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Otra subasta en Europa: ahora el fragmento de un códice mexicano en España

CIUDAD DE MÉXICO (apro).- Un fragmento de los códices de Tlaquiltenango, Morelos, de más de 450 años de antigüedad, encontrado en 1909 en las paredes del Convento de Santo Domingo de Guzmán de dicha localidad, será puesto a la venta por la casa de Subastas Internacionales Abalarte, de Madrid, en 100 mil euros, en su puja número 18, programada para este miércoles 25.

No se trata de la pieza principal de la puja, pues la casa de arte y antigüedades presenta en la fachada de su página de internet Retrato de niña, que atribuye a Diego Velázquez, y que según su director Gonzalo Mora pertenece a la primera época del pintor español en Sevilla, y estuvo en manos de la misma familia desde hace varias generaciones, por lo cual no había podido ser estudiada hasta ahora.

Sin embargo, se suma a la subasta de 61 piezas de la Casa Binoche et Guiquello, realizada el pasado 23 de marzo. El Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) determinó en su momento que al menos 34 piezas son falsas, pero 27 son bienes arqueológicos procedentes de México y por tanto propiedad de la nación.

Hay que recordar que México es miembro de la Convención para la Lucha contra el Tráfico Ilícito de Bienes Culturales de la UNESCO, establecida en 1970, e incluso estuvo presidida en 2012 por el entonces embajador de México en Francia y representante ante el organismo internacional, Carlos de Icaza, actual subsecretario de Relaciones Exteriores.

Luego de que Sotheby’s subastó un conjunto de piezas arqueológicas en París, el embajador afirmó al asumir la presidencia de la convención:

“Necesitamos crear bases que permitan dar seguimiento efectivo a la aplicación de la convención. Es una tarea urgente sobre la cual, ya por muchos años, se esperan resultados de la UNESCO.”

El códice de Tlaquiltenango, que data del siglo XVI, fue calificado por Gonzalo Mora como un documento de alto valor histórico. La casa subastadora informa que pertenece a una colección privada española desde el siglo XX y ha sido estudiado por expertos ibéricos. Se describe como un manuscrito pictográfico, muestra de la antigua pintura indígena realizada en la Nueva España tras la conquista.

Los códices del Valle de Tlaquiltenango, hoy Morelos, han sido estudiados en México por la investigadora Laura Hinojosa, del INAH, quien en enero de 2014, a través de un comunicado del instituto, estableció que el corpus de esos documentos consta de 15 códices fragmentados en 345 piezas, dispersas entre México y Estados Unidos, en el exconvento de Santo Domingo y la Biblioteca del Museo de Historia de Nueva York.

Como resultado de su investigación publicó el libro Quince códices en la memoria de un convento. Explicó en el comunicado que los códices fueron elaborados entre 1525 y 1569 y pegados a los frisos del claustro. “Hecho poco común”, que se debió “probablemente a que los frailes franciscanos querían proteger el legado indígena o bien intentaban esconderlo, porque estos documentos ponían de manifiesto que los encargados del convento también eran beneficiarios del tributo de los pueblos vecinos.

Igual relató que los documentos se dividieron en 1911, cuando el dueño de las tierras donde se encontraba el convento, un ingeniero de nombre Juan Reina, vendió 135 fragmentos por dos mil dólares al Museo de Historia de Nueva York, en donde, agregó, se encuentran “muy bien conservados”, pegados en cartones amarillos con cola por el arqueólogo Herbert Spinden.

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