Nuevo presidente del TSJ, incondicional de Elías Azar

CIUDAD DE MÉXICO (apro).- Con la designación de Álvaro Augusto Pérez Juárez como nuevo presidente del Tribunal Superior de Justicia de esta ciudad (TSJ), el magistrado Édgar Elías Azar logró su objetivo de dejar dicho órgano en manos de uno de sus incondicionales y, sobre todo, de tener una salida tersa, sin turbulencias.

La votación alcanzada por el magistrado de la Octava Sala Civil y encargado de elaborar y defender la controversia constitucional interpuesta en la Suprema Corte de Justicia de la Nación contra los artículos 35 y 37 de la Constitución Política de la Ciudad de México dejó ver la división que priva en el tribunal: de los 78 magistrados presente, un tercio (20) no respaldó la candidatura de Pérez Juárez, es decir, se abstuvo.

Este grupo de magistrados no le ven a Pérez Juárez los tamaños para dirigir el tribunal. Lo catalogan como un hombre con nula preparación administrativa y política y sin contactos de alto nivel, necesarios para garantizar la independencia del Poder Judicial.

Previo a la elección, Elías Azar pronunció un discurso en el que dijo que desgraciadamente “no me puedo ir con el consabido ‘misión cumplida’, ya que falta mucho camino por recorrer, lo que ocurre cuando se persigue la justicia, así haya pasado mucha agua bajo el puente durante las últimas décadas”.

Sostuvo que su compromiso personal y proyectos fueron y están siendo cumplidos en sus propósitos y metas asequibles. “Cumplí con los programas y transitamos de un tribunal de corte tradicional a un poder judicial moderno, pero sobre todo preparado para el futuro”, aseguró.

Además, resaltó, con una justicia oral que ahora ya es toda una realidad en todas las materias: “tenemos oralidad en la parte penal pero también en la civil, mercantil y en la de justicia para adolescentes, pero sobre todo tenemos oralidad en la justicia familiar que tanto la demanda”.

Elías Azar resaltó que hoy la Ciudad de México cuenta con una función jurisdiccional más fuerte, ensanchada en sus horizontes de trabajo, engrandecida en su infraestructura y presente en cada momento de la vida social del país.

Se dijo convencido de que el Tribunal Superior de Justicia de la ciudad es ahora mejor que antes, luego de nueve años de estar al frente del órgano judicial y de 35 años de laborar en él, en los que entregó todo lo que tiene sin regateos.

Asimismo manifestó que se va con la satisfacción de ver muchos proyectos y metas cumplidas, pero con la frustración de no haber logrado la independencia judicial. “El camino no fue fácil, nunca lo ha sido y nunca lo será”, concluyó.

En esta ocasión, el magistrado presidente saliente guardó silencio sobre el déficit que arrastra del TSJ, cuyo monto asciende a 3 mil millones de pesos, y tampoco de los desencuentros que tuvo con el jefe de Gobierno de la capital del país, Miguel Ángel Mancera, como lo documentó el semanario Proceso en la edición que está en circulación (Proceso 2108).

Tampoco habló de la confidencia que hizo a un grupo de políticos priistas en la fiesta de cumpleaños del panista Diego Fernández de Cevallos el sábado pasado, en el sentido de que ya estaba harto de tribunal.

Pérez Juárez tomará posesión del cargo el 17 de abril próximo y lo ejercerá hasta noviembre de 2018.

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