La solución para Venezuela, adelantar elecciones presidenciales: Capriles

BOGOTÁ (Proceso).- El líder opositor venezolano Henrique Capriles considera que la solución de la crisis que vive su país es adelantar para este año las elecciones presidenciales programadas para 2018 y ­desechar, “por inconstitucional y fraudulenta”, la Asamblea Constituyente Comunal convocada por el presidente Nicolás Maduro.

En una entrevista que respondió por escrito a Proceso, el excandidato presidencial de la opositora Mesa de la Unidad Democrática (MUD) sostiene que si Maduro y la cúpula gobernante tuvieran voluntad, “ellos podrían acabar con la crisis adelantando las elecciones presidenciales”.

La pregunta, señala, “es si estarán dispuestos a medirse en unas elecciones limpias y democráticas” con la MUD, una alianza opositora que derrotó al oficialismo con dos tercios de los votos en los comicios legislativos del 6 de diciembre de 2015.

Desde entonces Maduro, con el respaldo del Consejo Nacional Electoral (CNE) y del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ), ha evitado presentarse a elecciones. La mayoría de sondeos indican que alrededor de 80% de los venezolanos desaprueba su gestión y votaría por la MUD en cualquier consulta popular.

Ante la ola de protestas que agita al país desde el 1 de abril, tras la decisión del TSJ de quitar facultades a la opositora Asamblea Nacional, Maduro optó por convocar a una Asamblea Constituyente Comunal a la que los partidos no pueden postular candidatos, lo que le garantiza al mandatario el control del organismo que redactaría una nueva carta magna.

El rechazo a la Constituyente, a la crisis económica, a la escasez de alimentos, medicinas y productos básicos, ha volcado a varios miles de venezolanos a las calles y el gobierno ha respondido con represión. Las protestas habían dejado 66 muertos hasta el pasado jueves 8.

“Lo que estamos viviendo en Venezuela”, señala Capriles, “es una lucha desigual entre un pueblo que se moviliza sin armas en defensa de la Constitución y unas fuerzas que actúan de manera criminal”.

–¿Existe el riesgo de una guerra civil en el país?

–Ese riesgo de guerra civil fue justamente lo que yo evité en 2013 –señala Capriles–, cuando el país estaba dividido en mitades. Hoy el escenario es otro. Hoy en Venezuela hay una gran mayoría que quiere cambio, frente a una cúpula a la que lo único que le queda es el uso desmedido de la fuerza.

En los comicios presidenciales de 2013 Maduro obtuvo oficialmente la victoria frente a Capriles por una diferencia de 1.49 puntos porcentuales. En medio de denuncias de fraude, el candidato opositor acató los resultados.

Para Capriles, además de convocar a elecciones presidenciales anticipadas y de revertir la convocatoria a la Constituyente, el régimen debe liberar a los presos políticos –unos 290—, permitir el ingreso humanitario de alimentos y medicinas y respetar la separación de poderes, lo que equivale a acatar las decisiones de la Asamblea Nacional y garantizar la independencia del CNE y del TSJ.

“Fase terminal”

Desde que la MUD logró una cómoda mayoría en la Asamblea Nacional, en los comicios legislativos de diciembre de 2015, el gobierno, el CNE y el TSJ, que según la oposición son organismos sumisos al gobierno, han invalidado la mayoría de decisiones del Legislativo.

Además han eludido con argucias jurídicas la convocatoria a un referendo para revocar el poder a Maduro y han postergado indefinidamente la elección de gobernadores, que según la ley debió hacerse en diciembre pasado.

Paradójicamente, las elecciones para la Asamblea Constituyente Comunal que propuso Maduro el 1 de mayo ya tienen fecha. El Consejo Electoral las convocó para el 30 de julio.

“¿Por qué ahora sí hay tiempo para ese fraude que es la Constituyente Comunal?”, plantea Capriles. “Para el invento de Maduro no sólo tienen tiempo, sino que lo hacen rapidito, aprobaron todo rapidito y hasta dieron chance de que, en el país con el internet más lento del mundo, cada minuto 19 personas pudieran inscribirse como candidatos a través de la página del CNE, durante 24 horas sin parar”.

Los venezolanos, indica, “queremos unas elecciones limpias y democráticas, y no un invento donde desde el principio todo está diseñado para que ellos, con 20% de apoyo, sean mayoría”.

Capriles sostiene: es tanta la indignación ciudadana, que el gobierno de Maduro “está en fase terminal”.

Además de la represión en las calles, Maduro enfrenta abiertas divisiones en las filas del chavismo. La fiscal general, Luisa Ortega, que era muy cercana al fallecido presidente Hugo Chávez, ha criticado las violaciones a los derechos humanos de los manifestantes y ha dicho que la convocatoria a la Constituyente Comunal es “inconstitucional” porque no la tiene que hacer el presidente, sino el pueblo.

Mientras la cúpula gobernante acusó a la fiscal de “traición”, Capriles y otros dirigentes opositores aplaudieron su postura en defensa de la Constitución.

–¿La actuación de la fiscal Ortega abre la posibilidad de que el sector del chavismo crítico, al que ella pertenece, y la oposición actúen en forma concertada para buscar una salida a la crisis? –se le pregunta a Capriles.

–Los venezolanos queremos un cambio duradero. No nos hemos planteado nunca ir por atajos. Nosotros siempre hemos ido por los caminos que nos marca la Constitución. El 80% de los venezolanos quiere y desea restituir plenamente la democracia. Esa división que el gobierno quiere mostrar entre venezolanos es ficticia, al final todos hemos coincidido en que se debe respetar nuestra Constitución.

–¿Por qué la MUD ha sido tan renuente a tender puentes y trabajar en puntos coincidentes con chavistas que se han alejado de Maduro?

–Yo no creo que la MUD sea renuente a conversar con nadie. Pero aquí no se trata sólo de conversar, sino de que la cúpula que gobierna el país cumpla con los acuerdos y con la Constitución. Ese incumplimiento es lo que ha generado toda esta situación. El gobierno nos ha mentido a los venezolanos y a quienes, de buena fe, como el Vaticano, fungieron de mediadores.

El Vaticano y los expresidentes José Luis Rodríguez Zapatero (España), Leonel Fernández Reyna (República Dominicana) y Martín Torrijos (Panamá) mediaron durante meses en un diálogo entre el gobierno y la opositora MUD, pero esa labor se frustró el pasado 1 de mayo, cuando Maduro convocó a la Constituyente Comunal.

–¿El camino del diálogo con el gobierno del presidente Maduro ya está totalmente agotado? –se le pregunta.

–No se coman el cuento del diálogo –asegura–. Aquí nunca ha habido un diálogo sincero. ¿De qué sirvió el supuesto diálogo? Solamente para que el gobierno ganara tiempo. El gobierno no cumplió ninguno de los compromisos que adquirió. Si tuvieran la voluntad de resolver la crisis que hay en el país se hubiera hecho el (referendo) revocatorio (el año pasado). No lo hicieron porque sabían que lo iban a perder.

Este reportaje se publicó en la edición 2119 de la revista Proceso del 11 de junio de 2017.

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