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Pedazo a pedazo privatizan la Magdalena Mixhuca

Desde que el gobierno capitalino le arrebató a la Ciudad Deportiva de la Magdalena Mixhuca el título de “Área de Valor Ambiental”, ha sido sistemáticamente maltratada y privatizada: cada pocos meses le “obsequian” más terrenos a Ocesa y a otras empresas. Ahora, con la construcción del estadio de los Diablos Rojos del México, centenas de árboles están en peligro, igual que decenas de torneos deportivos. Los atletas consideran que la administración de Miguel Ángel Mancera permite todo a los consorcios a cambio de réditos económicos y políticos rumbo a 2018.

CIUDAD DE MÉXICO (Proceso).- El 9 de junio de 2014 se publicó en la Gaceta Oficial del Distrito Federal –ahora Ciudad de México– un decreto firmado por Miguel Ángel Mancera mediante el que la Ciudad Deportiva Magdalena Mixhuca (CDMM) dejó de estar catalogada como Área de Valor Ambiental con Categoría de Bosque Urbano, calificación que detentaba desde el 27 de septiembre de 2006.

Hoy, a dos años y medio de aquella decisión, se observa que el trasfondo de dicho decreto era la entrega paulatina a la iniciativa privada del tradicional recinto deportivo de 150 hectáreas.

Gracias a su decreto y con el pretexto del regreso al país del Gran Premio de México de Fórmula Uno, Mancera permitió la tala de aproximadamente 2 mil árboles y autorizó ampliar la concesión de los principales recintos de la Ciudad Deportiva al Consorcio Interamericano de Entretenimiento (CIE), que preside Alejandro Soberón Kuri, a través de su subsidiaria Ocesa, la mayor beneficiada de todo esto. El nuevo acuerdo está vigente de 2015 a 2019.

Ahora, la asociación civil Ecoactivistas de la Ciudad Deportiva Magdalena Mixhuca advierte que al menos mil árboles pueden ser derribados debido a la construcción de un puente que comunicará a los aficionados con el nuevo estadio de beisbol de los Diablos Rojos del México, ubicado también en el recinto público.

En los últimos cuatro años –lo que va de la administración de Mancera– los líderes de las ligas de futbol y usuarios de la CDMM enfrentan problemas por la concesión de los espacios del citado recinto: Foro Sol, Autódromo Hermanos Rodríguez y Palacio de los Deportes están en poder de Ocesa, que ahora también dispone del estadio Luis Palillo Martínez para sus actos artísticos, en los que la maquinaria pesada maltrata el pasto y la pista sintética.

Asimismo, el Instituto del Deporte de la Ciudad de México (Indeporte) ha entregado a particulares los pocos módulos de servicios sanitarios y de alimentos en la Ciudad Deportiva, e incluso el estacionamiento y los campos deportivos que son habilitados para tal menester cuando Ocesa realiza conciertos.

Cualquiera que sea el motivo, los actos organizados por la referida empresa son cada vez más frecuentes, lo que se refleja en el distanciamiento de atletas. De hecho, la Asociación de Ligas de Futbol de la Ciudad de México ha sido condenada a su desaparición, según denuncias de integrantes de dicha asociación civil.

El reparto de la Ciudad Deportiva también ocurre a otra escala: su anterior administrador, Leonardo Muñoz Romero, el llamado “Rey de los franeleros”, sigue operando a sus anchas.

Él es el director general de Servicios Urbanos de la delegación Iztacalco y también se encarga de la comercialización de los souvenirs de los conciertos de Ocesa –para los que dispone de al menos 70 puestos desmontables.

Carolina Correa, en cambio, es una antigua vendedora en la CDMM a la que le han restringido la entrada al lugar: “El coordinador de los eventos de Ocesa, Alejandro Benítez Hernández, me tiene amenazada de que mientras él esté a cargo no me permitirá trabajar en estas instalaciones. Al mismo tiempo tienen al exdirector de Ciudad Deportiva, Leonardo Muñoz, quien produce y vende los souvenirs en el inmueble. Muñoz cuenta con sublíderes y familiares que organizan todos los puestos de venta con manta blanca, de su propiedad. Al menos en el reciente festival Vive Latino este funcionario distribuyó 70 puntos de venta”.

Hace cuatro años, cuando la citada demarcación política administraba la Ciudad Deportiva, había 25 ligas de futbol y alrededor de 2 mil 500 jugadores. Luego de una serie de litigios y problemas con la administración del lugar, quedaron sólo siete ligas.

Recientemente, Manuel Yáñez –titular de la Liga Chivas Álamos, filial del Club Chivas del Guadalajara– se reunió con el responsable jurídico del Indeporte con la idea de renovar el convenio de renta de campos de futbol.

