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Trump: La prensa que lo saca de quicio

Reporteros de los dos más emblemáticos periódicos estadunidenses –The New York Times y The Washington Post– hablan con este semanario acerca de la animadversión que siente hacia ellos –y otros medios críticos– el habitante de la Casa Blanca. En la opinión de estos dos periodistas, el odio en su contra lo detonó la información publicada por ambos periódicos acerca de las poco claras relaciones del equipo de campaña de Donald Trump con el gobierno ruso, y la posible injerencia de Moscú en el resultado de las elecciones del pasado noviembre.

WASHINGTON (Proceso).- La obsesión del presidente de Estados Unidos por atacar y desacreditar a la prensa es contraproducente, pues genera más credibilidad hacia los medios impugnados, más filtraciones de información y aumenta el número de suscriptores a The New York Times y The Washington Post, sostienen reporteros de estos dos influyentes periódicos estadunidenses.

En entrevista, Michael D. Shear, corresponsal del New York Times en la Casa Blanca, y Dana Priest, la reconocida y laureada reportera de investigación, especializada en temas de seguridad nacional e inteligencia, del Washington Post, hablan de la fijación de Donald Trump de llamar a estos medios “failing New York Times” (decadente New York Times) y “fake news” (noticias falsas).

“Lo que hace Trump está en su naturaleza. Lo que no tiene precedente es la intensidad con que lo hace y la manera tan personal con la cual demoniza a la prensa”, expone Shear, a quien el New York Times asignó la cobertura de la Casa Blanca desde la presidencia de Barack Obama. “Lo que busca es socavar a toda la institución de los medios de comunicación al atacar de manera personal a un individuo y a un medio”, agrega.

Su experiencia y prestigio entre la prensa estadunidense hacen de Priest una voz autorizada para analizar las críticas del presidente de Estados Unidos a los medios. “A ningún presidente le gusta la prensa; todos quieren controlar su mensaje. Ocurrió así con Obama. Pero Trump realmente exagera la crítica de una forma que jamás en mi vida había visto de parte de un presidente”, afirma.

Desde junio de 2015, cuando anunció que aspiraba a la candidatura presidencial republicana, Trump inició la campaña de desacreditación contra los medios, concentrada en los que lo critican y exponen la falsedad de sus aseveraciones, los fracasos de sus empresas, los escándalos sexuales que lo rodean, su racismo, su prepotencia y su injustificada criminalización hacia los mexicanos e inmigrantes indocumentados.

Desde entonces en la lista de villanos favoritos de Trump destacan The New York Times y The Washington Post.

Fragmento del reportaje que se publica en la edición 2107, ya en circulación

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