PGR sobre caso Javier Valdez: 12 disparos, dos asesinos y ningún indicio sobre los responsables (Video)

CIUDAD DE MÉXICO (apro).- A una semana de la ejecución del periodista Javier Valdez Cárdenas, la Procuraduría General de la República (PGR) no cuenta con avances sobre los responsables del crimen ocurrido hace una semana en Culiacán, Sinaloa. Solo se limitó a recrear el suceso y a confirmar que el periodista de Ríodoce recibió 12 disparos a manos de dos atacantes.

El periódico Debate, de Sinaloa, acentuó el hecho de que el periodista recibiera 12 disparos: Doce, como el nombre del medio que ayudó a fundar: Ríodoce.

Peritos de la Fiscalía Especializada en Atención a Delitos contra la Libertad de Expresión (Feadle) de la PGR, trabajaron en la recreación en el mismo sitio y a la misma hora en que ocurrió el crimen.

En el lugar se encontraron indicios balísticos del calibre 9 mm y del tres 80, esto quiere decir que en el hecho participan dos armas de fuego.

A las 12:00 horas, Valdez viajaba en su automóvil sobre la calle Vicente Riva Palacio de Culiacán, cuando un vehículo le cerró el paso, de este descendió un hombre y dirigiéndose al periodista le apuntó con el arma ordenándole que bajara de su vehículo. Valdez no opuso resistencia.

En seguida, del mismo coche que lo interceptó, bajó otro hombre quien también le apuntó con otra arma por la espalda. Le dispararon en la cabeza, en el abdomen y en la espalda en 12 ocasiones.

Fuentes de la PGR explicaron que cuando el periodista viajaba en su vehículo fue bajado de la unidad a punta de pistola por el copiloto del auto en que se trasladaban los dos agresores. El que se llevó el coche de Valdez lo abandonó a 13 cuadras de donde ocurrió el homicidio.

El primer atacante le disparó al periodista a una distancia inferior a un metro en dos ocasiones, en su costado derecho. Al tratar de protegerse de los impactos, Valdez levantó su brazo derecho, en donde también recibió un disparo. Al caer el comunicador, el agresor le dio otro balazo en la pierna derecha.

Segundos después, el otro atacante bajó del auto que conducía y le disparó a Valdez en numerosas ocasiones en la espalda y la cabeza, hasta dejarlo sin vida.


Trabajo periodístico, línea de investigación

El lunes, el Fiscal Especial Para la Atención de Delitos Cometidos Contra la Libertad de Expresión de la Procuraduría General de la República, Ricardo Sánchez Pérez del Pozo, y el titular de la Coordinación General de Servicios Periciales, Anselmo Apodaca Sánchez, ofrecieron una conferencia de prensa.

El primero dio a conocer que se realizó una “inspección ocular de recreación de los hechos” y aseguró que el trabajo periodístico de Javier Valdez se ha incorporado a la investigación.

En tanto, Anselmo Apodaca explicó que, de acuerdo con la ubicación de las heridas en el cuerpo, se establecen los trayectos de entradas y salidas de las balas y conforme a la ubicación de indicios balísticos del lugar, se pudo saber desde donde provinieron los disparos.

Relató:

“La primera de las heridas es producida en la cara lateral del abdomen, producida por contacto, ¿cómo podemos saber esto? Por qué tiene quemadura en la camisa, la prueba de Walker sale positivo.

“O sea que tiene tres heridas agrupadas. Una presenta color rojo y una fue la herida por contacto. Las siguientes son disparos simultáneos pero a corta distancia, unos 60 centímetros, ya no en contacto.

“Entonces tenemos las heridas que comentaba en el costado del lado derecho, a la altura del abdomen, lo cual inmediatamente ocasiona que realice una maniobra instintiva de protección, de defensa, en donde se producen dos disparos, uno a la altura de la articulación de la mano con el antebrazo y una en el antebrazo, ambas con entrada y salida”, detalló.

Refirió que después de la reacción instintiva de protección y los disparos en el costado del abdomen, Javier Valdez realizó una flexión hacia el frente del tronco, “ofreciendo” la cabeza hacia el victimario. Entonces vino un disparo más que ocasionó una lesión a nivel de la mandíbula izquierda.

Luego vino el disparo en la cabeza, que resultó “realmente circunstancial” ya que hizo una flexión hacia el frente y de esta manera se produjo una mecánica de caída hacia el frente. Este disparo de la cabeza no presentaba huellas “de tatuaje” o características de un disparo de cercanía, por lo tanto la distancia se calculó a más de 60 centímetros.

En ese momento, el periodista ya estaba lesionado del abdomen, del brazo derecho, antebrazo y la parte posterior del antebrazo. El siguiente disparo fue el de la cabeza, en la mandíbula del lado izquierdo con trayectoria de arriba hacia abajo.

Los disparos consecutivos fueron en la cara lateral derecha del muslo. De esta manera la PGR determinó que Valdez fue cayendo hacia el frente precisamente por todas las lesiones que iba presentando.

Por la ausencia de lesiones a nivel de rodillas, a nivel de escoriaciones en el abdomen y la parte baja en extremidades, se descartó en todo momento que Javier Valdez hubiera sido obligado a hincarse. Según la PGR, por las heridas presentadas en el abdomen, quizá el periodista se encontraba en algún proceso agónico.

La mecánica de caída fue por la gravedad de las lesiones pero el tiro mortal fue el de la cabeza, “las anteriores realmente no ponían en peligro su vida”, señaló la PGR.

Ya cuando estaba boca abajo, posición en la que fue localizado, el periodista recibió tres disparos simultáneos al glúteo derecho. Dos disparos más fueron hallados, uno en la región escapular del lado derecho con entrada y salida en la región de tórax anterior y uno más en la región occipital, desde el mismo ángulo donde se encontraba el portador del arma, según la PGR.

Comentarios