Entre protestas, Peña y Graco inauguran obra inconclusa y con fallas

CUERNAVACA, Mor. (apro).- Organizaciones morelenses protestaron este mediodía contra la presencia del presidente Enrique Peña Nieto y el gobernador Graco Ramírez en la inauguración del llamado Paso Exprés Cuernavaca.

Se trata de la obra que, durante los últimos 10 meses, provocó congestionamiento vial y decenas de accidentes automovilísticos, con saldo de más de una decena de muertos.

El paso exprés no es otra cosa que la ampliación de cuatro a ocho y hasta 10 carriles del libramiento de la autopista México-Cuernavaca y el confinamiento de los cuatro carriles centrales para que los automovilistas que transiten de la Ciudad de México al sur de Morelos o al estado de Guerrero, lo hagan sin ninguna posibilidad de ingresar a Cuernavaca.

Son 15 kilómetros que van desde antes de la salida a la Paloma de la Paz y hasta la salida sur conocida como El Polvorín.

Integrantes de la Asociación Cívica Morelense “Gustavo Salgado Delgado” protestaron en un paso a desnivel a unos metros de donde el presidente de la República arribó a bordo de un helicóptero para la inauguración, a la altura del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS).

Los inconformes protestaron por el “alto costo” de la obra, lanzaron consignas y bloquearon parte de la avenida Paseo Cuauhnáhuac.

“Nos enteramos que venía Peña Nieto a inaugurar el Paso Exprés, a pesar de que no está terminado y de que nos están dejando graves afectaciones a muchos vecinos, a los que dejaron en un voladero”, dijo Gabriel Rivas Ríos, vocero de la organización.

Los vecinos, agregó, exigieron “que nos pongan algunas medidas de seguridad, algunas vallas de protección, porque hay viviendas a las que dejaron pegaditas (sic) a la carretera, lo que puede ocasionar un accidente”.

Pero las denuncias fueron más allá: “También nos dejaron tubos de agua cortados, la empresa no se hizo responsable y las autoridades encargadas tampoco se hicieron cargo. Hay problemas en la avenida Palmira, en Satélite, Acapantzingo y otras más”, sostuvo Rivas Ríos.

Por ello, más de 50 personas protestaron y avanzaron desde el oriente hacia las canchas deportivas de la Clínica 1 del IMSS, hasta que fueron atajados por granaderos que les cerraron el paso.

Del lado poniente, sobre la avenida Plan de Ayala, otro contingente de casi mil personas intentó llegar al lugar donde se encontraba Peña Nieto.

Eran integrantes de Antorcha Campesina, quienes demandaron la intervención del presidente para acabar con un “gobierno represor” del perredista Graco Ramírez Garrido Abreu.

“Estamos aquí porque el día de hoy sabemos que viene el señor presidente de la República, Enrique Peña Nieto, a la inauguración del Paso Exprés y sabedores de que (el gobernador) Graco Ramírez no cumple, no resuelve, no escucha. Por eso vamos a demandar que el presidente intervenga en el mal gobierno de Graco”, informó uno de los voceros de la organización.

La promesa

La construcción del Paso Exprés fue una promesa de campaña de Enrique Peña Nieto. La primera propuesta para mejorar la circulación en Cuernavaca fue construir un periférico norponiente.

Sin embargo, el costo ambiental de esta obra sería alto. En su lugar, ambientalistas propusieron la construcción de un segundo piso al libramiento de la autopista México-Cuernavaca.

Al final, no quedó claro por qué las autoridades eligieron la ampliación de la autopista a ocho y 10 carriles, con el confinamiento de los cuatro centrales que no permiten el acceso a Cuernavaca.

La obra costó dos mil 213 millones de pesos y más de 10 meses de trabajos. No obstante, en algunas zonas, sobre todo en la parte sur, la obra luce inconclusa: falta de señalización y guía para los conductores. Durante los trabajos se registraron más de 50 accidentes en los que fallecieron más de una decena de personas.

Según la publicidad de la obra, el beneficio será para más de un millón de personas de la zona metropolitana de Cuernavaca. No obstante, la falta de salidas de los carriles confinados ha traído enorme molestia a los automovilistas.

En comentarios en redes sociales coinciden en que no hay un beneficio real para los morelenses, sino para “los foráneos”, aunque tiene “serias fallas”.

Por ejemplo, la existencia de cuatro carriles –dos de norte a sur y dos de sur a norte–, que al estar confinados dejan en la “indefensión” a los automovilistas, pues de tener algún desperfecto, no pueden salir en un tramo de 15 kilómetros.

Se prevé que esa situación resulte contraproducente en los días con mayor afluencia de vehículos o los fines de semana largos: los viernes de norte a sur y los domingos y lunes de sur a norte.

Durante el evento formal de inauguración, el gobernador Graco Ramírez propuso a Peña Nieto denominar la vía “Paso Exprés Tlahuica” en lugar de “Paso Exprés Cuernavaca”.

Los tlahuicas fueron el pueblo originario que ocupó las tierras de Cuernavaca y parte de Morelos, previo a la llegada de los españoles. El priista aceptó el cambio de nombre como homenaje a la gente, “porque esta obra es de la gente”, afirmó.

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