“Una detestable mentira” el complot con Rusia, alega Jeff Sessions

WASHINGTON (apro).- El procurador general estadunidense Jeff Sessions rechazó hablar públicamente sobre si abordó o no con el presidente Donald Trump la investigación a cargo del FBI sobre la presunta complicidad entre el gobierno de Rusia y la campaña presidencial para socavar las elecciones de 2016.

En una audiencia ante el Comité de Inteligencia del Congreso federal estadunidense, Sessions aseguró que no cometió nada “impropio” que implicara socavar las elecciones presidenciales.

“Nunca, con funcionarios rusos ni con ningún otro funcionario extranjero hice nada impropio para interferir en las elecciones”, alegó el procurador general de Justicia.

Sessions, señalado como uno de los funcionarios del gabinete presidencial con mayor cercanía al presidente, señaló que “es una detestable mentira” que los involucren en un complot con los rusos para manipular los comicios del 2016.

En la audiencia pública del Comité de Inteligencia, los senadores le recordaron a Sessions lo que la semana pasada en el mismo recinto les dijo bajo juramento el exdirector del FBI, James Comey, sobre las razones por las cuales consideró que fue despedido por el presidente Trump, y que se sintetiza en una: la investigación sobre la presunta colusión con los rusos.

Presionado por los senadores demócratas, y uno que otro republicano, como Marco Rubio, senador republicano por Florida, Sessions se abstuvo de hablar de lo que personalmente conversó con Trump, tanto sobre la investigación en curso sobre el asunto de Rusia, como del caso del despido de Comey al frente del FBI.

“No puedo hacer comentarios sobre las conversaciones personales que he tenido con el presidente, por razones confidenciales”, se escudó Sessions ante los cuestionamientos de los senadores.

En referencia a lo revelado la semana pasada por Comey, el procurador general se limitó a confirmar algunas cosas, como que fue verdad el que el pasado 14 de febrero, durante una reunión con Trump en la Oficina Oval de la Casa Blanca, el presidente le pidió a él, a su yerno Jared Kushner y a otros funcionarios presentes que lo dejaran a solas con el entonces director del FBI.

“Lo vi (a Comey) sentado frente al escritorio del presidente, y al día siguiente me dijo (Comey) que no se sentía cómodo quedarse a solas con el presidente”, reveló Sessions.

En la audiencia de la semana pasada, Comey expuso esa reunión del 14 de febrero como una de las ocasiones en las cuales el presidente Trump le solicitó que dejara de lado la investigación del caso Rusia que involucraba al general Michael Flynn, exjefe del Consejo de Seguridad de la Casa Blanca, quien fue despedido por mentir sobre el contenido de sus reuniones con funcionarios del Kremlin.

Los senadores le preguntaron cuál fue la respuesta que dio a Comey cuando éste le pidió que no lo dejara a solas con Trump.

El procurador general respondió que instruyó a su entonces subordinado a que simplemente siguiera las reglas del Departamento de Justicia, que implican limitaciones para encuentros del director del FBI con el jefe del Ejecutivo.

Al aludir a los privilegios ejecutivos, a los de la confidencialidad y a su falta de memoria, Sessions esquivó muchas de las particularidades de las diferentes preguntas que le formularon los legisladores.

A la luz de la comparecencia pública se mencionó lo reportado por la prensa estadunidense, de que el 27 de abril del año pasado Sessions sostuvo una plática con Sergei Kislyak, el embajador de Rusia ante el gobierno de Estados Unidos, sesión que no incluyó cuando en marzo pasado anunció que se excluía de la investigación que realiza el Departamento de Justicia sobre las elecciones presidenciales y la posible interferencia de Moscú.

El procurador aceptó que ese 27 de abril acompañó a Trump a dar un discurso sobre política exterior en el hotel Mayflower, de la capital estadunidense, y que al evento asistió Kislyak.

“Pero no recuerdo haber conversado con el embajador, o por lo menos no recuerdo una conversación específica. Es posible que hablara con él, pero no tengo en la memoria si ocurrió o no”, afirmó Sessions, quien se desesperó por el interrogatorio e insistencia de los legisladores. “Me está poniendo nervioso”, le reclamó a la senadora Kamala Harris, demócrata por el estado de California.

Harris había estado preguntando a Sessions que si durante la campaña presidencial de 2016 se había reunido con empresarios, funcionarios o banqueros rusos.

Al momento de la audiencia, en Washington circulaba el rumor de que el presidente Trump considera la posibilidad de despedir a Robert Mueller, exdirector del FBI a cargo de la investigación independiente del Departamento de Justicia sobre Rusia.

“No sé nada sobre los reportes respecto de lo que esté considerando el presidente. Tengo confianza en el señor Mueller”, indicó Sessions, quien agrego que no está entrometiéndose en la investigación independiente a cargo del FBI.

El caso de la presunta complicidad entre los rusos y la campaña de Trump para manipular las elecciones presidenciales está siendo investigado por los comités de Inteligencia del Senado y de la Cámara de Representantes del Congreso federal, aparte de la que tiene Mueller bajo su responsabilidad.

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