Celebran misa de desagravio para el padre apuñalado en la Catedral Metropolitana

CIUDAD DE MÉXICO (apro).- En el altar del Perdón de la Catedral Metropolitana de la Ciudad de México, esta tarde se ofreció una misa de desagravio para el padre José Miguel Machorro Alcalá, apuñalado el pasado lunes 15 por Juan René Silva Martínez, de quien se determinó padece trastorno psicótico.

Durante la homilía, el sacerdote Ricardo Valenzuela señaló que la agresión al padre Machorro “nos ha tocado” y “nos sentimos confrontados, desconsolados, espantados, preocupados. Nos ha tocado ver la expresión del mal”.

No obstante, dijo, la confianza en Jesucristo “debe de ser más grande que el espanto, el susto y el enojo”. Y pidió el perdón para quienes “nos agreden y nos ofenden”.

Valenzuela oró por la salud del padre Machorro, quien se debate entre la vida y la muerte en el hospital Mocel, a donde fue llevado después del ataque.

Asimismo, adelantó que el próximo domingo el cardenal Norberto Rivera Carrera oficiará otra misa de desagravio en la misma Catedral Metropolita en honor al padre Machorro.

Ayer, la Arquidiócesis Primada de México informó que la condición neurológica de Machorro Alcalá ha “empeorado”.

El sacerdote de 55 años de edad, detalló, presenta una “bradicardia importante”, es decir, un descenso en la frecuencia cardiaca, por lo que se le practicará una resonancia magnética para determinar el procedimiento a seguir.

La Arquidiócesis refirió que de acuerdo con el parte médico, el estado de salud del sacerdote presentaba una mejoría, a grado tal que se esperaba que este jueves fuera dado de alta del hospital donde se encuentra

Sin embargo, al recobrar el estado consciente se hizo aparente una parálisis de todo el lado derecho del cuerpo, como consecuencia de un daño en el hemisferio cerebral izquierdo (infarto cerebral), debido a la falta de irrigación por la hemorragia severa que sufrió.

También ha presentado como cuadro asociado un sangrado del tubo digestivo con una lesión que ya se identificó de origen congénito, y de seguir sangrando sería necesaria una embolización de dicha lesión, detalló en un comunicado.

Los doctores precisaron que la taquicardia es un signo de alarma porque “es el cerebro el que controla el ritmo cardiaco; si el daño fue amplio, cuesta la vida”, añadió.

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