A finales de septiembre, México deportaría a haitianos sin documentos: activista

CIUDAD DE MÉXICO (apro).- El activista Wilner Metelus denunció que el Instituto Nacional de Migración (INM) puso una fecha límite para los miles de migrantes haitianos varados en Baja California: a partir del 30 de septiembre, el gobierno mexicano deportaría a quienes no cuenten con documentos.

“En las cinco reuniones que tuve con Humberto Roque Villanueva (subsecretario de Población, Migración y Asuntos Religiosos), me dijo que el gobierno no deportaría a ningún haitiano, que los iba a apoyar con alimentos, pero no es cierto”, lamenta el presidente del Comité Ciudadano de Defensa de los Naturalizados y Afromexicanos en entrevista telefónica con Apro.

“No vamos a aceptar ninguna deportación de haitianos”, sostiene, al recordar que Haití es uno de los países más pobres del mundo.

Desde el albergue para migrantes Alfa Omega –ubicado en Mexicali y que hospeda alrededor de 120 haitianos–, Metelus insiste en que la situación para los migrantes es “complicada”.

Según el activista, de los alrededor de siete mil migrantes haitianos varados en Baja California, apenas mil 200 tienen una visa humanitaria. Los demás no pueden tramitarla porque no cuentan con un pasaporte.

Y, aun así, los titulares de la visa humanitaria no tienen la vida resuelta: Metelus deplora que el documento no les permite abrir una cuenta bancaria, ni acceder a los servicios del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), ni tampoco inscribirse en una universidad.

Asevera que “la mayoría de los directores de albergues” con quienes platicó recibieron la instrucción de expulsar a los migrantes haitianos a partir del próximo mes para “dejar espacio” a los mexicanos deportados de Estados Unidos. Entonces, advierte: “Si no hay respuesta de protección, centenares de haitianos se van a convertir en indigentes”.

Por lo anterior, refuta que el gobierno mexicano haya implementado un “proyecto de integración”.

El activista de origen haitiano subraya que algunos de los migrantes con los que se reunió podrían solicitar asilo en México, ya que sufrieron amenazas de muerte por motivos políticos en su país. Sin embargo, el trámite es casi imposible porque no hay ninguna oficina de la Comisión Mexicana de Ayuda para Refugiados (Comar).

A partir de mayo de 2016, decenas y luego centenas de migrantes haitianos empezaron a llegar a Baja California para cruzar hacia Estados Unidos. Muchos salieron de Brasil debido a la difícil situación económica que enfrentaban allí.

Hasta octubre del año pasado, los haitianos radicados en Estados Unidos gozaban de una protección especial contra las deportaciones, lo cual creó un inmenso efecto de atracción hacia la frontera norte de México.

Sin embargo, a partir de agosto, el número de migrantes haitianos que llegaban a Tijuana y Mexicali rebasó por mucho la cantidad de personas a las que las autoridades estadunidenses permitían cruzar la frontera. Las filas de espera se alargaron y los albergues se vieron desbordados.

En octubre pasado, la administración de Barack Obama canceló el estatuto migratorio particular de los haitianos, aunque días después, el huracán Matthews causó severos estragos en el pequeño país y la administración dio marcha atrás.

Pero a partir de la toma de posesión del presidente Donald Trump, el pasado 20 de enero, prácticamente ningún haitiano varado en Baja California se arriesga a cruzar la frontera.

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