El nuevo paciente del IMSS: una alberca en ruinas

Grandes nadadores y clavadistas mexicanos entrenaron en la alberca de la Unidad Deportiva Morelos, del IMSS. Pero dicha piscina tuvo problemas casi desde su inauguración: el terreno empezó a ceder y la construcción a cuartearse, y hace 10 años de plano fue clausurada. Ahora se pretende remozarla, para lo cual se proyecta usar unos 250 millones de pesos. Pero la opacidad del actual gobierno federal, las adjudicaciones directas y las empresas extranjeras ya olfatean ese dinero.

CIUDAD DE MÉXICO (Proceso).- Decenas de trofeos polvorientos y deteriorados se amontonan en dos antiguas vitrinas. Están en el legendario Centro de Actividades Acuáticas y de Alto Nivel (CAAAN) de la Unidad Deportiva Morelos, del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), que dejó de funcionar hace 10 años.

Este inmueble, uno de los mejores de los años ochenta, es punto de referencia porque ahí se forjaron algunos de los medallistas olímpicos mexicanos que luego se convirtieron en leyenda: Felipe El Tibio Muñoz (oro en natación en México 68), Carlos Girón (medallista de plata en Moscú 80), Jesús Mena (bronce en Seúl 88) y Fernando Platas (plata en Sídney 2000), además de la clavadista María José Alcalá, cuatro veces finalista olímpica, sólo por citar algunos.

De hecho, dos colosos de bronce que representan las figuras de Felipe Muñoz y Carlos Girón adornan y custodian el acceso principal de la alberca.

En el CAAAN se observa el peor de los escenarios: cascajo, basura por todas partes, plafones desprendidos o a punto de caer, techo semidestruido, bardas con grietas, cristales quebrados y resquebrajados bancos de salida de la destrozada alberca. La fosa de clavados y la piscina están parcialmente hundidas.

La historia de la alberca arranca en noviembre de 1982, cuando la inauguró el presidente José López Portillo. Diariamente, entre 4 mil y 4 mil 500 usuarios acudían a ella. Fue concebida para tener una vida útil de 50 años como mínimo… pero apenas aguantó tres.

El sismo de septiembre de 1985 causó los primeros estragos. La alberca olímpica (50 metros de longitud y 10 carriles, además de la fosa de clavados) resultaron con daños de consideración en los cabezales norte y sur. Aun con el riesgo que significaba, la alberca continuó operando.

En 2003, el IMSS documentó mayores daños: la desnivelación de la pileta y la fosa de clavados se hicieron más evidentes. No obstante, el inmueble se siguió utilizando hasta que el temblor del 12 de abril de 2007 terminó por dañar gran parte de su estructura. En junio de ese año, la institución ordenó su cierre definitivo.

Incluso la placa que conmemora la inauguración del CAAAN luce estropeada, aunque el mensaje aún se puede leer: “Para fomentar la salud, prevenir enfermedades, accidentes y contribuir a la elevación general de los niveles de vida, el C. Presidente de la República, José López Portillo, puso en servicio esta instalación deportiva el 13 de noviembre de 1982”.

Recuperar o demoler

Una década después de la clausura del CAAAN, el IMSS se propone rehabilitar parte de sus instalaciones deportivas y al menos un par de teatros, en apoyo al acuerdo para el Fortalecimiento Económico y Protección de la Economía Familiar de los Mexicanos, anunciado el 12 de enero pasado por el titular de la dependencia, Mikel Arriola, y el presidente Enrique Peña Nieto.

Para estas acciones hay un presupuesto inicial de 550 millones de pesos, que deberán usarse a través de la Dirección de Prestaciones Económicas y Sociales del IMSS, a cargo de Igor Rossete Valencia. En el caso del CAAAN, se contempla una inversión de 250 millones de pesos.

El IMSS determinó contratar a especialistas en mecánica de suelos y levantamiento topográfico de precisión para conocer la situación actual de desplomes, desniveles o deformaciones diferenciales del inmueble, como se consigna en el Catálogo de Actividades del acuerdo.

La versión oficial indica que los trabajos comenzaron el pasado 29 de marzo. Pero en los hechos, la empresa ganadora del contrato de licitación, Supervisión y Construcción Citius, S. A. de C. V., ya estaba en el lugar con maquinaria y personal laborando en vísperas de la firma del convenio, según consta en el informe que contiene los datos relevantes del contrato de adjudicación, difundido en el Sistema Electrónico de Contrataciones Gubernamentales de la Secretaría de la Función Pública (CompraNet).

Por otro lado, el numeral 3 de la convocatoria del procedimiento de contratación (código de expediente 1308312) relativo al “CAAAN-dictamen estructural, estudio geotécnico, levantamiento topográfico y arquitectónico del inmueble” menciona que los trabajos habrían de iniciar el 31 de marzo de 2017 y deben acabar el 5 de mayo de este año.

