“La metáfora de las aves”, en torno a Chéjov

CIUDAD DE MÉXICO (apro).- El tiempo corre y estamos todos aquí, en un mismo espacio, jugando a que vivimos. Buscamos muchas veces hacer de la monotonía algo extraordinario.

La Gaviota –obra escrita en 1896 por uno de los dramaturgos más importantes de todos los tiempos, Antón Chejov– es la inspiración para este nuevo texto.

La metáfora de las aves, escrita y dirigida por Eduardo Pavez Goye, cuenta con tres actores (Itari Martha, Hamlet Ramírez y Verónica Bravo) que representan a 20 personajes a lo largo de siete escenas. Aunque al principio la dinámica puede ser confusa en el cambio del primer al segundo episodio, en el resto fluye como agua.
Cuenta el programa de mano sobre las reglas del juego: “Esto no es un ejercicio de reescritura sobre La Gaviota de Chejov, sino en torno a ella. Hablamos desde el contenido y desde la estructura”.

A las historias –aisladas entre sí– las unen elementos como la lluvia en el exterior, la relación con gaviotas, las metáforas y el desamor. Todos los personajes son de alguna forma artistas frustrados en su proceso creativo. Son pequeños fragmentos de la vida que dan sólo la información necesaria para construir el mundo que les precede y el que continúa después del inevitable apagón de luces.

Los actores tienen un gran desempeño en escena y se convierten en nuevos personajes a medida que el texto lo demanda. Con unos pocos elementos de vestuario y escenografía se convierten en personas completamente distintas.

Respecto a la dirección actoral, el tono y la búsqueda del realismo cae a veces en exageraciones.

Hay dos micrófonos que cuelgan del techo del escenario para ayudar a que el público escuche mejor los diálogos: Recurso curioso con actores formados en teatro y en un espacio mediano como lo es el Foro Shakespeare. Se trata de un arma de doble filo, pues se dificulta escuchar líneas pronunciadas lejos de aquellos.

La escenografía no cambia y gracias a las convenciones del texto sabemos que se trata de distintos espacios: Es un departamento con acabados de madera y una gran pared de cristal inclinada, la cual permite ver las gotas de lluvia en el exterior. Está poblado por sillas plegables y algunos elementos, como un reloj, un estéreo, botellas de vino espumoso.

El estreno de la obra terminó con un pequeño homenaje a su fundador, Héctor Fuentes, el cual recordó a los espectadores la fugacidad de la vida y el hecho de que “todos vamos a morir.” La pregunta entonces es dónde queremos permanecer.

La metáfora de las aves se presenta los viernes a las 8:30 pm hasta el 25 de agosto en el Foro Shakespeare (Zamora 7, Condesa, CDMX).

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