Yáñez aprovechó para solicitar al funcionario un trato justo y el cese a las presiones del organismo. “Al final de cuentas nos vamos a ir y los campos ahí se van a quedar. No nos aprieten tanto, no nos incrementen las cuotas y dennos la oportunidad de jugar”, clamó el ingeniero.

La Asociación de Ligas de Futbol de la Ciudad Deportiva luce diezmada, al igual que sus líderes: “Manuel Vázquez (presidente de la Liga de Futbol Equipos Unidos) anda en sillas de ruedas; la profesora Olga Vargas López (titular de la Liga de Futbol Inter Semanal Aztlán, A. C.), quien tenía una de las ligas más grandes, está muy enferma por problemas en la vesícula y ya dejó de venir; el señor Zenón Rodríguez (presidente de la Liga de Futbol Coalición y Agrupación de Taxistas) también está muy enfermo”.

Y la lista no se detiene: “el ingeniero Ricardo Alcaraz (presidente de la Asociación de Futbol de la Ciudad Deportiva) sufrió un accidente y además debe cuidar a su esposa, quien también está enferma. Todos estos problemas, aunado a nuestra edad, nos van agobiando, acabando, y los encargados de Indeporte nos tratan bastante mal”, lamenta Yáñez.

Juan Quiroz, quien representa a la Liga Adeci, denuncia que la administración de la Ciudad Deportiva, encabezada por Pedro Martínez, sentenció la desaparición de su grupo. En entrevista relata que el Indeporte intentó extinguir su liga “de un plumazo”.

Dicha liga fue una de las afectadas por la construcción del estadio de beisbol, ya que perdió tres campos de futbol que estaban en el terreno que el gobierno de Mancera otorgó al empresario Alfredo Harp Helú, dueño de los Diablos Rojos del México. En consecuencia, desapareció la Liga Sabatina.

Y hasta ahora ya desaparecieron la Liga Moctezuma, Liga Ramos Millán, Liga Adolfo López Mateos, y fueron afectadas la Liga Juventino Ortiz, Liga Guadalupe Victoria y Liga Adeci.

“La mayoría de las ligas están a punto de desintegrarse. Trabajamos al mínimo y cada vez con menos jugadores. Tampoco se vislumbra una solución. Al contrario, Yuri Herrera (jefe de la Unidad Departamental de Renta y Control de Espacios de la Ciudad Deportiva) ya nos amenazó de que esos campos tienden a desaparecer”, acusa Quiroz.

Yáñez reconoce que navegan a la deriva y asegura que por la cerrazón del Indeporte corren el riesgo de que el organismo termine por negarles el uso y la renta de los campos de futbol, a pesar de que están respaldados por los convenios anteriores, signados por la delegación Iztacalco.

De acuerdo con el ingeniero, el Indeporte busca “aburrirlos” para terminar retirándolos del lugar. “A lo mejor lo van a lograr, porque cada vez tenemos menos población, menos equipos, menos niños y menos jóvenes haciendo deporte. Por estos problemas la gente prefiere irse a otros lados. El Instituto del Deporte nos está ganando la partida”.

En entrevista, Yáñez recuerda que las ligas lucharon por quitarle a la delegación Iztacalco el control sobre la CDMM. “Trabajamos fuertemente para que el inmueble regresara el Indeporte. Pero consideramos que nos equivocamos rotundamente. Los funcionarios del Indeporte llegaron con muchas promesas de que esto mejoraría. Sin embargo, nunca nos dijeron que sí iba a mejorar… para el deporte elitista.

“El Indeporte tampoco informó que donaría parte del predio –siete hectáreas– para la construcción de un estadio de beisbol de un particular. Para ello, nos quitaron espacios para el futbol y ahora nos encontramos que en toda la Ciudad Deportiva se realizan actos musicales masivos cada 15 días y se permite la libre venta de alcohol, en tanto que a los usuarios se les restringen los accesos y les quieren cobrar cuotas entre 150 y 200 pesos. Por eso prefieren no venir.”

Para Yáñez se trata de una estrategia del Indeporte, que dirige Horacio de la Vega, para entregar más espacios a Ocesa. “Esta empresa se ha ido extendiendo poco a poco”.

A causa de lo anterior, y por las millonarias ganancias que suelen dejar los conciertos y competencias de Ocesa, la Asociación de Ligas de Futbol de la Ciudad de México adelanta que solicitará una auditoría al Indeporte porque no hay transparencia en el manejo de los recursos del inmueble.

