El trabajo en México, marcado por la informalidad, bajos salarios y discriminación: CNDH

CIUDAD DE MÉXICO (apro).- Con motivo del Día Internacional del Trabajo, la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) sostuvo que en México “falta mucho camino por recorrer para que el trabajo y la dignidad humana sean verdaderamente un mismo concepto”, por lo que instó al Estado mexicano a asumir sus responsabilidades para promover “la incorporación de la perspectiva de los derechos humanos en la política laboral”, tal como dictan los preceptos constitucionales y las convenciones internacionales al respecto que el país ha firmado.

En un comunicado de prensa, la CNDH señaló que la realidad de la clase trabajadora en el país está impactada por “la situación de pobreza que hace vulnerable a la mitad de la población en el país, la insuficiencia del salario mínimo para cubrir las necesidades más básicas de las trabajadoras, los trabajadores y sus familias”.

Asimismo, el panorama laboral está marcado por “las condiciones de informalidad que truncan el acceso a las prestaciones sociales, y la persistente discriminación en el acceso a la justicia la laboral, aunado a la explotación de niñas, niños y adolescentes”.

Al considerar que el Estado mexicano tiene que focalizar esfuerzos “para construir una sociedad más justa, con mejor calidad de vida” para los ciudadanos, el organismo recordó que en junio de laño pasado publicó el documento “Salario mínimo y derechos humanos”, que puntualiza que sin el “esfuerzo conjunto y permanente de los sectores e instituciones involucrados en la fijación del salario mínimo, no será posible avanzar ágilmente y de manera eficaz en la reducción de la pobreza, la exclusión y la desigualdad en nuestro país”.

En el documento citado por la CNDH, algunas de las conclusiones que destacan son “que la determinación del monto del salario debe tender a alcanzar el mínimo vital que asegure que las trabajadoras y los trabajadores puedan asumir los costos inherentes a la alimentación, educación, vivienda y cuidados de la salud, entre otros satisfactores necesarios para su bienestar, el de sus hijas, hijos y dependientes que les permitan vivir con dignidad”.

El organismo presidido por Luis Raúl González Pérez, aseguró que “el papel de los derechos humanos laborales como motor de justicia social debe reflejarse en la voluntad de la autoridad par desarrollar e impulsar una cultura de respeto y difusión de esos derechos básicos, especialmente en beneficio de personas y grupos de atención prioritaria”, es decir, jornaleros agrícolas, migrantes, pueblos indígenas, niñas, niños y adolescentes, y discapacitados.

En el tema de los jornaleros agrícolas, la CNDH retomó dos recomendaciones relacionadas con sus derechos laborales, la 28/2016 y la 2/2017 sobre los abusos cometidos contra indígenas rarámuris en Comondú, Baja California Sur, y de personas jornaleras en el Valle de San Quintín, en Ensenada, Baja California.

El organismo hizo un recuento de las normas oficiales 025 y 034, sobre la no discriminación laboral y las condiciones de seguridad, así como del reconocimiento de derechos de los trabajadores reconocidos en la Constitución en los artículos 5 y 123.

También citó los pactos y convenciones internacionales a los que México se ha sumado relacionados con esta materia como la Declaración Universal de los Derechos Humanos; el Pacto de Derechos Económicos, Sociales y Culturales; el Protocolo de San Salvador y convenios y recomendaciones de la Organización Internacional del Trabajo.

Resaltó que entre las Observaciones Generales del Comité de Derechos Económicos, Sociales y Culturales destacan que “el derecho al trabajo deberá darse en condiciones equitativas, satisfactorias y de igualdad entre hombres y mujeres, dando acceso a la seguridad social, favoreciendo el respeto a la integridad física y mental de los trabajadores”.

Dicho documento considera también que las condiciones equitativas “deben extenderse sin condición a todos los trabajadores en todos los entornos, independientemente de su sexo, edad, discapacidad, o si forma parte del trabajo informal, son migrantes o pertenecen a alguna minoría étnica, entre otros sectores”.

Para la CNDH también es importante considerar el inciso 8 de los Objetivos de Desarrollo Sostenible, que considera como “vital” la protección del derecho humano al trabajo, y que busca “promover el empleo pleno y productivo, el trabajo decente para todos, mediante políticas que apoyen la creación de empleos y el emprendimiento, entre otras metas”.

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