Corresponsal de Proceso en Guerrero denuncia actos de hostigamiento en su contra

CIUDAD DE MÉXICO (proceso.com.mx).- Un grupo de sujetos presuntamente armados, a bordo de un auto con vidrios polarizados, vigilaron durante dos días el domicilio del corresponsal del semanario Proceso en Guerrero, Ezequiel Flores Contreras.

Los hechos ocurrieron el jueves 8 y viernes 9, al norte de la capital de ese estado y la acción, de la que hasta el momento se desconoce su origen, fue registrada por un sistema de videovigilancia y se traduce como un método de hostigamiento e intimidación ante los niveles extremos de impunidad y violencia que se vive en la entidad.

En respuesta, el reportero solicitó apoyo al mecanismo de protección para periodistas y defensores de derechos humanos de la Secretaría de Gobernación (Segob), del que forma parte por agresiones sufridas con anterioridad relacionadas con su labor periodística.

No obstante, el tiempo de respuesta de las autoridades federales demoró cerca de dos horas desde que se alertó a funcionarios del mecanismo sobre la situación de riesgo hasta que agentes de la Policía Federal instalaron un perímetro y resguardaron a Flores Contreras para que pudiera llegar a su domicilio.

El reportero advirtió la falta de canales efectivos de comunicación entre funcionarios del mecanismo y autoridades de la Policía Federal adscritos en Guerrero que dificultan una acción inmediata ante un momento crítico.

La noche del viernes 9, el corresponsal de Proceso en Guerrero fue alertado sobre la presencia de un grupo de sujetos presuntamente armados que permanecía al interior de un auto verde polarizado estacionado frente a su domicilio, ubicado al norte de la capital de la entidad.

Un día antes, el jueves 8, los tripulantes del mismo auto estuvieron preguntando a los vecinos del fraccionamiento dónde vivía “el corresponsal de Proceso”, señaló el reportero.

Ante esta situación, a las 21:28 horas del viernes 9, Flores Contreras se comunicó vía telefónica con personal del mecanismo de protección a periodistas del gobierno federal para solicitar apoyo y garantizar su seguridad durante el traslado y estancia en su domicilio.

La respuesta del mecanismo fue inmediata y se turnó la demanda de seguridad a la PF para implementar un protocolo de seguridad que se demoró casi dos horas ante la falta de canales efectivos de comunicación, indicó Flores Contreras.

El periodista tuvo que solicitar apoyo directo a funcionarios de la Secretaría de Seguridad Pública federal para agilizar la atención de los agentes federales adscritos en Guerrero.

Fue hasta las 23:13 horas cuando el reportero recibió atención directa de funcionarios de la PF en la entidad, quienes autorizaron que agentes federales lo trasladaran a su domicilio luego de instalar un perímetro de seguridad en la zona y se comprometieron a mantener vigilancia permanente para evitar una posible agresión.

No obstante, durante el resto del fin de semana, las autoridades federales no se han comunicado con el reportero para verificar que se cumplan las medidas de protección y vigilancia ordenadas por el mecanismo federal.

Flores Contreras dijo que evitó solicitar ayuda a las autoridades estatales ante la falta de confianza y certeza jurídica del mecanismo de protección para periodistas recién anunciado por el gobernador Héctor Astudillo Flores en una reunión realizada la semana pasada en Chilpancingo.

En ese encuentro, Flores Contreras demandó garantías de seguridad para la sociedad en general y no un sector en específico, así como voluntad institucional para revertir los efectos negativos generados por la impunidad, violencia y opacidad gubernamental.

Una serie de ataques sistemáticos contra el reportero

En septiembre de 2014, un grupo de sujetos desconocidos irrumpieron en el departamento del reportero y robaron artículos personales, luego de que Flores Contreras denunció públicamente que civiles armados lo estuvieron buscando previamente y se asumieron como miembros de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena).

Posteriormente, el excomandante de la IX Región Militar, Martín Cordero Luqueño, admitió que soldados adscritos como agentes del MP buscaron al corresponsal de Proceso en Guerrero, Ezequiel Flores Contreras, en su domicilio para entregarle un citatorio con el propósito de que compareciera “en calidad de testigo” en un caso relacionado con una averiguación previa integrada por la Procuraduría General de Justicia Militar (PGJM).

En ese entonces, el exjefe castrense en la entidad se deslindó de cualquier acto de hostigamiento en contra del periodista, argumentando que la investigación que realizan autoridades militares determinó que la persona que busca el Ejército “es un homónimo” del comunicador.

No obstante, el robo nunca fue esclarecido a pesar de que existe una denuncia ante autoridades ministeriales desde ese entonces.

Durante los últimos tres años, Flores Contreras ha sido objeto de una serie de ataques y agresiones sistemáticas de los gobernadores en turno, así como de políticos y presuntos miembros de la delincuencia organizada.

Por ello, el reportero en varias ocasiones ha tenido que abandonar la entidad con el apoyo de la directiva de Proceso y organismos no gubernamentales como Artículo 19 y Periodistas de a Pie.

Mientras que el mecanismo de protección a periodistas se ha enfocado en proporcionar un botón de pánico, teléfonos de emergencias, instalaron un sistema de videovigilancia en su domicilio y autorizaron la medida extrema de escoltas federales para garantizar la seguridad del comunicador.

No obstante, las presiones que atentan contra el ejercicio periodístico y la libertad de expresión no cesan, simplemente porque el problema de inseguridad y violencia que se vive en Guerrero tiene su origen en la impunidad y la corrupción gubernamental, consideró Flores Contreras.

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