Ausente, plan gubernamental para reducir la incidencia de homicidios: Robles Maloof

COLIMA, Col. (apro).- Pese a la tendencia creciente del número de homicidios dolosos en el país durante los últimos años, no se ha diseñado un plan gubernamental para reducir la incidencia de este delito, advierte Jesús Robles Maloof, coordinador de la organización defensora de los derechos humanos Enjambre Digital.

“Al privilegiar el uso del Ejército y la Policía Federal —señala—, lo único que ha logrado el gobierno es hacer flojos a los estados, ha provocado que éstos consideren que no es su problema y que al final el tema lo va a resolver el Ejército y pidan siempre su ayuda. El problema es que eso no funciona, por eso una de nuestras prioridades es que no pase la iniciativa de Ley de Seguridad Interior que se encuentra en el Congreso”, sostuvo.

Robles Maloof visitó Colima para reunirse con representantes de organizaciones civiles de la entidad, a quienes expuso los detalles de la campaña “México sin homicidios”, la cual forma parte de una campaña regional denominada “Instinto de vida”, que congrega a más de 40 organizaciones con el propósito de que el tema de la reducción de homicidios y las políticas contra la violencia tengan como fundamento metas específicas auditables por la ciudadanía.

Según las cifras del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública, en 2014 se cometieron 17 mil 324 homicidios dolosos en México. Al año siguiente, el número creció a 18 mil 673, mientras que en 2016 se elevó a 22 mil 967, pero la proporción es aún mayor en el primer trimestre de 2017, con seis mil 517 casos.

En entrevista, explicó: “los indicios hablan de que el país está en un momento muy delicado, los focos rojos son clarísimos; el homicidio es la mayor epidemia histórica que ha enfrentado México. El hecho de que el año pasado hayan sido asesinadas más de 22 mil personas alcanza niveles de un conflicto interno muy particular, porque permite que la sociedad continúe de una forma muy paradójica, pero a un gran costo humano”.

Pero el problema no es sólo mexicano, sino que se encuadra dentro de un contexto más amplio, pues junto con El Salvador, Brasil, Colombia y Honduras, México forma parte de un grupo de cinco países que concentran 32% de los homicidios en el mundo, mientras que sólo aglutinan 8% de la población, lo que coloca a América Latina como la región más violenta del mundo.

La campaña “México sin homicidios”, refiere el activista, se enfocará durante un periodo de tres años en los estados de Colima, Veracruz, Sinaloa, Chihuahua y Estado de México, con el objetivo de reducir 50% el número de asesinatos.

“Decidimos trabajar en Colima —justifica— por las banderas rojas que se están levantando, ya que de ser un estado con uno de los menores índices de homicidios en México, en el último año se ha ubicado en los primeros lugares y vemos con mucha preocupación ese fenómeno”.

La campaña

Las propuestas de la campaña, dice, contienen básicamente dos componentes generales. El primero de ellos, relacionado con la transformación institucional, que incluye cambio del marco legal, mejoramiento de las capacidades, creación de unidades profesionales de investigación de homicidios —hay un modelo incluso elaborado por la sociedad civil, universidades y expertos—, el tema del control de armas y, por supuesto, terminar con la impunidad.

El segundo componente de la campaña, expone Robles Maloof, es acompañar los procesos de organización que están teniendo los estados seleccionados de manera propia, es decir, fortalecer a la sociedad para politizarse en torno a esa agenda.

“Sobre todo se establecerá un diálogo con la sociedad en lo que ya se está haciendo y van a ser las organizaciones de cada lugar las que decidan el rumbo; nosotros no venimos de fuera con nuestra varita mágica.

“En algunos estados los colectivos han propuesto al gobierno firmar un pacto con acciones concretas, para comprometerlo a adoptar ciertas políticas para la reducción de los homicidios, pero en cada caso veremos qué deciden hacer las organizaciones, en todo caso con la presión social aspiramos a un cambio”, explica.

Una de las tareas de la campaña, indica el coordinador de Enjambre Digital, es que no haya una negación de parte de la sociedad sobre el origen de la violencia. “No decir ‘esto viene de fuera’, esto no nos compete y esto va a pasar, como si esas palabras sirvieran como un escudo”.

De acuerdo con Jesús Robles, “es una falsedad” atribuir la incidencia de homicidios sólo a enfrentamientos entre grupos de la delincuencia organizada, como lo afirman muchos gobiernos, porque “sólo podemos tener esa afirmación una vez que se hayan procesado todos los casos. Lo cierto es que esa afirmación que considera que el problema proviene del exterior es negligente y falsa porque obedece a un patrón muy concreto ya visto y estudiado a nivel nacional”.

Ejemplifica que en Ciudad Juárez, Chihuahua, cuando inició el fenómeno de los feminicidios, las autoridades decían que el responsable era un árabe, un agente externo. Esa era la fachada social, pero se dieron cuenta que cuando ya estaba detenido continuaron los asesinatos de mujeres.

“Es un recurso muy sencillo decir que la infección viene de fuera, pero buena parte de los homicidios tienen que ver con procesos regionales, como catalizador. El tema es que si el gobierno no actúa, se vuelve un patrón y es lo que estamos viendo en Colima: ante la omisión de la autoridad, este catalizador se está volviendo una regla”.

Si bien un buen número de homicidios están relacionados con el crimen organizado, no en todos los casos es así, pues en algunos estados sólo una tercera parte de los asesinatos tienen que ver con grupos criminales y la mayor parte se deriva de otros fenómenos.

“El problema —plantea Robles Maloof— es que el crimen organizado presenta el homicidio como patrón, como estándar de resolución de conflictos y si estas personas lo hacen de manera tan impune, muchas ocasiones con la omisión o la participación activa del gobierno, entonces la sociedad se apropia de estos elementos y adopta al homicidio como una forma de resolver sus diferencias”.

Tras comentar que en Colima el gobierno ha logrado implantar el miedo y la conformidad social a través del discurso de que la violencia viene de fuera y es ocasionada por la guerra de cárteles, Jesús Robles advierte que el estado todavía no ha tocado fondo en materia de inseguridad y cuestiona:

“Yo preguntaría si de aquí a unos seis años quieren verse como Ciudad Juárez o como está Acapulco actualmente. Eso es lo que yo quisiera que la gente de Colima pensara, sobre todo quienes creen todavía que es un problema de fuera que no tiene que ver con ellos”.

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