México, más peligroso para periodistas que Siria y Afganistán, alertan RSF y Artículo 19

CIUDAD DE MÉXICO (apro).- México se mantiene en alerta roja en el mapa de la situación de la prensa en el mundo, y en 2017 sigue siendo “el país más peligroso del hemisferio occidental para los medios de comunicación”, incluso más riesgoso que Siria y Afganistán, alertó Reporteros sin Fronteras (RSF).

La peligrosidad de México para ejercer el periodismo fue confirmada por Artículo 19, organización de defensa de la libertad de expresión con sede en Londres, que contabilizó 104 homicidios de comunicadores de 2000 a la fecha, 31 de ellos ocurridos durante el gobierno de Enrique Peña Nieto.

De acuerdo con el último informe de la organización internacional con sede en París, de los ocho periodistas asesinados en lo que va de 2017, tres eran mexicanos. El resto, dos eran de Irak, de Afganistán, Rusia y Siria, uno en cada país.

El informe de RSF consideró en su reporte las muertes de Cecilio Pineda, de La Voz de la Tierra Caliente, ocurrida el 2 de marzo; la de Miroslava Breach, corresponsal de La Jornada y de Norte de Juárez, registrada el 23 de marzo, y la de Maximino Rodríguez, de Colectivo Pericú, sucedida el viernes 14.

De acuerdo con los estándares de la organización, México es considerado “tierra de los cárteles de la droga”, y ocupa el número 147 de una lista de 180 países, en la que el primer lugar en libertad de expresión lo ocupa Noruega y el último Corea del Norte.

De México, el informe de RSF resaltó su pérdida de posiciones en los últimos 15 años, al pasar del lugar 75 en 2002 al 147 de ahora, después de un año muy violento en 2016 en el que 10 periodistas fueron asesinados, “y un mes de marzo de 2017 marcado por los ataques en serie”.

Según el informe, México avanzó dos lugares en comparación con el último año, en que estaba ubicado en el sitio 149.

RSF identificó que “cuando los periodistas cubren temas relacionados con el crimen organizado o la corrupción política (sobre todo a escala local), inmediatamente se convierten en blancos y con frecuencia son ejecutados a sangre fría”, crímenes que en su mayoría quedan en la impunidad.

Al señalar que la ausencia de castigo en los crímenes contra la libertad de expresión forma parte de la persistente corrupción e impunidad que hay en México, la organización alertó sobre el contexto en el que algunos de los gobernantes y servidores públicos “están directamente ligados al crimen organizado”.

También advirtió que “la corrupción de los políticos asociados con la violencia del crimen organizado erosiona el país, sobre todo a escala local”, en especial en los estados de Veracruz, Guerrero, Michoacán y Tamaulipas, donde “investigar un tema que genere molestia, puede poner rápidamente en peligro” a los periodistas.

Además resaltó sobre la concentración de los medios de comunicación en dos grandes grupos que tienen el control de casi todos los canales de televisión.

Aparte de los ocho asesinatos registrados en lo que va del año, RSF informó que dos internautas y un asistente de medios fueron ultimados, mientras que permanecen en prisión 193 periodistas, 165 internautas y 10 asistentes de medios.

Para la organización, el informe de este año “está marcado por la banalización de los ataques contra los medios de comunicación y el triunfo de los políticos autoritarios”, en la era de la “post verdad, la propaganda y la represión, especialmente en las democracias”.

En el reporte se destacó el caso del presidente estadunidense Donald Trump, cuya “retórica tóxica” desencadenó “una caza de periodistas”, a quienes ha acusado de estar “entre las personas más deshonestas del mundo”, propagadores de noticias falsas, situación que “pone fin a una larga tradición estadunidense de lucha por la libertad de expresión”.

En el caso de América Latina, donde México, Guatemala, Honduras, Venezuela, Colombia y Paraguay están sombreados con rojo, y Cuba con negro, el representante de RSF en la región, Emmanuel Colombié, lamentó “el deterioro perniciosos y continuo de la libertad de prensa”.

Al señalar que la “inestabilidad política y económica” del continente no justifica la hostilidad contra la prensa, Colombié destacó que “los periodistas que investigan temas sensibles que afectan a los intereses de la clase política o el crimen organizado, se hacen regularmente objetivos, perseguidos o asesinados”.

Ante las amenazas, agregó, “los periodistas deben, con demasiada frecuencia, autocensurarse o incluso exiliarse para sobrevivir”.

La oficina de Artículo 19 para México y Centroamérica destacó que en nuestro país 104 periodistas han sido asesinados desde 2000 a la fecha, lo que “resulta alarmante para la labor periodística en México”.

De esa cifra, casi la tercera parte, unos 31, se cometieron durante el gobierno de Enrique Peña Nieto, periodo en el que el estado que registra el mayor número de asesinatos es Oaxaca, con ocho víctimas, y le sigue Veracruz, con siete.

No obstante, Veracruz es el estado con mayor número de periodistas asesinados si se considera que durante el gobierno del priista Javier Duarte, de 2010 a noviembre de 2016, se cometieron 17 homicidios, acumulando 22 periodistas muertos de 2000 a la fecha.

El recuento de Artículo 19 incluye los fallecimientos de Maximino Rodríguez de Baja California Sur y el de Juan José Roldán, de Tlaxcala, asesinado el domingo 23.

Con esos casos la organización contabilizó que, en los últimos 17 años, 96 periodistas hombres han sido ultimados y ocho mujeres, casos que en su mayoría siguen en la impunidad.

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