En realidad, el plan de rescate del CAAAN comenzó meses antes, de acuerdo con usuarios y entrenadores de la Unidad Deportiva Morelos, ubicada en la delegación Gustavo A. Madero. Desde noviembre pasado detectaron constantes movimientos de personal y funcionarios de la dependencia en el inmueble abandonado.

Las fuentes incluso recuerdan haber visto durante uno de los recorridos a Nelson Vargas Basáñez, responsable de las actividades acuáticas del IMSS de 1961 a 1982, a quien se le atribuye haber influido en la edificación del inmueble, al igual que su hermano, el arquitecto Rubén, alias El Diablo.

En el Catálogo de Actividades del acta de fallo a la convocatoria del procedimiento de contratación, en la modalidad de invitación, el IMSS Delegación Norte del Distrito Federal pide que se determine cuáles son las alternativas de solución y qué vida útil tendrá el inmueble.

De inicio, la convocatoria está enfocada a la posibilidad de erigir una obra prácticamente nueva: el IMSS solicita dictámenes de estructura metálica y techumbre; gradas, accesos y bodegas; áreas exteriores y escaleras; rampas, pileta, trincheras y cuarto de máquinas. Es decir, un estudio íntegro.

“Para el CAAAN tenemos un fondo de 250 millones de pesos. No sabemos si será suficiente o si nos va a sobrar. Fue un ­cálculo de expertos, de los ingenieros del área de obra de la institución, que a ojo de buen cubero determinaron esa cantidad”, afirma Igor Rossette en entrevista.

El funcionario reconoce que aún no dispone de información que determine si se requiere reconstruir el CAAAN o si bastará con una remodelación. “Hay opiniones en el sentido de que la alberca está tan dañada que no tiene remedio y tendría que demolerse y construirla otra vez. Hay opiniones en el sentido de que está medianamente afectada y que con una lanita la renuevas, y hay otras que sugieren que puedes rescatarla, pero para ello requieres de un buen proyecto y tecnología de punta”.

Rosette asegura que no tiene inclinación por ninguna empresa constructora en particular. “Todavía no estamos pensando cómo vamos a construir la alberca; estamos pensando si la podemos ­habilitar”.

Tras dicha fase, explica el titular de la Dirección de Prestaciones Económicas y Sociales del IMSS, “pasaremos el requerimiento al área de Infraestructura de la institución para que, de acuerdo con el estudio, determine qué se hace, cuándo y cuánto costará”.

El funcionario admite que si el resultado de los estudios determina la imposibilidad de rehabilitar la alberca, ya se contempla un plan B: edificar un nuevo CAAAN donde hoy está la cancha de futbol de la propia Unidad Deportiva ­Morelos.

La presencia de Vargas

Reconoce haber conversado con Nelson Vargas por su trayectoria en el IMSS y haberle compartido los planes para recuperar la alberca. “(Vargas) me dijo que conocía muy bien las instalaciones, entonces lo invitamos: ‘¿Por qué no te das una vuelta por el lugar y nos das tu opinión?’. Fue una visita de amigos y el recorrido le ha de haber tomado unos 40 minutos”.

Vargas, exdirector de la Comisión Nacional de Cultura Física y Deporte (Conade), “piensa que la alberca ya no sirve. Es de los que consideran que se debe derrumbar todo y volverla a hacer. Él es experto en estos temas. Ha construido muchas instalaciones deportivas y cuando opinó esto dijo: ‘Ojalá no tenga razón… el tema está muy confuso y no puedo tomar una decisión con los elementos que me dan’”.

Rosette asegura que a Vargas no se le buscó porque haya tenido que ver con la construcción del CAAAN.

En entrevista por separado, Vargas se resiste en principio a compartir su postura: “No quiero ir en contra de las decisiones de los funcionarios. Si digo una cosa y hacen otra, ya voy en contra…”.

–Por su experiencia en este medio, usted es una persona acreditada para dar una opinión de la alberca del CAAAN –insiste el reportero.

–Me invitaron para tomarnos unas fotos para un documental sobre las actividades deportivas del IMSS. Es todo. Fue para lo único que me invitaron, no para opinar si sirve o no la alberca. Sé que está todo tirado y que algo van a hacer, pero no me corresponde opinar si van a hacer A, B o C.

–El IMSS dispone de 250 millones de pesos para el CAAAN. ¿Este recurso alcanza para remodelar o construir otra alberca?

–Con 250 millones de pesos haces algo espectacular y todo nuevo.

–Como empresario del ramo, usted conoce a las constructoras que pueden realizar este tipo de trabajos… –se le ­expone.

