Zavala y Moreno Valle, a la caza de Anaya, el nuevo Salinas

Una vez concluido el proceso electoral del Estado de México, el presidente del PAN, Ricardo Anaya, tiene el horizonte despejado para lanzarse con todo en pos de la candidatura presidencial –que también buscan Margarita Zavala y Rafael Moreno Valle–, aspiración que ya reconoció. Para lograr su objetivo cuenta con todos los recursos presupuestales, humanos, políticos y mediáticos de su partido. Y mientras los panistas le exigen reglas claras para definir quién competirá por la Presidencia en 2018, sus amigos ya hacen campaña por él y hasta lo comparan con Carlos Salinas de Gortari.

CIUDAD DE MÉXICO (Proceso).- Con una imagen que busca emular la del primer ministro de Canadá, Justin Trudeau, y la de Emmanuel Macron, el presidente de Francia –aunque del alcalde tapatío, Enrique Alfaro, tomó el ejemplo de no usar corbata–, Ricardo Anaya se dispone a buscar abiertamente la candidatura presidencial del Partido Acción Nacional (PAN); y por su edad para tratar de alcanzar esa meta, ya se le compara con Carlos Salinas de Gortari.

Tras las elecciones estatales y la derrota de Josefina Vázquez Mota en el Estado de México –que se atribuye al dirigente panista–, Anaya enfrentará la ofensiva de Margarita Zavala y Rafael Moreno Valle para deponerlo como presidente del PAN y forzarlo a generar reglas equitativas en la disputa de la candidatura presidencial que él construye desde que ganó ese cargo.

El jueves 8 Zavala iniciará una gira nacional de un mes para afianzar sus preferencias electorales e insistir en que se fijen por consenso las condiciones de equidad para definir la candidatura, que ella propone que sea por encuestas.

Moreno Valle también retomará sus giras por la República con el pretexto de presentar su libro, que regala como si fueran volantes, con la exigencia a Anaya de que la elección del candidato presidencial sea mediante una elección abierta entre los más de 400 mil militantes, único escenario en el que podría triunfar por los vastos recursos que lo sustentan.

A Zavala y a Moreno Valle no les inquieta el lanzamiento como presidenciable de Miguel Ángel Yunes Linares, quien apenas tiene seis meses como gobernador de Veracruz. Saben que es una maniobra pactada con Anaya –su aliado–, con el acuerdo de declinar por él a cambio de la garantía de que su hijo, Miguel Ángel Yunes Márquez, alcalde de Boca del Río, sea su sucesor en el gobierno estatal en 2018.

En el equipo de Zavala se cree además que Anaya tramó las precandidaturas de los senadores y exgobernadores Ernesto Ruffo y Juan Carlos Romero Hicks, quienes en su momento también declinarían a su favor.

Por Luis Ernesto Derbez, rector de la Universidad de las Américas de Puebla y excanciller de Vicente Fox, nadie apuesta como prospecto presidencial panista, sobre todo si ha propuesto a Moreno Valle como el eventual candidato de una amplia alianza –que él propone que incluya también al PRI– para enfrentar a Andrés Manuel López Obrador.

Así, justo a un año de la elección federal de 2018 y tras los comicios estatales, las hostilidades entre los prospectos panistas se reactivaron, sobre todo porque Anaya cuenta con todos los recursos presupuestales, humanos, políticos y mediáticos del PAN para quedarse con la candidatura presidencial.

Desde que asumió la presidencia nacional del PAN, en 2015, y sobre todo desde el año pasado, cuando este partido ganó por primera vez en su historia siete gubernaturas –que él se atribuye–, Anaya esquivó una definición sobre su ambición presidencial y dijo que sólo hablaría de ella hasta pasada la elección de este domingo 4.

“Estoy concentrado en mi responsabilidad como presidente”, declaró una y otra ocasión durante meses, pero a 10 días de las elecciones, el 25 de mayo, por primera vez mostró su ambición, en entrevista con el diario Reforma: “No me encarto ni me descarto”.

Los gobernadores, factor

A falta de un órgano electoral interno que garantice condiciones de imparcialidad y equidad para definir al candidato presidencial, diversos líderes del PAN plantean que, en vez de “mediadores” como Roberto Gil Zuarth o Germán Martínez Cázares, los gobernadores conduzcan el proceso.

Según consultas a miembros de los equipos de Zavala y Anaya, los 11 gobernadores del PAN –que serían 13 si se materializan las victorias en Nayarit y Coahuila– podrían ser quienes definan, por consenso, las reglas para la contienda interna, a fin de evitar confrontaciones.

