La reactivación de los teatros del IMSS

CIUDAD DE MÉXICO (Proceso).- Se recibió con entusiasmo y esperanza la noticia de que el IMSS proyecta reactivar la Red de teatros más grande de Latinoamérica, actualmente subutilizada y en riesgo de que desaparezca su fin cultural.

38 teatros cerrados y 36 al aire libre a lo largo de la República arrancaron su funcionamiento en 1960 por iniciativa del director del IMSS de ese tiempo, Benito Coquet, bajo la dirección artística de Julio Prieto, Ignacio Retes, José Solé.

Ahora que los rentan para presentar obras o realizar eventos, se abre la posibilidad de que ese proyecto de gran envergadura en su momento pueda ser, en el presente, pieza fundamental para el desarrollo del teatro mexicano y sus públicos y conserve los fines con los que arrancó, los cuales están sustentados en la convicción de la importancia cultural como alimento del individuo y su función en recreación y formación de nuestra sociedad. No es un lujo sino un derecho que la población actual requiere.

El Programa IMSS Cultural anunciado considera, entre sus objetivos principales, contribuir al restablecimiento del tejido social y al desarrollo de públicos y el incentivar e impulsar a los creadores teatrales de nuestro país.

Para visualizar al público, los teatros necesitan estar vinculados a la población que los circunda, así como a los derechohabientes que se beneficiarían con este programa. Sus políticas requerirían de una perspectiva regional más que globalizante, ya que los teatros de las grandes urbes y de las ciudades pequeñas tienen sus especificidades.

La formación de públicos encontraría cabida dentro de esta Red, implementando un programa de teatro escolar que abarque más que lo poco abarcado por el INBA y aprovechando las grandes dimensiones de la infraestructura teatral.

El diagnóstico resulta fundamental para que el Programa IMSS Cultural inicie considerando el camino andado. La rehabilitación de muchos teatros que actualmente se encuentran en malas condiciones y la consulta a los grupos de teatro que tuvieron como dato aquellos teatros, darían muchas luces respecto a los requerimientos particulares y generales. Las carencias en la infraestructura y la burocratización que han padecido permitiría encontrar nuevas rutas para el funcionamiento de cada teatro.

La participación de los creadores escénicos será fundamental en este proyecto, para que los fines culturales sigan siendo el eje de los teatros. Desde su participación en consejos consultivos, de diagnóstico y programación, como en las propuestas escénicas que se llevarán a cabo.

Será importante que la iniciativa del IMSS establezca sinergias con otras instituciones culturales y diversas iniciativas para potencializar los esfuerzos. La inversión de 550 millones de pesos anunciada por el director del IMSS, Mikel Arreola, es un gran empiezo para esta titánica y nodal tarea cobijada bajo el concepto de Nuevo Teatro de la Nación.

Una nación que demanda fortalecer su identidad cultural ante el poder del vecino país del norte, que extiende sus tenazas para estrangularnos a través de su monopolio en el cine, la tv y los medios de comunicación. Un teatro que hable de nosotros y desde nosotros, un teatro que no compre lo extraño sino que se reconozca en lo propio. En los teatros del IMSS podrían encontrarse caminos.

Este texto se publicó en la edición 2110 de la revista Proceso del 9 de abril de 2017.

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