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Proyecto en Nayarit busca alejar a los niños de los cultivos de tabaco

TEPIC, Nay. (apro).- Un inusitado proyecto se está gestando en una empresa que, por su tipo de producción, no se interesaría en la salud o el bienestar de las personas: la multinacional British American Tobacco (BAT) busca que el Centro de Atención y Educación Infantil (Florece) para hijos de ensartadores y cortadores de tabaco sea replicado por otras empresas de distintos sectores, pues su finalidad es erradicar el trabajo infantil.

Esta es la intención de Gastón Zambrano, director de Asuntos Corporativos, y Ramón Sepúlveda, titular de Jalisco Desarrollo y Fomento AC (Jadefo), la organización que administra este centro localizado en el municipio de Santiago Ixcuintla y en que se ofrece educación preescolar, primaria y secundaria.

El Centro Florece comenzó a operar en el 2001. Atiende a 15 mil niños, unos 900 al año de uno y dos años de edad hasta los 14 años. “El objetivo es erradicar el trabajo infantil, darles alimentación balanceada. Ir por ellos en las mañanas y regresarlos con sus padres a las cuatro de la tarde. Tienen un doctor que los atiende y los fines de semana están con sus familias”, indica Zambrano.

Además, sus operadores y los educandos están relacionados con las secretarías de Salud y de Educación por las campañas de vacunación y el certificado expedido por la SEP para que los niños continúen sus estudios en otros centros de capacitación cuando regresen a sus comunidades.

“A las 6:00 y 6:40 horas salen las camionetas a los centros y traen a los niños con el previo permiso de los padres. Llegan a lavarse las manos, se les pasa lista, desayunan, se bañan, se les lava la ropa, regresan al salón al mediodía o a la una y media para tomar ‘clases’; después van a la ludoteca, y a las tres de la tarde se les da una colación y regresan a sus casas. En este centro, en Santiago Ixcuintla, se atiende a unos 140 niños”, destaca el directivo.

También comenta que al principio fue muy difícil convencer a los padres para que dejaran ir a sus hijos al centro, pues para los jornaleros que, en su mayoría son migrantes, ven en sus progenitores dos manos que pueden trabajar, ya que los patrones de las parcelas les pagan por kilo.

Los indígenas bajan de la sierra en enero con toda la familia a cuestas para trabajar. Ahí se quedaban, a la intemperie, hasta que termina el periodo, por mayo. En la parcela les colocan casas de campaña para que pernocten, y antes les daban despensas, “pero estábamos creando un paternalismo”, reconoce Zambrano, quien afirma que por eso creó Florece.

Todos los centros están en Nayarit, explica Zambrano. “No es suficiente, lo sabemos. El problema es la falta de educación y la falta de oportunidades, pero sin programas como este el problema sería más grande. El problema se identificó en Nayarit y con el centro se busca resolver un problema social”.

También puntualiza que en 17 años alrededor de 15 mil niños han dejado de participar en el trabajo infantil. Muchos han cambiado su vida y la de sus padres, que ya entienden que sus hijos deben estudiar y dejar los sembradíos de tabaco.

“El programa Florece no garantiza que les va a ir mejor, pero sí les ofrece un futuro mejor con el estudio y que no haya trabajo infantil en las parcelas”, remata.

Ramón Sepúlveda acota que no existe relación laboral con la Secretaría del Trabajo y Previsión Social (STPS). “Hace tiempo que teníamos más acercamiento con la dependencia. Hace rato que no tenemos reuniones”, señaló después de hacer un recorrido por el centro infantil.

Una visita al centro

En el centro que está en Santiago Ixcuintla es la hora del recreo. El calor no impide que los niños jueguen en una cancha de basquetbol o en las tres casitas de plástico que están debajo de los árboles.

De acuerdo con el médico general del centro, las enfermedades más comunes de estos niños son el resfriado común, la conjuntivitis bacteriana por temporada invernal, enfermedades gastrointestinales y el contagio por piojos, y contra ello usan vinagre de manzana, “que es muy eficaz para combatir los piojos”.

Además de esto, agrega, “se les da cariño a los niños. Los hacemos sentir aceptados en la sociedad que se los ha negado. A niños y migrantes. Además tenemos que luchar con el medio ambiente, que es agresivo para los niños, porque hay que desparasitarlos seguido”, agregó.

El cultivo de tabaco

En esa parcela, propiedad de Martín Delgado de Dios, hay mil 600 agricultores que trabajan en 3 mil 600 hectáreas. Les pagan entre 60 y 70 pesos por hectárea a los agricultores.

En esas 3 mil hectáreas se producen 12 toneladas de tabaco seco, y para ensartarlo se contrata a ocho personas que cobran 14 pesos la “sarta” –una tira de 400 hojas aproximadamente– para ponerlas a secar al sol.

Los jornaleros tienen Seguro Social que el BAT paga al 70% y el agricultor el restante 30%. Cotizan para un plan de pensiones: tienen seguro agrícola y seguro de vida y trabajan con agroquímicos y fertilizantes autorizados para el tabaco. Incluso, cuentan con su propio bosque de eucaliptos para hacer sus galeras.

BAT es propietaria de cigarrillos como Camel y Pall Mall. Y ahora este año prevé producir cerca de 10 millones de tabaco nayarita, lo que representará de 2015 a la fecha un crecimiento de 90% en la producción en Nayarit, donde se producen dos tipos de tabaco.

“La derrama económica correspondiente al tabaco representaba cerca de 220 millones de pesos en 2015. El día de hoy son 140 millones de pesos sólo en Nayarit. El 95% de nuestras marcas viene de esta entidad, el otro 5% se importa de Turquía”, indican los directivos.

La amenaza más grande de este negocio es la piratería, comenta Zambrano. “Es de 17%, según números del SAT, y una evasión fiscal aproximada de 6 mil millones de pesos al año. Cofepris dice que hay más de 250 marcas en el mercado que se venden de manera ilegal”, apunta.

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