De hecho, desde el equipo de Zavala se impulsa que sea el gobernador de Chihuahua, Javier Corral, quien encabece al grupo de gobernadores para que se imite el procedimiento de ese estado: se convocó a los aspirantes y, como el padrón de militantes no es confiable, se optó por encargar encuestas y designar al mejor posicionado.

En las exitosas elecciones de 2016, el método para elegir a los candidatos fue por designación de la Comisión Permanente, controlada por Anaya, que postuló a quienes tenían más posibilidades de triunfo.

Y en el Estado de México, pese a que el Consejo Estatal aprobó una elección abierta entre los militantes, el argumento de Anaya para designar a Vázquez Mota fue que no había un padrón confiable y que era la mejor posicionada. Este método lo aplaudió Felipe Calderón, porque es el que pretende que se use para designar candidata a su esposa, que encabeza aún las encuestas.

Del lado de Anaya la estrategia es que deberá consultarse a la militancia y a los órganos que la representan, como el Consejo Nacional, para definir el método para designar al candidato presidencial, así como las candidaturas a diputados, senadores y gobernadores, como lo adelantó el estratega electoral del PAN, Santiago Creel.

“El tema es qué va a querer la militancia y debemos estar muy sensibles a esa voluntad: ¿La militancia va a querer que compitan internamente sus precandidatos o que constituyan un acuerdo que les permita tomar una decisión distinta a la contienda interna? ¡Pero esa no es una decisión de arriba, sino que debe tener una base de legitimación importante! ¡Tiene que ser una decisión de la base!”, dijo Creel.

En una entrevista realizada en febrero, Creel también explicó que si la voluntad de los panistas es que haya una elección interna, habrá que definir “quiénes serán los precandidatos, cuáles serán las reglas y los tiempos, y si es un método de designación, otra vez, bajo qué reglas, con qué parámetros y con qué grado de asignación habrá de hacerse. Entonces aquí es donde estamos”. (Proceso 2105).

En el equipo de Zavala, quien ya corrió a su hermano Juan Ignacio como su estratega de comunicación, creen que el plan de Anaya es no sólo quedarse con la candidatura presidencial sino con el control del PAN, con el secretario general, Damián Zepeda, o Marko Cortés, el coordinador de la bancada en la Cámara de Diputados y allegado a Creel.

Y aunque se prevé que ofrezca senadurías y diputaciones a sus adversarios, a Zavala y a Moreno Valle, no considera las coordinaciones de los grupos parlamentarios que quiere mantener bajo su control. “Quiere todo para él”, lamenta un prominente zavalista-calderonista.

En el equipo de Anaya, por ejemplo, tienen claro que Moreno Valle lo que busca en realidad es garantizar que su esposa, Martha Erika Alonso, sea la candidata a gobernadora de Puebla el próximo año y él sea coordinador de los senadores para convertirse en “el Manlio Fabio Beltrones” del PAN.

Anaya, como Salinas

Y así como Anaya ya dejó ver que va por la candidatura, sus allegados hablan también ya abiertamente del tema, como lo hizo la presidenta de la Cámara de Diputados, Guadalupe Murguía, su amiga desde hace años, cuando trabajaron en la presidencia municipal de Querétaro, durante el gobierno estatal del panista Francisco Garrido Patrón.

“Sobre la Presidencia (sic), creo que tiene las capacidades y los atributos necesarios, como su juventud”, declaró Murguía a El Universal el 11 de mayo, en medio de las campañas en cuatro estados. La corta edad del dirigente panista es uno de sus atributos, dijo, y lo comparó con el priista Salinas de Gortari:

“Ya se dio el caso de que Carlos Salinas fue presidente muy joven. Creo que tenía 39 años cuando ocupó el cargo y creo que sería la edad que tendría Ricardo Anaya el próximo año. Es una ventaja, toda vez que en nuestro país hay una población joven mayoritaria que es la que decide y mueve el país y podrían verse reflejados con un candidato joven y que piensa como ellos.”

Otro de los más cercanos amigos de Anaya es el coordinador de los diputados queretanos, Antonio Rangel Méndez, quien también declaró, en mayo, estar listo para apoyarlo en la búsqueda de la candidatura presidencial.

“En el caso que Ricardo Anaya defina aspirar a la candidatura presidencial, por supuesto que contará con mi apoyo y en el caso de que no lo haga así, valoraremos otras opciones. Hoy en día lo que celebro es que el presidente del partido esté dando resultados de cara a la contienda en los estados.”

