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Brechas entre el norte y el sur inhiben el crecimiento de la economía: CCE

CIUDAD DE MÉXICO (apro).- El Consejo Coordinador Empresarial (CCE) reprochó que pese al desarrollo en diversos sectores de la economía, en muchos estados del país persisten “enormes brechas” y desigualdades que inhiben el crecimiento donde más se necesita.

Al emitir su mensaje semanal, el organismo presidido por Juan Pablo Castañón destacó que las causas son múltiples y van desde la ausencia de un pleno estado de derecho, hasta la poca calidad y disponibilidad de infraestructura, bajo nivel de desarrollo del capital humano, baja productividad y la falta de integración de cadenas productivas formales.

El dinamismo del Bajío con su actividad manufacturera altamente especializada, dijo, contrasta con el rezago del sureste, que prácticamente no ha participado en la industrialización, y economías dinámicas y diversificadas como la de Querétaro difieren de economías menos desarrolladas como la de Campeche, donde el aparato productivo depende casi exclusivamente del petróleo. Y lo peor –apuntó– es que en los últimos tiempos ha tenido una baja considerable.

“Mientras en la Ciudad de México la escolaridad media es de más de 11 años, en Chiapas este indicador apenas llega a siete años. Y mientras en Coahuila, el Estado de México y Nuevo León se registran niveles muy altos de productividad, con más de 88 puntos de cien, de acuerdo con el índice de productividad del Centro de Investigación para el Desarrollo (CIDAC), en Chiapas y Oaxaca se tienen niveles con cero y dos puntos, respectivamente”, lamentó.

De acuerdo con la cúpula empresarial, “no es posible esperar que nuestra economía crezca a los niveles que necesitamos si siguen existiendo enormes brechas y desigualdades entre las entidades, donde unos producen mucho y otros prácticamente nada”.

En ese sentido, propuso una serie de medidas para mejorar el desarrollo regional. En primer lugar, subrayó, el estado de derecho y la certidumbre en el cumplimiento de la ley son una condición indispensable para el crecimiento económico, aunque eso no sólo implica combatir la inseguridad y la impunidad, sino mejorar también la regulación del gobierno y cerrar espacios para la corrupción.

Hacer de la mejora regulatoria una política de Estado es clave para que la apertura y operación de los negocios sea mucho más ágil, digital y no abierto a momentos de corrupción, sostuvo.

“De ahí la importancia de que se apruebe pronto una Ley General de Mejora Regulatoria que establezca disciplinas en todos los estados y municipios por igual y que se aplique a nivel subnacional la iniciativa 2×1, que significa que por cada nueva reglamentación se eliminen dos reglamentaciones anteriores, es decir que debe eliminarse el doble del costo de las que ya existen”.

Como segundo punto consideró “indispensable” que fomentemos la integración de proveedores y la generación de cadenas productivas regionales que sean competitivas a nivel global. Para lograrlo, adelantó, necesitamos detonar la inversión pública en infraestructura, así como el acceso al crédito y al financiamiento para el sector privado, particularmente para las pequeñas y medianas empresas.

En tercer lugar, dijo, se tiene que impulsar la productividad a través de mejoras en el capital humano, lo que implica combatir el rezago educativo y acercar los programas académicos a las necesidades productivas de cada región.

Por último, pidió apostar por la incorporación de tecnología e innovación en las empresas, apoyándose en políticas públicas y trabajo conjunto con la academia.

Sólo generando más valor agregado tendremos más riqueza que podrá distribuirse entre la población, y con ello se combatirá la pobreza, concluyó.

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