A los integrantes de la Asociación les indignan los contrastes que se ven en el recinto, porque mientras el Autódromo Hermanos Rodríguez es objeto de un constante mantenimiento, todo lo contrario ocurre en su entorno, en el que impera la suciedad pese a las altas cuotas que pagan los deportistas.

Mes y medio atrás, los titulares de estas ligas acudieron a la sucursal de Scotiabank a pagar sus cuotas. No obstante, personal bancario les avisó que no podían realizar el depósito, toda vez que la cuenta del Indeporte había sido congelada. “No soy especialista en la materia, pero cuando se congela una cuenta bancaria es porque alguien hizo uso indebido de los recursos o hay irregularidades. Nunca nos informaron las razones”, relata Yáñez.

Para colmo, la rapiña asoma en la CDMM: al cierre de la presente edición, un sector del enorme predio permanecía sin alumbrado por el robo de los cables de luz, y apenas el jueves 23 los presidentes de las ligas de futbol se llevaron el chasco al descubrir que 14 aspersores de cobre para el riego de las canchas, con valor de 500 pesos cada uno, habían sido robados. Por absurdo que parezca, la Ciudad Deportiva sólo cuenta con un elemento de seguridad, a quien los usuarios llaman “el Superpolicía”.

El caos redituable

Todo el desorden comenzó en 2013, a partir de que el Indeporte recuperó el control de la CDMM, que habían sido descentralizadas por el gobierno de Andrés Manuel López Obrador en 2001.

En octubre de 2013, el titular del Indeporte, Horacio de la Vega, aseveró en entrevista con Proceso (1936) que no le interesa privatizar las instalaciones deportivas. “Dices ‘privatizar’ y todo mundo piensa en escándalos y en Pemex”, refirió. “Estamos pensando en hacer sociedades de inversión. Me interesa hacer coinversiones”.

Además, al retomar el control de la CDMM, De la Vega desechó la posibilidad de administrar, mediante un convenio, las instalaciones del Centro Nacional de Desarrollo de Talentos y Alto Rendimiento (CNAR): “Entre administrar el CNAR o remodelar la Ciudad Deportiva, prefiero estar del lado de la Ciudad Deportiva. Si tenemos recursos prefiero invertirlos ahí porque beneficiarán a cientos de miles de personas. En el convenio que hicimos con la Conade, me toca invertir en los dos primeros pasos de la pirámide del deporte, que es el de recreación y la detección de talentos, y si resulta que de ahí sale algún talento, ya se lo mandaré al CNAR”.

De la Vega incumplió sus promesas: no le ha invertido lo suficiente a la Ciudad Deportiva y se ha limitado a “parchar” con material deteriorado algunos de los campos de futbol.

“Lo único que les importa es dinero y más dinero. El decreto por el que el Indeporte recuperó la administración de la Ciudad Deportiva es diferente a lo que prometen. Por eso las dudas sobre esta administración que atraviesa situaciones difíciles: conflictos internos, despido de personal de confianza y demandas en contra”, revela Zenón Rodríguez, quien acepta que las ligas no tienen fuerza ni poder de convocatoria ante la indiferencia de las autoridades.

Para Rodríguez, titular de la Liga de Futbol Coalición y Agrupación de Taxistas, “no podemos seguir como estamos. No podemos darnos el lujo de decir que somos organizaciones altruistas, pero sí nos dedicamos a algo productivo, que es promover el deporte. Estamos haciendo la labor que le corresponde al gobierno: fomentar la salud y el deporte”.

Manuel Yáñez se pregunta: “¿Cuántos millones de dólares le van a dar a Mancera para su campaña presidencial tanto el empresario Alfredo Harp Helú –por la construcción de su estadio– como Ocesa, a cambio de recibir todas esas concesiones? Ese es el fondo de todo esto”.

Entre los titulares de las ligas de futbol y los usuarios de la Ciudad Deportiva existe preocupación porque ahora Ocesa ha extendido sus tentáculos a otras áreas: con motivo de la Fórmula Uno, la empresa instaló una serie de antenas de comunicación y plantas generadoras de energía eléctrica. Esto implica que el consorcio ha ocupado otras zonas al margen del convenio.

Y lo mismo sucede durante el Gran Premio de la Fórmula Uno, ya que los campos de futbol son habilitados por la empresa como estacionamientos gigantes o terreno para las gradas.

Este reportaje se publicó en la edición 2108 de la revista Proceso del 26 de marzo de 2017.

Acerca del autor

Reportero con 30 años de experiencia en temas deportivos, egresado de la Escuela de Periodismo Carlos Septién García. Ha cubierto Copas del Mundo de Futbol, Gran Premio de Fórmula Uno, peleas de boxeo de título mundial, mundiales de ciclismo, Juegos Panamericanos y Juegos Centroamericanos.

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