El plagio de Dylan en su discurso del Nobel

CIUDAD DE MÉXICO (apro).- Ahora resulta que el Premio Nobel de Literatura 2016, Bob Dylan, “se planchó” algunos párrafos de una síntesis de la novela Moby Dick que aparecen en internet, para “hacer bien la tarea” y poder recibir cerca de un millón de dólares que la Academia Sueca le obsequió a su obra poética musical, es decir, unos 16 millones y medio de pesos mexicanos.

Fue su paisana, la periodista y escritora Andrea Pitzer, de la publicación Slate, quien hurgó a lo largo del discurso de Dylan para recibir la plata del Nobel, donde él menciona libros que influenciaron su vida (entre ellos, Don Quijote), y halló que en el fragmento de la lectura dedicada a la novela Moby Dick, del neoyorquino Herman Melville (1819-1881), el Nobel estadunidense y exprofeta del jipismo prácticamente copió una síntesis del libro, pero tal como se lee en SparkNotes, versión de CliffNotes en la red.

“Libros específicos me influyeron mucho desde que estudiaba en la escuela gramática y quiero mencionar a tres de ellos”, dijo Dylan en su recitación, que puede oírse en video por internet. Los libros en cuestión son La Odisea, del griego Homero; All Quiet on the Westerfront, del alemán Eric María Remarque (Erich Paul Remark, “Sin novedad en el frente”), y Moby Dick (1851), de Melville.

20 oraciones muy parecidas

Andrea Pritzer (fundadora de Nieman Storyboard, sitio de narraciones reales para la Nieman Foundation for Journalism en la Universidad de Harvard ) vive en Washington, D.C. y, además de Slate, ha colaborado en USA Today y Poet Lore. Su primer libro fue The Secret Life of Vladimir Nabokov (“La vida secreta de Vladimir Nabokov”) y su último, One Long Night: A Global History of Concentration Camps (“Una noche larga: Historia Global de los Campos de Concentración), de 2017.

Ella se enteró del plagio por el sitio del también novelista Ben Greenman (Chicago, septiembre 28 de 1969), autor de Mo’ Meta Blues y la biografía de Brian Wilson de Los Beach Boys, de 2016: A Memoire.

A Greenman le extrañó una cita de la lectura de Dylan, acerca de un personaje en la novela de Melville sobre un “predicador cuáquero pacifista”, misma que brilla por su ausencia en los varios volúmenes de Moby Dick que consultó. Al fin, logró dar con SparkNotes, un sitio en lengua inglesa de guías de estudio y síntesis de lecturas universales que se precia de ser “el más popular en internet”, donde (¡eureka!) se describe al predicador del célebre libro como “alguien cuyas tribulaciones lo han conducido hacia Dios en lugar de la amargura”.

En su discurso, Bob Dylan se pone a contar la novela cual estudiante cumplidor a la hora del examen, como si quisiera probar que efectivamente sí leyó la novela del capitán Ahab contra “la ballena asesina” (como infamemente la conocimos en español). Por lo menos, de 78 oraciones que aparecen en el fragmento del discurso de Dylan sobre Moby Dick, unas 20 de ellas guardan alguna similitud intrigante con pasajes de SparkNotes.

Se trata de las siguientes:

“Ahab’s tuvo una esposa y un hijo allá en Nantucket… La tripulación del barco está formada por hombres de diferentes razas… Él nombra a Moby la emperatriz, la encarnación del mal [Andrea Pitzer nota que la frase “encarnación del mal” no está escrita en la novela misma]…

“Ahab encuentra otros buques balleneros… [tampoco en la obra original]… Hay un profeta loco, Gabriel, en uno de los buques, quien predice el sino de Ahab [“predice el sino” no se halla en el texto de Melville]… Otro capitán, el Capitán Boomer, perdió un brazo por Moby. Pero tolera eso y está feliz de haber sobrevivido. No puede aceptar el anhelo de venganza de Ahab [ni “perdió un brazo” ni “anhelo de venganza” se hallan en el libro]…

“Stubb no le da importancia a nada” [esta frase no está en Moby Dick]… Un cuáquero, predicador pacifista, quien de hecho es un empresario sediento de sangre, le dice a Flask: ‘Algunos hombres que reciben insultos se van con Dios, otros son conducidos hacia la amargura.’” [Melville no menciona la palabra “pacifista” y la cita de Flask es inexistente en la novela]… Tashtego dice que murió y renació. Sus días extra son un regalo. No fue salvado por Cristo, sin embargo, dice que fue salvado por un colega y uno no cristiano. Él parodia la resurrección [ni “renacido” ni “no cristiano” se leen en el libro del autor]…”

