesidad de luchar contra el terrorismo, pero subrayó que “esta lucha requiere más que gastos militares”.

“Hay que tratar los motores del terrorismo con inversiones constantes en la prevención y la resolución de conflictos, la lucha contra el extremismo violento, el mantenimiento y la consolidación de la paz, el desarrollo sostenible y el reforzamiento y el respeto a los derechos humanos”, insistió.

De aprobarse la iniciativa de Trump, la ONU no sería la única víctima colateral del giro en la política exterior estadunidense: el magnate quitaría 650 millones de dólares en tres años a bancos de desarrollo internacional –entre ellos el Banco Mundial–, eliminaría la cuenta de Asistencia de Emergencia para los Refugiados y la Migración, y obligaría a las organizaciones no gubernamentales a ser “más eficientes y efectivas”.

Además, Trump plantea un recorte de 10 mil 100 millones de dólares al presupuesto del Departamento de Estado y de la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID, por sus siglas en inglés) –una reducción del 28% en comparación con el presupuesto 2017– y anunció que redirigirá los fondos hacia “objetivos estratégicos prioritarios” para Estados Unidos.

Ello pasará por el recorte o la eliminación de las subvenciones otorgadas a las organizaciones internacionales que “no avanzan sustancialmente los intereses de la política exterior de Estados Unidos”, y aseveró que “estos pasos encaminados a reducir la asistencia extranjera libera financiamientos para prioridades críticas aquí, en casa”.

Trump también ordenó el cese de las aportaciones a diversas agencias y organizaciones de alcance internacional, entre ellos la Fundación para el Desarrollo de África, el Comité de Seguridad Química, la Fundación Interamericana, la Agencia de Estados Unidos para el Comercio y el Desarrollo, la Comisión Regional para la Frontera Norte, el Instituto de Estados Unidos por la Paz y el Centro de Estudios Woodrow Wilson.

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