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Jorge Volpi defiende los mecanismos del MUAC

El coordinador de Difusión Cultural de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), Jorge Volpi, planeaba una conferencia de prensa para el 25 de abril. Anunciaría la polémica exposición Jill Magid. Una carta siempre llega a su destino. Los archivos de Barragán (que incluye el anillo de plata con un diamante de 2.02 quilates), que albergará el Museo Universitario Arte Contemporáneo (MUAC) a partir del 27 de este mes.

Pero adelantó el encuentro con los reporteros.

Ese cambió sobrevino por las críticas surgidas a casi dos semanas por parte de la comunidad cultural contra ese proyecto, y una carta del 10 de abril firmada por artistas e intelectuales renombrados enviada al escritor de la llamada Generación del Crack.

De pronto, el domingo 16 de abril convocó a reporteros para las 12:30 horas del lunes 17. La cita: su oficina de Difusión Cultural. Ahí, el autor de En busca de Klingsor se mostró sereno, e inició:

“No es exactamente una conferencia de prensa, más bien quería reunirme con ustedes para platicarles un poco la posición y lo que ha sucedido entorno a la exposición de Jill Magid…”

Se refirió a que la Coordinación ha enfrentado varios asuntos fuertes, sin mencionarlos:

“Lo único que les puedo decir, con toda la franqueza del mundo, es que tratamos de enfrentar cada uno de estos distintos casos de la mejor manera posible, la mayor sensatez, la mayor sinceridad y la mayor profundidad que cada uno de los sucesos han ido reclamando y que han estado tanto en medios como en redes sociales.”

Luego advirtió, aún sosegado:

“Quiero decirles también que en este caso particular, por supuesto, no puedo dar mi opinión personal en ningún sentido porque representaría un claro conflicto de interés. Lo que quiero transmitirles es la posición institucional de la Coordinación y de la universidad frente a estos temas.”

Ofreció entonces un panorama completo desde la muerte del arquitecto Luis Barragán, cuando Magid exhibió el anillo en San Francisco, California (donde inició la polémica) hasta la exhibición en el MUAC.

Según Volpi, el curador de éste, Cuauhtémoc Medina, “involucrado en la exposición en San Francisco”, le propuso a principios del 2016 al Consejo Académico del MUAC (Carmen Cuenca, Laura González Flores, Gerardo Mosquera y Álvaro Vázquez Mantecón) que se llevaría a cabo la exhibición de Jill Magid. Ese colegiado la aprobó el 20 de octubre del 2016.

Volpi recordó que tomó posesión el 13 de diciembre pasado:

“Lo que me correspondía era solicitar a la Dirección de Asuntos Jurídicos de la UNAM un dictamen jurídico sobre la exposición, el cual nos lo dieron después e indica claramente que para la universidad no existe riesgo jurídico alguno para presentar la exhibición.”

El narrador, quien cursó estudios de derecho y letras en esta casa de estudios, anunció que ese dictamen se lo envió al MUAC y “el museo decidió convocar todavía una segunda opinión de los cuerpos colegiados del MUAC, al llamado Comité Curatorial y de Programación (Joel Aguilar, subdirector de Exhibiciones; José Luis Barrios y Patricia Sloane, curadores adjuntos, y Guillermo Santamarina, asesor externo).

Enfatizó que luego de que el Comité dio su resultado positivo, le propuso al rector Enrique Graue mesas de debate con voces de los que están a favor y en contra de la muestra:

“Le pereció lo conducente, de que la universidad sea, como debe ser, el espacio más libre, abierto y transparente para la discusión de cualquier tema intelectual.”

Aunque constantemente señaló no poder dar su comentario personal, opinó: “Sólo puedo decirles que se trata, sin duda, de un momento interesante, importante en la discusión pública”.

–¿Es un hecho que el rector está de acuerdo que se lleve a cabo la exposición? –le preguntaron.

Contestó con un leve tono de malestar:

–El rector no tiene que estar de acuerdo. Dos cuerpos de expertos aprobaron la exposición. ¡Nuestra posición personal no importa! La universidad no es una institución centralizada, no se dictan órdenes desde arriba.