(Traducida libremente, la fuente SparkNotes decía: “Tashtego… murió y renació, y cualquiera de sus días extra en su vida son un regalo. Incluso, su renacimiento parodia las imágenes religiosas de la resurrección. Tashtego es ‘salvado’ de la muerte no por Cristo, sino por un hombre común, un no cristiano…”)

“Finalmente, Ahab divisa a Moby… Los barcos se detienen… Moby ataca al barco de Ahab y lo destruye. Al día siguiente, él vuelve a avistar a Moby. Los barcos se vuelven a detener. Moby vuelve a atacar el barco de Ahab.” [En Moby Dick, esta parte del texto se narra extensamente]… “Moby ataca una vez más, golpeando el Pequod y hundiéndolo. Ahab se enreda en las sogas del arpón y es lanzado fuera de su barco hacia una tumba acuática” [en la novela, esta parte se describe de manera muy diferente, conforme apunta Andrea Pitzer].”

Jon Blistein, de la revista de rock estadunidense Rolling Stone, observó:

“Tal como anota Pitzer, la lectura del Nobel no marca por primera ocasión que Dylan haya sido acusado de plagio. De manera extensa él ha tomado préstamos de otras fuentes, habiendo sido su álbum de 2001 Love and Theft (“Amor y Ratería”), criticado por letras aparentemente recogidas del libro del médico japonés Junichi Saga (1941), Memorias de un yazuka (Kōdansha, 1989), y de Poemas de la Guerra Civil, del llamado Poeta laureado de la Confederación, Henry Timrod (1829-1867). Incluso las pinturas de su exhibición de 2011, The Asia Series, incendió los ánimos por su semejanza con las muy famosas fotografías tomadas por Henri Cartier-Bresson (1908-2004) y Léon Busy (1874-1951).

“En una entrevista de 2012 por Rolling Stone, Dylan respondió a las acusaciones de plagio relativas a ‘Amor y Ratería’: ‘Estoy trabajando con mi forma de arte –dijo–. Trabajo con las reglas con las limitantes propias. Existen figuras autoritarias que pueden explicar este tipo de forma de arte mejor para ti de lo que podría. Se le llama escribir canciones. Tiene que ver con melodía y ritmo, y entonces, después de eso, cualquier cosa puede suceder. Todo te lo apropias. Todos nosotros lo hacemos.”

Como se recuerda, al anunciarse el Nobel de Literatura 2016 a Dylan la noticia causó amplia controversia y, para algunos, significó el descrédito absoluto para un galardón que ya hacía tiempo había perdido su prestigio (Fausto Arrellín).

El artista de Deluth, radicado desde que escribió “La respuesta está soplando en el viento” en Nueva York, se negó a viajar a Estocolmo, Suecia, para la ceremonia con la realeza sueca y los demás nominados a recibir el diploma y la medalla, el 10 de diciembre pasado; en su lugar, Robert Zimmerman (su nombre real) envió a la poeta y cantautora Patti Smith (Chicago, 1946), quien deslució al equivocarse con la letra de la canción de Dylan “Una dura lluvia va a caer” (A Hard Rain’s Gonna Fall), cual mal presagio.

Seis meses después, Bobby Dylan cumplió con los requisitos para recibir las ocho millones de coronas suecas (923 mil dólares), y el pasado 4 de junio envió su lectura grabada en video al Comité Alfred Nobel.

Según publicaron los diarios escandinavos (Dagens Nyheter et al), Sara Danius, secretaria de la Academia del Nobel, calificó la lectura de Dylan, así: “Un discurso perfecto, extraordinario…”

(https://www.nrk.no/kultur/bob-dylan-har-levert-sin-nobel-tale-1.13546380)

La acusación de plagio podría desestimarse y ser tomada como una mera charada o un guiño chacotero a los chavos millenials por el inalcanzable jefe Dylan, incluso ha de ser una acción absolutamente consciente de su parte. Bien mirado, el plagio resulta lamentable para la comunidad literaria y los buscadores de pifias musicales tipo “La musa inepta” (Brennan). Por supuesto, Dylan esperaría su airada respuesta (no quizá de los suecos tan permisivos y generosos en tolerancia) y para variar, en defensa propia, acusaría a granel a los miles de cantautores de su país libre que han imitado su estilo (incluido más allá del mar a John Lennon en “Un héroe de la clase obrera”).

Nosotros sólo recordemos que en nuestro dividido México, por plagiar como ahora lo hace Dylan, en febrero de 2012 destituyeron de su cargo cultural en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) al literato Sealtiel Alatriste (1949), quien debió renunciar al Premio Villaurrutia de Escritores para Escritores 2012 luego de triunfar en el galardón con su novela Ensayo sobre la ilusión y Geografía de la ilusión, por así decirlo, ganada “con F de Falso” (Orson Wells, F for Fake).

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