–No quiero influenciar con constructores ni nada, porque ésos son los negocios más increíbles que hacen las personas, y de ninguna manera quiero estar involucrado.

–¿No quiere ser parte de esto?

–Para nada, mi esencia es 100% transparente. Al colaborar se va a pensar que voy a llevarme un porcentaje. ¡No me interesa! Yo no vivo de porcentajes, como la mayor parte de los dirigentes del deporte en México.

El 5 de enero de 2016, el periódico La Jornada consignó los proyectos realizados por Vargas que, “además de los propios, sumó diversas trincheras de la administración deportiva, desde la construcción del Centro de Actividades Acuáticas de Alto Nivel, en la Unidad Morelos del IMSS, hasta el Centro Nacional de Desarrollo de Talentos y Alto Rendimiento (CNAR)”.

“No me tocó construirla (la alberca del CAAAN), sino al director de obras del IMSS, porque después dicen que la alberca está mal y que fue mi culpa”, se desmarca Vargas. “Admiro que traten de rehabilitar algo que le dio tanto prestigio a México y al IMSS. Qué bueno que Arriola tiene interés de que esa instalación vuelva a ser lo que fue en los años ochenta”.

Millones a ojo de buen cubero

Rosette desconoce si será suficiente la cantidad reservada para recuperar el CAAAN. “Los 250 millones tampoco están escritos sobre piedra. Esa cifra ya existía en la mesa de estudios o de opiniones de la administración pasada. Desconoceré si es poco o mucho hasta que concluyan los estudios y el proyecto arquitectónico.

“He tratado de ser muy cuidadoso con mi jefe al decirle: quién sabe si 250 millones de pesos es mucho o poco. Llegará el momento en el que volveremos a tocar el tema y vamos a revisar si es algo que el IMSS podrá hacerlo o no de acuerdo con el estudio”, expone Rosette.

Anteriormente, Igor Rosette fue director de Innovación y Desarrollo Tecnológico del IMSS. En 2014, estuvo involucrado en un cuestionado contrato que su departamento adjudicó al grupo Kio Networks para operar todos los sistemas de cómputo de la institución por una cantidad cercana a los 800 millones de pesos.

“No hay cochupo”, asienta Rosette en el caso del CAAAN. “Si los estudios preliminares arrojan que la alberca está sobre un subsuelo que ya no da, se tendrá que determinar la construcción del CAAAN en otro lugar, o no edificarlo. Todo dependerá de lo que arroje el estudio de los especialistas”.

Rosette asegura no saber que la empresa ganadora del contrato, Supervisión y Construcción Citius, S. A. de C.V., comenzó con antelación los estudios técnicos del inmueble.

-¡Sí!, llevamos prisa. Lo que se ve, no se juzga: hoy vas a la alberca del CAAAN y parece que está bombardeada. Nos dedicamos a ver cómo podemos rescatarla. Es una determinación importante que tomó el director del IMSS.

Tampoco se tiene la certeza de la fecha en que el CAAAN reiniciará sus actividades. “Ni siquiera sabemos lo que tenemos que hacer… me gustaría que la alberca quedara lista este año, antes de finalizar el sexenio”.

Para aterrizar el proyecto, Rosette acepta que por recomendaciones de expertos del IMSS se han considerado constructoras extranjeras especializadas en albercas de alto nivel. En ese sentido, el IMSS ya consultó con la Federación Internacional de Natación (FINA) vía internet sobre los estándares que debe cumplir una instalación de esa naturaleza.

Una de las constructoras es la italiana Myrtha Pools, que ha edificado la mayoría de las instalaciones acuáticas avaladas por la FINA desde los Juegos Olímpicos de Beijing 2008.

El 26 de diciembre pasado, la empresa Prodisa Instalaciones Deportivas presentó al IMSS el Presupuesto para Estudios y Anteproyecto Deportivo CAAAN Morelos IMSS con una cotización de 2 millones 602 mil pesos, con IVA incluido. El proyecto fue declinado, pero el IMSS tomó la propuesta como referencia para sustentar sus peticiones a las tres empresas que participaron en la convocatoria de licitación. La compañía constructora Supervisión y Construcción Citius, S. A. de C. V. resultó la ganadora con un presupuesto, sin IVA, de 669 mil 828 pesos.

Este reportaje se publicó en la edición 2110 de la revista Proceso del 9 de abril de 2017.

Acerca del autor

Reportero con 30 años de experiencia en temas deportivos, egresado de la Escuela de Periodismo Carlos Septién García. Ha cubierto Copas del Mundo de Futbol, Gran Premio de Fórmula Uno, peleas de boxeo de título mundial, mundiales de ciclismo, Juegos Panamericanos y Juegos Centroamericanos.

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