Proceso, presente a través de la crítica de arte Blanca González Rosas y esta reportera en la reunión, como la llamó Volpi, interrogó:.

–¿Cuál es el papel del rector de esta institución educativa ante los cuerpos colegiados que son quienes toman las decisiones? Y ¿un escándalo originado afuera, cómo le afecta a la UNAM?

–La fuerza de esta universidad –dijo Volpi– está en que no se rige por el rector, todas las aéreas de la universidad tienen cuerpos colegiados de expertos que deciden las políticas que cada parte de la universidad toma.

–Entonces, ¿el MUAC es un organismo autónomo? –intervino González Rosas.

El escritor, visiblemente inquieto, respondió:

–El MUAC tiene esa autonomía para su gestión interna, ¡por supuesto!

–¿Tiene gestión también presupuestal?

–También…

–Es decir, ¿el MUAC es absolutamente autónomo de la UNAM?

–No. Es decir, todas las instituciones de la universidad pertenecen a la universidad.

–¿Las decisiones son autónomas?

–Las decisiones las toman sólo ellos.

“Imagínense lo contrario, el escándalo sería que los cuerpos colegiados del MUAC organizan una exposición y llega el coordinador de Difusión Cultural o el rector a decir: ‘¡Esa exposición no se hace porque políticamente no nos conviene!’. ¡Eso sería un acto de censura!, y eso es lo único que en esta universidad no va a haber.”

Explicó más adelante que el papel de la Coordinación es hablar con los periodistas y abrir un espacio de debate entre los que están a favor y en contra, “dándoles la misma cantidad de voz, el mismo respeto en un ambiente universitario de pluralidad y de debate intelectual, que es lo que le da fuerza a esta universidad.”

–¿Este es el debate intelectual que quiere la universidad?

–¡Por supuesto! Es claramente un asunto que preocupa. ¡Inquieta a la opinión pública!, y el mejor lugar para debatirlo es la universidad.

–El anillo con las cenizas de Barragán ya se tornó en un asunto muy delicado, ¿por qué la UNAM no se mantuvo aparte hasta que hubiera terminado todo?

–No hay ningún juicio abierto en este momento…

–Pero familiares del arquitecto han manifestado que es incorrecto…

El funcionario interrumpió:

–Una parte de los familiares está de acuerdo y otra parte no. En la familia hay una clara división de opiniones…

–¿No debió esperar la UNAM a que se arreglara el conflicto?

–No hay nada que arreglar. No hay un juicio abierto, por eso jurídicamente se presenta la exposición.

Definió al debate que se llevará a cabo en las mesas como “artístico, político, social, ético y filosófico”. Siguió:

“Esta discusión es una gran riqueza para este país. Es positivo que realmente se pueda debatir y discutir en torno a algo que genera esta polémica.”

–¿Por qué la Máxima Casa de Estudios del país quiere estar en este debate intelectual?

–La universidad no es que quiera estar en el debate intelectual, ¡la universidad está en este debate intelectual desde que la exposición fue aprobada por los cuerpos colegiados del MUAC!

Dijo que era un tema importante. Proceso preguntó por qué, y explicó, ya en tono duro:

“Porque está en la discusión pública. Porque la opinión pública está muy polarizada respecto a una exposición. Y si está muy polarizada es porque está generando un debate allá afuera que la universidad quiere incorporar.”

Blanca González Rosas intervino de nuevo:

–Entonces, ¿no es importante la exposición por el valor artístico sino porque está en la opinión pública?

–Tengo que insistir una vez más –finalizó–: No soy experto en arte contemporáneo.

Este texto se publicó en la edición 2112 de la revista Proceso del 23 de abril de 2017.

Acerca del autor

Nació en la Ciudad de México. Estudió ciencias de la comunicación en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM. Desde 1991 inició en el periodismo. Ha trabajado en los diarios mexicanos El Universal y La Jornada, entre otros, y el periódico español El País. En 1999 ingresó a Proceso, donde labora hasta la fecha.

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