Murguía y Rangel forman parte del equipo íntimo de Anaya, junto con el actual tesorero del CEN del PAN, Édgar Mohar Kuri, quien fue el coordinador de la campaña por la presidencia de ese partido, quizás el personaje más allegado a él y quien se caracteriza por la discreción.

Mohar tiene un pasado de represión en Querétaro: fue destituido como jefe de la Policía Municipal de esa capital en enero de 2002, por ocupar el primer lugar en quejas ante la Comisión Estatal de Derechos Humanos por el uso excesivo de la fuerza y por detenciones arbitrarias.

Pero al año siguiente fue nombrado director de la Policía Estatal de Garrido Patrón, de quien Anaya era secretario particular, y como tal estuvo implicado en el caso del asesinato, el 27 de noviembre de 2004, del joven Marco Antonio Hernández, a quien le dispararon desde una camioneta BMW, conducida al parecer por Federico Ruiz Lomelí, concesionario de la Coca Cola.

Aunque el empresario fue detenido por policías estatales al mando de Mohar –quien se ostenta como “consultor en prevención del delito y reforma democrática de la policía”–, quienes constataron que Ruiz manejaba ebrio, lo dejaron libre por órdenes superiores, tal como lo acreditó la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (Proceso 2029).

Culpas, venganzas, traiciones…

Las estimaciones de la cúpula panista en vísperas de las elecciones de este domingo 4 eran triunfos en las gubernaturas de Nayarit, con Antonio Echevarría, y Coahuila, con Guillermo Anaya Llamas, así como en las principales alcaldías de Veracruz.

Anaya había dado por perdido el Estado de México desde un mes antes, y por eso ni siquiera asistió al segundo debate de Vázquez Mota, el 9 de mayo, cuando prefirió irse a Atlanta para cantarle Las Mañanitas del Día de las Madres a su esposa, según un video que él mismo distribuyó.

Astuto, el presidente del PAN convocó a líderes panistas a fin de encomendarles zonas del Estado de México y así repartir culpas ante la derrota. Enviados de gobernadores y líderes se hicieron cargo de municipios o regiones, como el caso de Margarita Zavala, a quien le correspondió Naucalpan, donde las propias encuestas blanquiazules daban como ganadora a Delfina Gómez, de Morena.

El propio equipo de Anaya está sometiendo a revisión el pacto con Vázquez Mota, según el cual ella tendría asegurada una senaduría en caso de perder la elección estatal, lo mismo que su hija, María José Ocampo, una diputación federal. La responsabilidad de ésta en el fracaso de su madre implicaría no respetarle esa posición.

A quien también el PAN prevé sancionar es a Marco Sifuentes, el consultor militante de ese partido que trabajó en la campaña de Javier Corral en Chihuahua y pasó a formar parte del equipo del priista Alfredo del Mazo, contratado por Alejandra Sota, exvocera de Felipe Calderón.

En el reparto de culpas por el desastre del Estado de México también gravitan los agravios locales y las afinidades con aspirantes a la candidatura presidencial, como el choque público que tuvieron, vía Twitter, Martha Erika Alonso, secretaria general del PAN en Puebla, con el expresidente de este partido en la entidad, Juan Carlos Mondragón.

Afín a Zavala, Mondragón acusó al PAN de Puebla y a su secretaria general de “traición” y de sólo haber emitido un único mensaje de apoyo a Vázquez Mota luego de un mes de iniciada la campaña por la gubernatura.

“Casi un mes de @JosefinaVM en campaña y apenas un tuit de @MarthaErikaA y @PANPUEBLA en su apoyo. Por lo menos disimulen la traición”, escribió.

Alonso Hidalgo le respondió que era un “activista de escritorio” y le restregó: “Las campañas no se ganan con un RT. Antes de criticar, infórmate como hemos apoyado. @JosefinaVM sabe que cuenta conmigo”.

Y a la pregunta de Mondragón sobre cómo apoyan a Vázquez Mota, la esposa de Moreno Valle respondió: “Mientras tú trabajas desde tus redes sociales, yo lo hago en campo y la información la tiene quien debe conocerla. Buen día”.

Mondragón forma parte del equipo de Eduardo Rivera, el exalcalde de Puebla, quien fue uno de los estrategas de Vázquez Mota y a quien inhabilitó el Congreso por presuntas irregularidades en su cuenta pública, lo que despeja el camino a la gubernatura precisamente a la esposa de Moreno Valle…

Este reportaje se publicó en la edición 2118 de la revista Proceso del 4 de junio de 2017.

Acerca del autor

Reportero de Proceso desde 1994, Premio Nacional de Periodismo en periodismo de investigación y autor de tres libros.

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